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El majestuoso Castell de Bellver fue escenario este miércoles de una velada cargada de emoción y orgullo para la comunidad marroquí residente en Baleares, con motivo del 26º aniversario de la entronización de Su Majestad el Rey Mohammed VI. Un aniversario que llega en un momento crucial para Marruecos, comprometido con la justicia territorial y el desarrollo equitativo, como recordó el monarca en su discurso reciente: «El país no puede avanzar a dos velocidades», en referencia a las desigualdades entre las zonas urbanas y rurales.
La recepción, organizada por el Consulado General de Marruecos en Baleares, reunió a autoridades locales, miembros del cuerpo consular, personalidades del ámbito cultural y militar, y numerosos ciudadanos marroquíes que han hecho de Mallorca su segundo hogar, según informa Ultima Hora.
Uno de los momentos más conmovedores de la noche lo protagonizó Saif, un joven hispano-marroquí que interpretó al saxofón los himnos nacionales de Marruecos y España, reflejo del espíritu de convivencia que une a ambas comunidades.
La consellera de Presidència del Govern balear, Antònia Maria Estarellas, destacó en su intervención los sólidos lazos humanos, culturales y sociales que unen a Marruecos y Baleares, subrayando el valor de la diversidad como riqueza compartida.
Como cada año, la comunidad marroquí quiso rendir homenaje a aquellos que, con su esfuerzo y compromiso, contribuyen a una mejor integración. Entre los galardonados se encontraba el atleta Aziz Boutoil, campeón balear de maratón; Abderrahim Ouadrassi, presidente de la Fundación Euroáfrica y firme defensor del hermanamiento entre Palma y Tánger; así como otras figuras destacadas como Moha Oulahri, promotor de iniciativas juveniles; Zehaf Najat, pionera en la banca marroquí en España; Nawfal Mghara, ingeniero del aeropuerto de Palma; y la organizadora de eventos Safae Oualad.
El acto también sirvió de despedida al cónsul general de Marruecos en Baleares, Abdellah Bidoud, quien concluye una etapa de cinco años de servicio en las Islas. En su emotivo discurso, expresó su agradecimiento por la calurosa acogida de la sociedad balear y reafirmó su compromiso con los lazos entre ambos pueblos antes de asumir su nuevo destino como cónsul general en Algeciras.
Una noche para recordar, donde la identidad marroquí brilló con orgullo y la amistad entre Marruecos y España volvió a reforzarse a través de la cultura, el respeto y la convivencia.
