Rue20 Español/Madrid
El Instituto IDHUS, un think tank español especializado en geopolítica, economía y ciencias sociales, ha publicado un análisis en profundidad sobre el reciente apoyo de Corea del Sur al plan de autonomía marroquí para el Sáhara.
Este giro diplomático, según el Instituto, refleja la voluntad de Seúl de fortalecer su asociación con Rabat, priorizando la estabilidad regional y los intereses económicos compartidos.
Históricamente neutral en la cuestión del Sáhara marroquí, el apoyo explícito de Corea del Sur a la propuesta marroquí, calificada de «seria y creíble», marca un cambio significativo en la política exterior coreana.
El Instituto IDHUS argumenta que esta decisión trasciende una simple alineación diplomática y representa una reorientación estratégica hacia una dinámica de estabilidad y desarrollo regional, con Marruecos como socio clave.
Intereses económicos compartidos impulsan la alianza
El conflicto artificial del Sáhara marroquí, que se prolonga desde hace décadas, ha visto cómo la propuesta de autonomía presentada por Rabat en 2007 gana un creciente apoyo internacional.
El IDHUS destaca que más de 113 Estados han expresado su acuerdo con el plan marroquí, convirtiéndolo en la propuesta más consensuada a nivel mundial.
El compromiso de Corea del Sur también se enmarca en una lógica económica, según el análisis del think tank. Se observa un aumento de las inversiones coreanas en sectores estratégicos marroquíes, como la automoción, las energías renovables y la logística portuaria.
La posible extensión de esta cooperación a las provincias del sur refleja la ambición de construir una relación a largo plazo que vaya más allá de los intereses comerciales inmediatos.
Marruecos: un actor clave para la estabilidad regional
La exclusión del Polisario de la cumbre Corea-África en Seúl en 2024, según el IDHUS, envía un mensaje claro sobre la preferencia de Seúl por el diálogo con Estados soberanos y la consolidación de la estabilidad regional. Esto refuerza la percepción de Marruecos como un actor central para el desarrollo inclusivo y la gobernanza en una región a menudo marginada.
Posible efecto dominó en Asia
El Instituto IDHUS sugiere que este cambio de postura podría tener un efecto dominó en Asia, con países como Japón, India y miembros de la ASEAN observando de cerca la nueva posición de Corea del Sur.
Si esta alianza demuestra ser beneficiosa, otras capitales podrían considerar un mayor reconocimiento del plan marroquí. El acercamiento entre Rabat y Seúl, según el think tank, ilustra la creciente influencia de los Estados intermedios en el escenario global. Marruecos, gracias a su ubicación estratégica y su red de acuerdos comerciales, se consolida como un punto de conexión crucial entre África, Europa y Asia.
En conclusión, el Instituto IDHUS considera que el eje Rabat-Seúl no es un simple gesto diplomático, sino una nueva etapa en la redefinición de las alianzas internacionales, centrada en la estabilidad regional, el desarrollo sostenible y la cooperación económica a largo plazo.
