Gigantes y molinos, Crónica de una eliminatoria anunciada

Señores míos, no busquen un chivo expiatorio, o lo que es peor un villano para el héroe Walid Regragui. Asuman que el futbol es pura pasión y magia y diviértanse viendo fútbol, que Marruecos ha hecho historia.

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Rue20 Español/ Tetuán

 

Chakib Islami

 

En un lugar en el que hay una mancha, un señor periodista de cuyo nombre no me puedo acordar, pregonó en los días previos al partido toda clase de discursos atacando a la prensa marroquí en español que pedía respeto hacia su selección de futbol a su homóloga española.

 

Pues bien, lejos del talante y objetividad que caracterizan a los miembros del gremio, cierta cofradía decidió ensalzar un discurso de supremacismo futbolístico, de hecho en la hora previa del propio partido en radio Cope escuché como alguien decía: «somos muy superiores, lo sabemos, muy superiores y debemos ganar», mientras un entrenador español que trabaja en Tánger con cierto tono de ilusión angustiada matizaba: «da igual si metemos un gol en el minuto 95, pero que pasemos, España debe pasar».

 

Es evidente que los que saben de fútbol saben que no hay nada escrito, que lo que hace grande a este deporte no es el nombre sino la ilusión, que los jugadores son como boxeadores y gana el que más ganas ponga, y más golpes aguante.

 

Es verdad que la marea roja fue dueña y señora del balón, muy fiel a su estilo y filosofía de desgastar al rival haciendo que éste corra tras el balón.

 

Desgraciadamente en este caso no tenían enfrente a galgos de caza, más bien eran leones que defendían su territorio, agazapados, pacientemente esperando el momento mágico…

 

Señores, el futbol es un deporte de ilusiones no de predicciones, y es por eso que trasciende fronteras e ideologías. En el futbol no tienen cabida ni los insultos, ni las actitudes altivas y tampoco importan las estrellas de campeón mundial estampadas en el pecho…

 

En el futbol lo que realmente importa es el componente humano, y el espíritu de darlo todo por todos y cada uno de los compañeros del equipo y los millones de personas que le animan a uno.

 

La roja solo perdió una eliminatoria, pero espero que no pierda también a un entrenador como Luis Enrique, que a parte de ser de las personas más sinceras consigo mismo y luego con los demás, es de los mejores entrenadores del mundo y un caballero del futbol ahi donde los haya, mostrando talante y clase y dando la cara cuando nadie más se atreve. Un entrenador que lejos de emborracharse con la euforia del primer día, mantenía la cabeza fría, analizaba cada partido y advertía que no hay rival modesto.

 

Ahora bien, queda esperar para ver cómo en los próximos días los hidalgos de la prensa convierten a este gran y trabajador molino en un gigante al que hay que abatir, ya se les ve a lo lejos cabalgar con sus sanchos y sus panzas montando en sus viperinas plumas para culpar al asturiano de la gran «debacle» y de paso también de las siete plagas de Egipto.

 

Y no es de extrañar, pues quien confundió a un influencer con un mono al lado de Morgan Freeman, puede perfectamente confundir a leones con ratones y a molinos con gigantes… Bien lo sabia Cervantes.

 

También supongo que eso de «le amaras en la prosperidad y en la adversidad » solo sirve para las películas de amor americanas y no se aplica al seleccionador nacional…

 

Por favor señores míos, no busquen un chivo expiatorio, o lo que es peor un villano para el héroe Walid Regragui. Asuman que el futbol es pura pasión y magia y diviértanse viendo fútbol, que Marruecos ha hecho historia.

 

 

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