Rue20 Español/ Rabat
Marruecos ha consolidado su posición como uno de los destinos preferidos por las grandes cadenas hoteleras internacionales en el continente africano. Según el informe Hotel Chain Development Pipelines in Africa 2025, el Reino ocupa el segundo lugar en África por número de habitaciones firmadas en proyectos de desarrollo hotelero, con un total de 58 establecimientos y 8.579 habitaciones en proceso de planificación y construcción. Solo Egipto, con 33.926 habitaciones, lo supera, mientras que Nigeria, tradicional competidor en el ámbito económico y demográfico, queda relegado al tercer lugar.
Pero más allá de las cifras, lo que verdaderamente distingue a Marruecos es la tasa de ejecución de sus proyectos: un 72,4 % de las habitaciones ya están en fase de construcción, frente al promedio continental del 55 %. Esta tasa de avance refleja tanto la confianza de los inversores internacionales como la solidez institucional y la capacidad de gestión del Reino en materia de desarrollo turístico. A diferencia de otros países africanos donde los proyectos hoteleros a menudo se eternizan en el papel, Marruecos demuestra una capacidad real de traducir los acuerdos firmados en obras concretas.
Ciudades como Casablanca, Rabat, Marrakech y Tánger concentran el grueso de la actividad hotelera proyectada, atrayendo marcas globales de prestigio. Hilton, por ejemplo, planea más que duplicar su presencia en Marruecos en los próximos años, con la apertura de nuevas unidades de lujo como el Waldorf Astoria en Rabat y el primer LXR Hotels & Resorts en Casablanca. A estas aperturas se suman los lanzamientos previstos de Moxy (Marriott), Mama Shelter (Accor) y las marcas de Eurostars, que harán su debut africano en la capital económica del país.
Esta nueva ola de inversiones refuerza el posicionamiento de Marruecos como destino turístico consolidado, impulsándolo hacia un modelo más contemporáneo, centrado en el turismo de experiencia, el diseño y el viajero joven. El país ya no es únicamente sinónimo de palacios y riads tradicionales, sino también de hoteles lifestyle, residencias urbanas de lujo y espacios híbridos que responden a las tendencias globales del sector.
Todo este dinamismo no sería posible sin una estrategia de Estado claramente definida. Marruecos ha sabido ofrecer un entorno atractivo para la inversión hotelera, con estabilidad política, incentivos fiscales, mejoras en la conectividad aérea y una apuesta firme por el turismo sostenible. Esta combinación de factores convierte al país en un destino turístico y, al mismo tiempo, de inversión segura.
El informe no deja lugar a dudas: Marruecos es hoy una referencia en el desarrollo hotelero africano. Y si mantiene esta trayectoria ascendente, pronto podría disputar incluso el liderazgo egipcio. En un continente donde el potencial turístico sigue siendo enorme, el Reino avanza con paso firme, combinando ambición, eficacia y modernidad en su apuesta por un turismo de calidad.
