Rue20 Español/ Fez
El escritor argelino Kamel Daoud ha encendido una vela en una década conocida como la más oscura de la historia de la Argelia contemporánea. Con su novela Huríes, que aborda la guerra civil argelina de los años 90, Daoud se ha hecho con el prestigioso premio literario francés.
Este tema, tan censurado en su país de origen, es narrado en su obra a través de una mujer, Aube, quien sobrevivió a la masacre de Had Chekala (1999), en la que murieron mil personas. A través de esta novela, el escritor, exiliado en Francia desde hace 18 meses debido a la persecución del gobierno argelino y de grupos islamistas, critica la falta de imágenes y la manipulación de la información durante el conflicto, comparándolo con una guerra olvidada.
«Necesitaba recuperar las ganas de vivir y de ser feliz, y no es posible serlo sin trabajar sobre la memoria, colectiva o individual», dijo el escritor durante su visita a España con motivo de la publicación de Huríes.
Durante la llamada Décennie Noire, Daoud era periodista y cubrió las matanzas cometidas, una experiencia que, según él, sigue viva en su interior. «En Argelia vivimos una guerra en silencio. El mundo ni siquiera sabía lo que eran los islamistas, fue antes del 11-S», recuerda.
El escritor afirmó que fue una guerra sin imágenes, donde los rumores y los testimonios falsos dominaron aquel escenario de horror.
«No tenían un verdadero acceso a la realidad, nos sentimos muy solos ante un nivel de violencia extremo, porque aquello no era una guerra, era la barbarie», aseguró.
A raíz de esta obra, el autor ha sido denunciado por una víctima que considera que su historia fue utilizada sin su consentimiento y por una asociación de víctimas del terrorismo.
«Yo no puedo volver a Argelia, pero esto también genera un efecto de terror: no puedo hablar con mis fuentes, tengo miedo por ellos. Nadie quiere hablar ahora y lo comprendo», afirmó antes de agregar que la novela no se inspira en un solo caso, sino en varios.
El escritor ha cargado contra el régimen argelino, calificándolo de humillante. «En Argelia, si el régimen decide que eres un criminal, lo serás. Pero yo solo soy un escritor de ficción, no he matado a nadie». Además, añadió: «Presentar una denuncia contra mí en París es una demostración de fuerza, un mensaje a todos los escritores de que pueden alcanzarlos allá donde estén».
Cerrando sus declaraciones, Daoud denunció el auge del conservadurismo y la falta de una «teoría de la felicidad» en el mundo árabe, relacionándolo con el trato a las mujeres.
«Tenemos teorías sobre la justicia, la era postcolonial, la religión, pero no sobre la felicidad». «No es posible una sociedad feliz con mujeres maltratadas», concluyó.
