Rue20 Español/Rabat
Marruecos fue reelegido, el jueves, como miembro del comité ejecutivo de la Asociación Internacional de Autoridades Anticorrupción (IAACA), en la persona de Mohammed Bachir Rachdi, presidente de la Instancia Nacional de la Probidad, la Prevención y la Lucha contra la Corrupción (INPPLC).
Esta reelección, decidida durante la 14ª Asamblea General, demuestra el reconocimiento internacional del aporte de Marruecos en materia de prevención y lucha contra la corrupción, indica la Instancia en un comunicado.
La reelección de Marruecos en este comité ejecutivo confirma no solo la confianza renovada en la INPPLC, sino también la importancia de las sinergias y la cooperación que sus representantes han podido desarrollar dentro de las diferentes estructuras de la IAACA, en particular el comité ejecutivo, el comité de formación y coordinación a escala africana, añade la misma fuente.
Este nuevo mandato dentro de esta red mundial no dejará de ofrecer a Marruecos una nueva oportunidad para reforzar su contribución al esfuerzo de la comunidad internacional en el ámbito de la prevención y la lucha contra la corrupción y, a cambio, beneficiarse de los mecanismos y los avances más significativos en materia de estrategias y técnicas de detección, investigación y cooperación.
Fundada en octubre de 2006, la IAACA se dedica, en particular, a promover una aplicación pertinente de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (CNUCC) y a fortalecer la cooperación internacional en este ámbito.
Reúne a más de 180 miembros, entre ellos autoridades policiales, organismos anticorrupción, así como expertos y representantes de organizaciones internacionales.
Desde su creación, la IAACA ha desempeñado un papel fundamental en el fortalecimiento de la cooperación internacional y la estructuración de una respuesta eficaz en el ámbito de la prevención y la lucha contra la corrupción.
Mediante programas de formación de alto nivel, conferencias y simposios dedicados a temas de gran importancia, plataformas de intercambio de buenas prácticas y la promoción de normas internacionales, ayuda a las instituciones miembros a consolidar sus capacidades y armonizar sus estrategias de lucha contra la corrupción.
También trabaja para apoyar a los países miembros en la mejora de los marcos regulatorios e institucionales, permitiendo así a los Estados adoptar mecanismos más eficaces para prevenir y combatir las prácticas de corrupción.
