Rue20 Español/Madrid
El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, afirmó que la posición de España respecto al Sáhara marroquí se alinea con la opinión internacional.
La declaración se produjo durante una rueda de prensa en Madrid tras su encuentro con el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
«En lo que se refiere a la postura de España hacia la cuestión del Sáhara, va en líneas paralelas con la opinión internacional», declaró Bourita.
El ministro aseguró que el apoyo a la iniciativa de autonomía marroquí para el territorio es el eje central de los esfuerzos internacionales para resolver el conflicto artificial.
Bourita destacó que «más de 22 países dentro de la Unión Europea apoyan esta iniciativa de autonomía» y que miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU también han expresado su respaldo. Añadió que «muchos países del mundo árabe van en la misma línea», incluyendo a Francia y Estados Unidos.
El ministro marroquí defendió que el apoyo internacional a la propuesta de autonomía no busca simplemente «mantener la situación ad hoc en Marruecos» o lograr una «comodidad diplomáticamente hablando», sino que representa «un deseo de buscar una solución».
Criticó a quienes defienden «directrices y posturas antiguas», acusándolos de no querer una solución al conflicto artificial. «Después de 50 años del problema, aquellos que viven en los campamentos desde hace 50 años quieren que sigan en los campamentos en esta situación no tan humana», declaró.
Bourita contrastó la realidad de quienes viven en los campamentos de secuestrados con la de quienes, desde la distancia, abogan por un ‘referéndum’.
«Es muy fácil estar en Madrid o en Estocolmo y decir, sí, sí, tienen que quedarse allí y tienen que venir a través de un referéndum», afirmó.
El ministro insistió en que la propuesta de autonomía, presentada por Marruecos en 2007, representa una «buena oportunidad para buscar una solución en el seno de las Naciones Unidas respetando la soberanía del reino de Marruecos».
Concluyó afirmando que la postura española «es una parte de esta dinámica» internacional y que «no es contrario a la comunidad internacional, sino más bien va en paralelo con la comunidad internacional».
