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Mostafa Nasser Akalay
Mi libro El ensanche de Tetuan (1860-1956) : Síntesis de su historia urbana y arquitectónica. Documentos escritos, testimonios inéditos, traducido al francés y presentado en abril en el ultimo salón del libro de Rabat, se propone explorar la dinámica histórica y urbanística del primer tramo del barrio español (La Luneta), así como los espacios característicos del ensanche de Tetuán.
Este estudio, situado en la intersección de la historia, la gestión urbana, la conservación del patrimonio y la historia de la arquitectura, ofrece un análisis de los complejos procesos que presidieron la génesis de una nueva ciudad bajo el protectorado español en el norte de Marruecos (1860-1956).
Esta investigación, basada en fuentes de archivo dispersas a ambos lados del mediterraneo, algunas de ellas inéditas, se centra tanto en las teorías que sustentan la construcción de la nueva ciudad como en los actores implicados en su creación y el marco en el que operan. Este análisis demuestra que la nueva ciudad española de Tetuán (Ensanche), erigida en un contexto colonial, dista mucho de ser la simple materialización de una decisión política, o una ciudad construida por y para los españoles.
Demuestra que, por el contrario, es obra de toda una serie de actores :(-los ingenieros militares, arquitectos, maestros de obras, la administración, las empresas inmobiliarias, los colonos, pero también una élite local acomodada: judíos y musulmanes-). Durante los 43 años del protectorado español, el norte de Marruecos albergó un imaginario urbano privilegiado. Fue en esta zona del norte de Marruecos donde se idearon y promovieron nuevas formas de «hacer ciudad» y de organizar el territorio.
La fundación de ciudades hispano-marroquíes se basó en una fuerte tradición urbanística: la Ley del Suelo de 29 de junio de 1864, conocida como Ley de Ensanche de poblaciones, relativa a los planes de ensanche (Plan de Barcelona de Cerda, Plan de Madrid de Castro, Plan de San Sebastián de Cortazar) otorgó al urbanismo del norte de Marruecos una función no sólo formal y espacial, sino también jurídica, económica y simbólica.
La composición del modelo importado se basa en la repetición sistemática de elementos estructurantes:calles rectas, zonas que definen espacios públicos y privados, una distribución de usos y actividades, y una baja altura del entorno edificado. Lejos de producir un efecto monótono, la variedad de fachadas, combinada con la densa ocupación de las manzanas, introduce la diversidad.
En este modelo urbano, el elemento sorpresa inherente al trazado laberíntico de la medina queda borrado, o al menos atenuado, por una jerarquía planificada de espacios con itinerarios menos desordenados, plazas ajardinadas y calles regulares. De este modo, el plano en forma de damero o ensanche, originalmente rígido y austero, se convierte en vehículo de la variedad arquitectónica y la exuberancia decorativa.
La ciudad nueva está mucho más orientada hacia el exterior que la ciudad tradicional marroquí; la sensación de intimidad que tanto encanto da a esta medina se borra en favor de la amplitud. En una ciudad nueva el campo cercano puede verse desde sus calles. Originalmente rígido y repetitivo, El ensanche se convirtió de hecho en el soporte de la arquitectura importada y del sincretismo estilístico. Perteneciente tanto a la tradición como a la modernidad, y lejos de imponerse como una ley exógena, la arquitectura colonial reúne en cambio elementos materiales y simbólicos procedentes de dos arquitecturas cercanas.
Desde este punto de vista, la arquitectura colonial de Marruecos no es sólo marroquí, sino también francesa y española, y es el resultado de un mestizaje arquitectónico. El objetivo último de este urbanismo exportado era «la belleza y el bienestar del mundo futuro». Para muchos arquitectos españoles, la funcionalidad y la belleza de las formas eran principios ancestrales de la ciudad hispano-andalusí y debían aplicarse como norma en el urbanismo moderno. Para ellos, se trataba simplemente de «volver a las fuentes andalusíes ».
Los estudios sobre este patrimonio común hispano-marroquí siguen siendo escasos, por ello, urge desenterrar y analizar archivos y textos dispersos para despertar la curiosidad de los poderes públicos y de las instituciones universitarias y de investigación de ambasorillas del Mediterráneo (España y Marruecos) sobre un vasto campo de investigación que permanece en Marruecos poco estudiado y sensibilizar a la sociedad marroquí en su conjunto sobre los problemas asociadosa este patrimonio, que necesita apoyo y facilidades para ser mejor conocido, estudiado, mantenido y salvaguardado.
Este patrimonio compartido (El ensanche de Tetúan) no sólo es poco conocido y poco percibido, sino que además se está desmoronando por la poca atención que se le presta : algunos edificios se encuentran en un avanzado estado de deterioro, mientras que otros han sido completamente destruidos o desfigurados por el paso del tiempo o la especulación inmobiliaria. En otras palabras, el estado actual de algunos edificios (Pabellones) es extremadamente precario, incluso en crisis.
