Rue20 Español/Rabat
Marruecos e India están profundizando su asociación estratégica, extendiendo su cooperación a cuestiones de seguridad.
El diálogo entre ambas naciones, descrito como multiforme, se basa en una visión compartida de los desafíos globales contemporáneos, según afirmó el embajador marroquí en India, Mohamed Maliki, en una entrevista con India and The World.
Inversión y crecimiento económico como pilares de la cooperación
La visita de SM el Rey Mohamed VI a India en 2015 marcó un punto de inflexión en la relación bilateral, consolidando un compromiso político iniciado en 2001, durante la primera visita oficial del soberano a un país asiático tras su entronización.
Esta temprana colaboración se centró en la seguridad alimentaria de India, materializándose en importantes inversiones marroquíes, la mayor de las cuales se realizó en Asia. Desde 2015, la presencia económica india en Marruecos ha experimentado un crecimiento exponencial.
El número de empresas indias establecidas en el país norteafricano se ha más que triplicado, pasando de 13 a más de 46, sin contar las casi 200 que operan indirectamente.
Este auge se refleja particularmente en la industria automotriz, donde gigantes como Stellantis y Renault han impulsado la instalación de proveedores indios en Marruecos.
«Varias empresas indias de componentes de automoción están ahora presentes en nuestras zonas industriales,» destacó Maliki, señalando la transformación de Marruecos en el principal exportador de automóviles de África en tan solo doce años.
Marruecos: Puente estratégico entre continentes
Marruecos, gracias a su extensa red de acuerdos de libre comercio con la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido, se posiciona como un puente comercial e industrial para las empresas indias que buscan expandirse más allá de Asia.
«Marruecos puede ofrecer a la India una apertura concreta a África, Europa y América,» afirmó el embajador.
La cooperación bilateral también se extiende a las energías renovables. Con Marruecos obteniendo el 43% de su energía de fuentes renovables, ambos países comparten un interés común en la colaboración dentro de la Alianza Solar Internacional. Esta convergencia se traduce en la transferencia de conocimientos, el desarrollo industrial y la electrificación de zonas aisladas en África.
Lazos culturales profundos cimientan la relación bilateral
Maliki elogió el liderazgo de India en el Sur Global, destacando su respuesta a la pandemia de COVID-19 y su papel en la integración de la Unión Africana en el G20. Asimismo, expresó su apoyo a la aspiración de India a un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
El embajador rechazó las etiquetas simplistas que califican a Marruecos de «pro-occidental», subrayando la soberanía del país en sus decisiones. Marruecos ha diversificado sus alianzas sin comprometer sus principios, construyendo una asociación con India basada en la confianza y la complementariedad.
Más allá de los intereses económicos y geopolíticos, la relación entre Marruecos e India se nutre de profundas afinidades culturales.
El cine de Bollywood goza de gran popularidad en Marruecos, influyendo incluso en el idioma de algunos ciudadanos. El embajador recordó el homenaje de SM el Rey Mohamed VI a figuras emblemáticas del cine indio como Amitabh Bachchan y Shahrukh Khan, testimonio del aprecio mutuo.
La música, la memoria histórica y los valores compartidos de apertura y tolerancia refuerzan aún más estos lazos. Maliki evocó la respuesta de SM el Rey Mohammed V a la demanda de Hitler de entregar a los judíos marroquíes: «No tengo judíos, sólo tengo marroquíes».
Esta frase, grabada en la memoria colectiva, refleja el compromiso de Marruecos con los derechos humanos.
El embajador destacó la singular posición de Marruecos en el mundo islámico, liderado por el Comandante de los Creyentes, un soberano respetado por musulmanes, cristianos y judíos. Estas afinidades culturales, «un poder blando» según Maliki, permiten a ambos países desempeñar un papel moderador en los conflictos internacionales y contribuir a la construcción de la paz, reforzando una relación histórica que se remonta a las antiguas rutas de las especias que unían Kerala con Marrakech.
