Rue20 Español/Rabat
SM el Rey Mohammed VI se distingue por una diplomacia de la moderación y el equilibrio, un enfoque que contrasta con la retórica incendiaria y el fanatismo que caracteriza a algunos líderes de Oriente Medio y el Magreb.
En un artículo titulado Mohammed VI o la valentía de la diplomacia moderada, el analista geopolítico Frédéric Encel argumenta que el Monarca marroquí ha cultivado una política exterior pragmática y abierta desde su ascenso al trono.
Esta estrategia, basada en el equilibrio y el diálogo, ha permitido a Marruecos evitar las trampas del populismo y las posturas extremistas que han desestabilizado a otros países de la región.
Encel destaca la aversión de SM el Rey Mohammed VI a la retórica agresiva y las políticas de confrontación, optando en su lugar por un enfoque diplomático racional y mesurado. Este pragmatismo se refleja en la política exterior marroquí, evitando las teorías conspirativas y las amenazas populistas.
El autor cita como ejemplo la postura de Marruecos respecto al conflicto israelí-palestino. La firma del Acuerdo de Abraham con Israel en 2020, sin renunciar al apoyo a la causa palestina y la defensa de la solución de dos estados, ilustra la complejidad y el equilibrio que caracteriza la diplomacia marroquí. El Palacio Real ha mantenido una postura firme ante la crisis humanitaria en Gaza, reafirmando su compromiso con el pueblo palestino.
El reconocimiento por parte de Estados Unidos de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, el aumento de las inversiones extranjeras y la mejora de la economía nacional son algunos de los logros atribuidos a esta política.
Esta moderación también se extiende a las relaciones de Marruecos con África y Occidente. El país adopta una estrategia multipolar, diversificando sus alianzas al estilo de potencias emergentes como India y Vietnam. Esta diversificación otorga a Rabat una mayor independencia estratégica en la toma de decisiones.
En el ámbito interno, el artículo recuerda la respuesta de SM el Rey Mohammed VI a los atentados de Casablanca en 2003. En lugar de optar por la represión, el Monarca impulsó reformas, especialmente en materia de derechos de la mujer, con la reforma del Código de Familia en 2004.
La inclusión de las dimensiones amazigh y judía en la Constitución de 2011, junto con la árabe, en un contexto regional marcado por el auge del extremismo y el repliegue identitario, es otro ejemplo de la visión de SM el Rey Mohammed VI.
Para Encel, SM el Rey Mohammed VI encarna la máxima de Talleyrand: «Todo lo que es exagerado es insignificante». Su diplomacia de la moderación le ha conferido una influencia regional e internacional innegable.
