Rue20 Español/Rabat
La visita del ministro de Justicia francés, Gérald Darmanin, a Marruecos marca un nuevo episodio en la relación entre ambos países. En menos de un mes, esta es la tercera visita de una alta personalidad política francesa al Reino, lo que confirma el renovado impulso diplomático entre Rabat y París. En una entrevista exclusiva concedida a la cadena de televisión 2M en su programa informativo Info Soir, Darmanin declaró: «Creo que esto traduce una gran amistad y, efectivamente, un partenariado reforzado». Más allá de la cortesía diplomática, su presencia pone en evidencia la voluntad de ambos gobiernos de consolidar una cooperación que nunca ha dejado de ser clave, incluso en momentos de tensión.
La justicia, como eje central de esta visita, es un pilar histórico en las relaciones franco-marroquíes. «Incluso cuando las cosas fueron más difíciles, siempre hubo un núcleo de acción común, como la lucha contra el terrorismo o el narcotráfico», subrayó Darmanin. De hecho, Marruecos ha demostrado ser un socio confiable en la seguridad de Francia, aportando información clave en la lucha contra la radicalización y el crimen organizado. Esta colaboración es reconocida abiertamente por París, que valora la eficacia de los servicios marroquíes en este ámbito.
Pero la justicia no solo se mide en la lucha contra el crimen. La cooperación civil es otro aspecto fundamental en la vida cotidiana de franceses y marroquíes. «El derecho civil abarca temas como los matrimonios, los divorcios, la representación de los niños o la herencia», recordó Darmanin, destacando que este ámbito sigue siendo una prioridad en las relaciones bilaterales. La movilidad de ciudadanos entre ambos países exige un marco jurídico adaptado y eficaz, capaz de responder a las realidades actuales de una comunidad transnacional.
Uno de los puntos clave de esta visita ha sido la lucha contra la criminalidad financiera y el narcotráfico. «No solo hay que encarcelar a los delincuentes, sino también atacar su patrimonio», insistió Darmanin. Francia ha desarrollado nuevos mecanismos para la confiscación de bienes derivados de actividades criminales, y Marruecos también avanza en este camino. «Sólo en Francia, realizamos incautaciones por 1.400 millones de euros, pero confiscamos apenas 300 millones. Debemos mejorar», confesó el ministro. En este sentido, se exploran vías para una cooperación más estrecha, de modo que la riqueza ilícita sea revertida en beneficio del Estado y de sus instituciones.
Esta visita constituye una parte de una dinámica más amplia de acercamiento entre Marruecos y Francia. Si bien en los últimos tiempos han existido momentos de frialdad diplomática, la agenda bilateral parece retomar un ritmo positivo. El ámbito judicial es solo una pieza de un engranaje mayor que involucra la economía, la cultura y la seguridad. Queda por ver si este impulso se traducirá en nuevas iniciativas concretas que refuercen la relación histórica entre ambos países.
Con esta visita, Darmanin reafirma la importancia de Marruecos como un aliado estratégico para Francia. En un mundo donde la estabilidad y la seguridad se han convertido en bienes escasos, el partenariado entre ambos países aparece como una necesidad ineludible. Queda por delante el desafío de transformar las palabras en hechos y consolidar esta nueva etapa de cooperación en beneficio mutuo.
