Rue20 Español/Casablanca
Atención, Marruecos se planta con autoridad en el mapa del fútbol mundial. La construcción del Gran Estadio Hassan II en Benslimane ya está en marcha. No hablamos de promesas, hablamos de máquinas, planos y cifras concretas: 115.000 localidades, más de 3.200 millones de dírhams —es decir, más de 320 millones de dólares— para levantar el estadio más grande del continente y uno de los más modernos del planeta.
Aquí no se improvisa. Marruecos, como país coorganizador del Mundial 2030, lanza un mensaje claro: está listo, y no viene a secundar, sino a liderar. Este estadio representa una infraestructura deportiva de primer nivel, una declaración de ambición nacional y un motor para reforzar el prestigio de Marruecos y dinamizar el desarrollo territorial.
Detrás de este impulso está la visión clara y estratégica de Su Majestad el Rey Mohamed VI, que desde hace años ha hecho del deporte, y del fútbol en particular, una palanca de proyección internacional, cohesión interna y modernización del país. Este estadio forma parte de esa visión: un Marruecos fuerte, atractivo, influyente, que mira al futuro con confianza.
Benslimane ha sido elegida con criterio. A media hora de Casablanca y bien conectada, la ubicación permitirá impulsar la zona con infraestructura, empleo y dinamismo económico. Este estadio atraerá visitantes, inversiones y atención internacional. Y todo esto sin perder de vista nuestras raíces: el diseño, inspirado en las tiendas tradicionales marroquíes, proyecta modernidad sin renunciar a la identidad.
¿Hay que vigilar? Sí. Y Marruecos lo sabe. Cada dírham —cada dólar— invertido debe estar justificado. La transparencia, el seguimiento riguroso de los plazos y la calidad de ejecución serán claves para que el proyecto no pierda el norte.
Pero hoy, lo importante es que Marruecos se mueve, avanza y construye. Lo hace con decisión. Y con visión. No hay Mundial 2030 sin Marruecos. Y el Gran Estadio Hassan II será la mejor prueba de ello.
