Rue20 Español/El Aaiún
Más de 17.000 migrantes africanos, incluyendo mujeres y niños, han sido expulsados de Argelia a Níger en los últimos dos meses, según informaron el miércoles las autoridades nigerinas.
Esta cifra alarmante representa más de la mitad del total de expulsiones registradas en todo el 2024, reavivando las preocupaciones sobre el trato a los migrantes y la creciente crisis humanitaria en la región.
Tan solo entre el domingo y el lunes, 1.466 migrantes llegaron a Assamaka, una localidad fronteriza con Argelia, según las autoridades de la prefectura de Arlit, en el norte de Níger. El primer grupo, compuesto por 688 personas de una decena de países de África Occidental, incluyendo 239 nigerinos, llegó el domingo. Un segundo grupo de 778 nigerinos, entre ellos 222 menores, llegó el lunes a bordo de 13 camiones y una furgoneta.
Estas cifras se suman a las 8.086 expulsiones registradas en mayo (5.287 nigerinos y 2.799 de otras nacionalidades africanas) y a las 6.737 de abril, según datos oficiales. La ONG Alarme Phone Sahara, que denuncia las expulsiones desde hace años, ha calificado las condiciones de estas deportaciones como “brutales”, acusando a Argelia de “violación de los derechos humanos” y exigiendo “el cese inmediato de las redadas y las expulsiones masivas”.
Argelia, un punto de tránsito habitual para migrantes que buscan llegar a Europa, ha expulsado regularmente a migrantes irregulares nigerinos y de otros países africanos desde 2014. La situación actual, sin embargo, ha intensificado la presión sobre Níger, que ya se enfrenta a múltiples desafíos, incluyendo la inseguridad y la inestabilidad política tras el golpe militar de 2021.
Ante esta crisis migratoria, el gobierno nigerino anunció en mayo planes para repatriar a más de 4.000 migrantes a sus países de origen antes de julio, en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), con el objetivo de evitar un “desastre humanitario” en el norte del país. El ministro del Interior, el general Mohamed Toumba, ya había advertido en enero que esta situación «perturba el equilibrio de seguridad» de Níger.
La derogación, en noviembre de 2023, de una ley de 2015 que penalizaba el tráfico de migrantes por parte del régimen militar nigerino, añade otra capa de complejidad a la situación, generando interrogantes sobre las posibles implicaciones a largo plazo para la gestión de los flujos migratorios en la región.
