Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
El centrocampista portugués Bruno Fernandes ha vuelto a poner sobre la mesa uno de los episodios más dolorosos de su carrera internacional: la eliminación de Portugal ante Marruecos en los cuartos de final del Mundial de Qatar 2022.
En un vídeo reciente publicado en la cuenta oficial de X del Manchester United, el jugador no solo mostró su ambición de cara a la próxima Copa del Mundo, sino que también dejó una declaración llamativa al mencionar directamente a la selección marroquí como un posible rival ideal en una hipotética final.
Fernandes fue contundente al hablar del objetivo colectivo de su selección: “No me importa quién sea… Si llego a la final, ese será otro problema en el que tendré que pensar después”.
Acto seguido, el mediocampista fue más allá y reconoció que, si pudiera elegir un adversario en el partido decisivo del torneo, su elección tendría un componente tanto competitivo como emocional: Marruecos.
“Elegiría a Marruecos. Mi amigo Noussair Mazraoui está allí. Todavía tenemos algo dentro de nosotros del último Mundial, así que quiero ganarle esta vez para superarlo”, dijo.
Estas palabras hacen referencia directa al histórico partido del 10 de diciembre de 2022, cuando la selección de Marruecos derrotó 1-0 a Portugal en los cuartos de final del Mundial. Aquel encuentro, disputado en el estadio Al Thumama de Doha, se convirtió en uno de los momentos más icónicos del torneo, ya que significó la clasificación de los Selección de fútbol de Marruecos a semifinales, siendo la primera vez que un país africano alcanzaba esa fase en la historia de la Copa del Mundo.
Para Portugal, liderada por figuras como Cristiano Ronaldo y el propio Fernandes, la eliminación supuso un golpe muy duro, especialmente por las expectativas generadas tras su gran rendimiento en fases anteriores del torneo. En cambio, para Marruecos, aquella victoria consolidó su estatus como una de las grandes revelaciones del fútbol mundial.
Las declaraciones de Fernandes reavivan así un recuerdo todavía presente en ambas selecciones: por un lado, el deseo de revancha competitivo de Portugal; por otro, el orgullo marroquí por una gesta histórica que cambió la percepción del fútbol africano en el escenario internacional.
