Rue20 Español/Rabat
Marruecos está consolidando su presencia diplomática en África a través de una estrategia innovadora que integra componentes civiles y militares. Esta iniciativa, que busca promover la estabilidad y la cooperación Sur-Sur, se evidenció el 26 de junio en una sesión de orientación para agregados militares en la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI) en Rabat.
Liderada por el embajador Mohamed Methqal, director general de la AMCI, la sesión subraya la creciente importancia de los agregados militares en la estrategia diplomática marroquí.
Estos oficiales, destinados a embajadas en el extranjero, no solo actuarán como enlaces de defensa, sino también como representantes de la doctrina de política exterior del Reino, centrada en la estabilidad interna, el compromiso multilateral y la solidaridad interafricana.
La elección de la AMCI como sede de la sesión es significativa. Como brazo operativo de la cooperación marroquí, la agencia juega un papel crucial en el fortalecimiento de los lazos Sur-Sur a través de programas técnicos, educativos y humanitarios en más de treinta países africanos. La participación de los oficiales de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) refuerza la visión unificada de la política exterior marroquí.
Esta estrategia se enmarca en una doctrina más amplia que combina la cooperación con la seguridad. Marruecos, tradicionalmente un actor discreto en África, está adoptando una postura más asertiva, aprovechando su experiencia en cooperación y seguridad para promover la estabilidad regional.
La participación de las FAR en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, desde el Congo hasta Haití, demuestra el compromiso de Marruecos con la seguridad colectiva y refuerza su imagen como fuerza estabilizadora en un continente afectado por conflictos y transiciones políticas complejas.
En un contexto de cambio geopolítico en África, con la retirada parcial de algunas potencias occidentales y el creciente interés de actores extracontinentales, Marruecos se posiciona como un socio fiable y autónomo. Su enfoque, basado en la cooperación y el respeto a la soberanía, se centra en la construcción de coaliciones regionales para promover la paz, el desarrollo sostenible y la soberanía compartida.
Esta estrategia integral, que alinea herramientas políticas, económicas, educativas y de seguridad, distingue a Marruecos de otros actores internacionales. La integración de los agregados militares en este esquema representa una evolución en la política exterior marroquí, reafirmando los principios de solidaridad, no injerencia y respeto a la soberanía.
En lugar de proyectar poder militar, Marruecos se enfoca en construir una presencia regional basada en la competencia, la cooperación y la credibilidad. La diplomacia militar, antes relegada a un segundo plano, se convierte en un componente clave del poder blando marroquí, al servicio de una agenda africana impulsada desde el interior del continente.
