Rue20 Español/El Aaiún
Argelia ha redoblado sus esfuerzos diplomáticos hacia Mauritania en un intento de contrarrestar el fortalecimiento de las relaciones entre Nuakchot y Rabat, que despierta creciente inquietud en el palacio de El Mouradia.
Este movimiento se produce en un contexto regional marcado por la pugna de influencias y los delicados equilibrios en torno al conflicto artificial del Sáhara marroquí, donde Marruecos impulsa su plan de autonomía como única solución al diferendo regional.
La reciente visita de Ibrahim Boughali, presidente del Consejo Popular Nacional de Argelia, a Nuakchot, donde se reunió con su homólogo mauritano, Mohamed Ould Makt, forma parte de una serie de iniciativas argelinas destinadas a reforzar los lazos con Mauritania.
Estas acciones buscan anticiparse a un posible cambio en la postura de Nuakchot, que muestra signos de apertura hacia las propuestas marroquíes, especialmente en lo relativo al plan de autonomía y el desarrollo de las provincias del sur del Reino.
Fuentes diplomáticas señalan que Argelia observa con preocupación el salto cualitativo en las relaciones entre Marruecos y Mauritania, impulsado por proyectos estratégicos como el gasoducto Nigeria-Marruecos y la iniciativa marroquí para conectar los países del Sahel con el Atlántico.
En este sentido, Argelia ha intensificado los contactos de alto nivel, incluyendo repetidos encuentros entre el ministro de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, y su homólogo mauritano, Mohamed Salem Ould Merzoug, además de promover actividades económicas y culturales para consolidar su presencia en el país vecino.
Una relación estratégica en auge
El Taleb Bouya Aba Hazem, destacado líder tribal saharaui y vicepresidente de la Unión Internacional de Apoyo a la Autonomía, subrayó en declaraciones al medio marroquí Hespress la profundidad de los lazos históricos, sociales y culturales entre Marruecos y Mauritania.
“Mauritania es una extensión natural del Reino de Marruecos, especialmente a través de las provincias del sur”, afirmó, destacando la intensa interacción popular y el creciente interés de los mauritanos por visitar Marruecos con fines comerciales, turísticos y médicos.
“Un vuelo diario conecta Nuakchot con Casablanca, mientras que los vuelos semanales con Argelia suelen llegar casi vacíos”, añadió, evidenciando una preferencia clara en las dinámicas bilaterales.
Abahazem abogó por una mayor integración económica, señalando la necesidad de desarrollar infraestructuras de transporte, puertos y redes viales, así como de simplificar los procedimientos administrativos para facilitar el movimiento de personas y mercancías.
“La complementariedad económica entre ambos países exige un entorno propicio para la cooperación, en beneficio de ambos pueblos y de la integración regional”, concluyó.
Argelia busca contener la influencia marroquí
Por su parte, Ahmed Ould Addouh, director del semanario mauritano Assada, calificó la visita de Boughali como un movimiento calculado de Argelia para frenar el acercamiento entre Nuakchot y Rabat, que abarca ámbitos económicos, de seguridad y políticos. “Argelia teme que Mauritania se incline hacia un apoyo implícito a la propuesta de autonomía marroquí, especialmente tras la reunión informal entre el presidente mauritano, Mohamed Ould Cheikh Ghazouani, y SM el Rey Mohammed VI en Rabat, que marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales”, señaló Ould Addouh a Hespress.
El analista destacó el pragmatismo de Mauritania en su política exterior, que busca equilibrar sus relaciones sin caer en lógicas de polarización. “Nuakchot apuesta por una asociación estratégica con Marruecos, alineada con sus prioridades de desarrollo y estabilidad, especialmente a través de proyectos como el gasoducto Nigeria-Marruecos”, afirmó. Este enfoque, según Ould Addouh, refleja una creciente conciencia mauritana de las necesidades nacionales por encima de agendas externas.
Un pulso por la influencia regional
En un contexto de creciente competencia en el Sahel y el Magreb, Argelia intenta replicar su estrategia de presión política para mantener su influencia en Mauritania y evitar un giro hacia Rabat.
Sin embargo, observadores consideran que Nuakchot adopta una postura más racional, priorizando asociaciones que promuevan el desarrollo conjunto y la estabilidad regional.
La pugna por la influencia en Mauritania pone de manifiesto los desafíos de construir una integración magrebí efectiva, en un escenario donde los intereses nacionales y los proyectos de cooperación Sur-Sur podrían redefinir los equilibrios de poder.
Mientras Argelia busca contener el avance marroquí, Mauritania se posiciona como un actor clave, navegando con cautela entre las ambiciones de sus vecinos para consolidar su propio camino hacia la prosperidad y la estabilidad.
