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jueves, julio 25, 2024

Trujillo: España ha olvidado la historia, geografía y el ADN que nos une a Marruecos 1/2

 

 

Rue20 Español/ Madrid

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Entrevistada por Ismail El Khouaja

 

Una persona sentipensante. Tiene una tremenda capacidad de pensar sintiendo y sentir pensando. Su amor a España, su patria natal, nunca ha tapado su pasión por Marruecos y su gente. Conocedora de Marruecos y simpatizante con este país desde su primera visita en 1979. No divorcia entre la razón y la emoción, pero sin que esta comunión afecte al rigor científico y la objetividad. También es una política que casi lo ha ganado todo a nivel de cargos. Es María Antonia Trujillo.

 

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Trujillo ha ocupado cargos de alta responsabilidad en España (Consejera del Consejo Económico y Social de Extremadura, Consejera de Presidencia y Consejera de Fomento de la Junta de Extremadura, presidenta en funciones de la Junta de Extremadura, diputada en la Asamblea de Extremadura, Ministra de Vivienda del Gobierno de España, Presidenta de la Comisión de Medio Ambiente, Agricultura, Alimentación y Pesca del Congreso de los Diputados). Además, es Doctora en Derecho y experta en Derecho Constitucional, Derecho Autonómico y Derecho Europeo. En esta primera parte de la entrevista que nos concede, estamos ante una persona pensante que da más prioridad a la razón que a la emoción.

 

1- Cuatro años a la cabeza de la Consejería de Educación de España en Rabat, ¿cómo han sido estos años? Su asignación coincidió con la pandemia de Covid-19, ¿cree que el virus frenó su agenda de actividades?

 

Ha sido una etapa enriquecedora en el ámbito educativo y respecto a las relaciones bilaterales. Una etapa fructífera y de la que me siento orgullosa. Mis vínculos con Marruecos a través de mi trabajo personal, la experiencia previa como Ministra y el hecho de compartir mi vida con un tetuaní –que en paz descanse- de referencia en el sindicalismo y en la política marroquí (FDT y USFP) allanaron mi camino y me abrieron todas las puertas. Evidentemente, sentir y querer a Marruecos y a su gente como a mi propio país ha sido la primera herramienta con la que he contado para trabajar bien.

 

Hay que recordarlo cada día. Marruecos ha sido una referencia mundial en la gestión de la pandemia COVID-19. Durante mi trabajo como Consejera de Educación lo repetía continuamente. Cuando en España aún no se habían vacunado los profesores, en los colegios españoles en Marruecos fueron los primeros vacunados de la mano de las autoridades educativas marroquíes, por citar sólo un ejemplo.
Es cierto que la actividad se ralentizó por diversas circunstancias durante dos años y se vieron afectados tres cursos escolares, pero se han conseguido muchos logros en momentos muy difíciles de los que hemos aprendido mucho.

 

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2- ¿Como militante del PSOE, y hablando de la nueva decisión española sobre el conflicto del Sáhara, se trata de un giro histórico en la política exterior de España hacia Marruecos o de un proceso ya iniciado en 2008 con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero?

 

Las hemerotecas están llenas de declaraciones de defensores y detractores del Plan de Autonomía de 2007 realizadas sin conocer realmente su contenido. Más vale una elaboración doctrinalmente solvente de este Plan que los aplausos y halagos que se le puedan dedicar, por mucho que nos gusten, sin una base seria. Más vale una base doctrinal científica que una declaración política, pactista, sesgada, porque al final no hará honor a la verdad entera y suficientemente ni coincidirá con la realidad de las cosas. Durante muchos años España ha olvidado la historia, la geografía y el ADN que nos une a Marruecos.

 

Dicho esto, es a partir de ahora, del cambio de posición de España, cuando realmente queremos ver que se está trabajando para reforzar las relaciones bilaterales. Lo importante es que España, aunque tarde, ha reconocido el esfuerzo, generosidad y responsabilidad de Marruecos y ha apoyado el Plan de Autonomía de 2007. Al fin y al cabo, el plan de autonomía para el Sáhara toma como ejemplo el Estado de las Autonomías de España. El Reino de Marruecos, una vez más, ha hecho gala de su seriedad y credibilidad ofertando una tercera vía que acabe con la situación de estancamiento y avance hacia una solución política. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en 2007 felicitó los esfuerzos serios y creíbles hechos por Marruecos para ir hacia adelante, hacia un arreglo. El Plan fue el resultado de un amplio proceso de consulta realizado a nivel nacional, regional e internacional en el que se debatieron aspectos relativos al territorio que comprendería la región, el cuerpo electoral y el respeto a la unidad territorial y la soberanía nacional, entre otros.

 

Como resultado del despliegue diplomático realizado por Marruecos muchos observadores objetivos y muchos Estados, africanos y de otros continentes, han reconocido el esfuerzo de Marruecos considerando la iniciativa como la única vía para poner fin al asunto del Sahara.

 

3- ¿Cree que la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez acabaría jugando a favor o en contra del partido socialista de cara a las próximas elecciones?

 

Desde hace unos meses, en España, prácticamente estamos en campaña electoral, ya que en mayo del 2023 se celebrarán elecciones municipales y autonómicas y a finales del año 2023 se celebrarán las elecciones generales. Además, hay que observar el caso catalán donde tras la salida de Junts del Gobierno de ERC cabe la posibilidad de elecciones autonómicas anticipadas. Es decir, nos encontramos ante un panorama cuasi electoral en el que los partidos instrumentalizan todo buscando el voto. En esta situación, la cuestión del Sahara no puede pasar desapercibida.

 

Hay que distinguir entre el Gobierno y el PSOE. Desafortunadamente, en ninguna de las dos partes ha habido posiciones claras desde el principio. A esto se suma que en España no se ha hecho pedagogía explicando la realidad de lo que sucede en torno al Sahara marroquí y todos se dejan llevar por cantos de sirena instrumentalizados por Argelia y el Frente Polisario. No hay un pueblo saharaui, no hay una nación saharaui, no hay un cuerpo electoral, en los campamentos de Tinduf –por cierto, con origen en 1974, antes de la Marcha Verde-.

 

El Sahara es muy grande, muchos kilómetros cuadrados, varios países, con tribus que no se guían por fronteras y hay saharauis de todos estos países, incluidos los saharauis españoles y en los campamentos de Tinduf hay saharauis de tribus de todos esos países. No todos proceden del antiguo Sahara español. Que no se engañe más, que se conozca mejor la historia y que, de una vez, se permita a todos estos ciudadanos atrapados ejercer sus derechos en el marco del Plan de Autonomía presentado por el Reino de Marruecos.

 

Es verdad que la izquierda socialista española ha ignorado este asunto durante décadas y se ha producido gran malestar en la izquierda en general tras el anuncio del Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pero hoy podemos decir que el reconocimiento del Sáhara marroquí por parte de España no es un error sino «el gran acierto» en las relaciones internacionales de nuestro país, adoptándose una decisión política que respeta la legalidad internacional y estoy convencida que esta nueva situación será tenida en cuenta por el electorado español a la hora de apoyar al PSOE en las próximas elecciones.

 

4- Usted es experta en Derecho Constitucional y muy conocedora de lo que es el Plan de Autonomía marroquí presentado ante la ONU en 2007. En su última intervención en Tetuán afirmó que «fuera del ámbito académico especializado, hay un gran desconocimiento no sólo sobre el Marruecos actual sino también sobre su historia». En su opinión, ¿a qué se debe este gran desconocimiento?

 

A la ignorancia, al olvido y a la intencionalidad. He mencionado que hay muchos lugares comunes que falsean tanto la historia como el presente de Marruecos y que no se corresponden con un análisis serio de los datos. Con el tiempo se han ido construyendo tantos tópicos que han cobrado cuerpo sólido, tantos falsos amigos que no es fácil desactivarlos. Fuera del ámbito académico especializado –que también manifiesta posturas opuestas- hay un gran desconocimiento no sólo sobre el Marruecos actual sino también sobre su historia.

 

La vertiente histórica es la línea de análisis que más juego ha dado a los autores. Muchos de ellos, no solo españoles sino también extranjeros, han puesto en duda tanto la existencia histórica de Marruecos (ente político, cultural y social) como la unidad del Reino, sin tener en cuenta que muchos países, a los que hoy nadie negaría su identidad y unidad, han sufrido a lo largo de la historia rupturas de todo tipo (España, Gran Bretaña, Alemania e Italia, por citar sólo algunos). Lo mismo ha pasado con Marruecos.

 

Esta ignorancia, olvido e intencionalidad en cuanto a los hechos históricos y geográficos ha originado muchos equívocos en la comunidad internacional. También la tendencia occidental a aplicar parámetros culturales, políticos o jurídicos propios a realidades muy diferentes conduce con frecuencia a esos equívocos. Todas esas posiciones se corresponden con intereses económicos, políticos y geoestratégicos, además de con el desconocimiento, el olvido y la intencionalidad.

 

Marruecos es una nación soberana e independiente con doce siglos de historia y aunque la colonización ha ocupado un lugar importante en el país eso no ha comprometido su unidad ni su identidad alcanzándose la independencia de parte de su territorio en 1956 y recuperando más tarde todo el territorio nacional -en parte bajo dominio español (Tarfaya en 1958, Ifni en 1969 y el Sáhara en 1975)-.

 

5- Los dos países están llamados a arrancar una nueva etapa de cooperación, tal como invitaron los dos reyes. ¿Qué haría falta para evitar las crisis cíclicas y reforzar la cooperación en medio de una zona turbulenta?

 

La historia, la geografía e incluso los prejuicios (si se gestionan correctamente) podrían convertirse en una sólida base para la mejora y consolidación de las relaciones bilaterales. Un análisis adecuado y serio podría transformar el desencuentro, e incluso el conflicto, en la base de una nueva relación, fundamentada en la sinceridad, la cooperación y la necesidad de dotar a las discrepancias de un marco de entendimiento que elimine o, por lo menos, disipe los malentendidos.

 

Más allá de las diferencias, Marruecos y España comparten más de lo que les separa. Marruecos es el país árabe con un régimen político y social más avanzado. Ello, sin duda, es un punto de conexión importante y que puede y debe ser explotado y desarrollado como factor decisivo de fortalecimiento de las relaciones bilaterales, con el claro objetivo de convertirlas en un sólido partenariado.

 

La economía, el comercio bilateral y la inversión, es un pilar esencial de la relación. Cuanto más densa e importante sea la relación económica entre ambos países, más difícil será una confrontación o incluso las tensiones que por desgracia han sido tan frecuentes en la historia de nuestras relaciones bilaterales.

 

Se trata de mantener y profundizar la denominada doctrina del “colchón de intereses” trazada por los Gobiernos democráticos de España tras la dictadura de Franco, y significativa y principalmente, por los Gobiernos socialistas. Hay aún muchísimo margen para recuperar y mejorar los niveles de cordialidad y de confianza que han existido entre ambos países en el pasado y bajo gobiernos de todo signo, pero más con el PSOE, como la experiencia histórica pone claramente de manifiesto.

 

La cooperación en materia de seguridad, terrorismo e inmigración ilegal, es esencial para la buena salud de las relaciones entre Marruecos de una parte y España y la UE de la otra. El prestigio y eficacia de los servicios de inteligencia, información y policiales de Marruecos ha conseguido consolidar la posición del país como uno de los más eficaces socios de las democracias más avanzadas del planeta en la lucha contra el terrorismo, el radicalismo más extremo del islamismo integrista y la lucha contra la explotación y tráfico de seres humanos. Un ámbito de desarrollo de esta línea de actuación viene dada, sin ninguna duda, y como así acontece ya, en el marco multilateral de las políticas de la Unión Europea sobre el denominado “espacio de libertad, seguridad y justicia”, que incluyen entre sus contenidos la lucha contra el terrorismo, y que disponen de una base jurídica para la realización de una política exterior europea sobre estas cuestiones, que se aprovechan ya, pero que probablemente ofrezcan aún recorrido para su intensificación, en la relación de la Unión con Marruecos.

 

Ello tampoco impide que esta materia sea objeto de una cooperación bilateral estrecha entre España y Marruecos, como así sucede también en la actualidad, siendo este otro campo propicio para el estrechamiento de lazos, y la intensificación de la cooperación, dado que se trata de cuestiones de interés para ambos países.

 

El español como lengua universal -es la segunda lengua de aproximadamente el 20% de los marroquíes- es sin duda alguna, uno de los principales pilares sobre los que se debe reconstruir la relación. Los colegios españoles, que gozan de un prestigio e influencia como en muy pocos otros países donde existe una red dependiente del Ministerio de Educación y Formación Profesional, así como la red más amplia de Institutos Cervantes en el mundo, hacen de la lengua y cultura españolas un elemento esencial en la consolidación de una muy sólida relación bilateral. A esto hay que sumar el llamado “soft power” español, es decir la cultura, gastronomía (la cocina española es la preferida por los marroquíes además de la suya propia), deporte (este punto se desarrolla más adelante), la literatura, el cine, la gastronomía y el turismo. Se trata de un pilar fundamental del futuro de nuestras relaciones bilaterales.

 

En Marruecos tiene enorme predicamento el estilo de vida español, el número creciente de estudiantes marroquíes en universidades españolas de todo tipo, las vacaciones o la compra de segundas viviendas.

 

Los sefardíes marroquíes han sido determinantes en el acercamiento entre Israel y Marruecos y pueden ser determinantes en el estrechamiento de relaciones entre Marruecos y España. Hay más de un millón de sefardíes marroquíes en Israel que tiene un cariño muy especial por Marruecos y muchos de ellos siguen hablando darija. Este es un ángulo que debe ser analizado en profundidad.

 

La cercanía entre Israel y Marruecos no es una amenaza para Europa o la OTAN como se ha dicho antes. Cuanto más estrechas sean las relaciones con Israel, menos riesgo para la OTAN y Europa. Es exactamente lo contrario.

 

España ha demostrado de manera constante que ha sido el más activo y leal amigo de Marruecos en Europa, incluso cuando alguno de los más grandes socios de la UE proponía recortes en la cooperación de la UE hacia Marruecos o un cierto distanciamiento entre ambos. No ha sido nada fácil. Las presiones han sido inmensas y Marruecos no ha reconocido el inmenso esfuerzo y las “plumas” que España se ha dejado en este empeño.

 

Este es el momento en que debemos empezar a identificar nuevas prioridades y sectores en los que construir una nueva relación fundamentada en la confianza y la transparencia. Marruecos ha desarrollado una Política Exterior muy activa y dinámica en África, con algún notable éxito como la readmisión en la Unión Africana o el acercamiento a países que eran muy hostiles a Marruecos hasta hace muy poco tiempo como Nigeria. España y Marruecos, cada uno con sus intereses y prioridades, podrían muy bien intentar una coordinación en ciertos aspectos en África donde la influencia de Marruecos ha crecido exponencialmente. Del mismo modo el interés de Marruecos por América Latina ha aumentado de manera muy notable, abriendo Embajadas en todos los países más importantes de la región hasta el punto de tener una de las redes diplomáticas más importantes en América Latina de entre todos los miembros de la Liga Árabe.

 

Aquí la Política Exterior marroquí tiene la prioridad conocida del Sáhara, pero se podría ayudar a abrir el abanico de intereses en países con los que España mantiene relaciones muy especiales.

 

Deporte, fundamentalmente el fútbol. No hay ningún país en el mundo en el que el fútbol español despierte tantas pasiones como en Marruecos. El clásico divide a Marruecos casi exactamente por la mitad y el país se paraliza para ver los partidos más transcendentales, pero especialmente el clásico Madrid-Barça. Esta es una base de extraordinaria importancia y debe ser explotada de manera más eficiente. Marruecos ha comenzado a “exportar” jugadores de gran calidad a las ligas más importantes de Europa.

 

España no es una excepción y algunas de las estrellas de los principales equipos de la Liga española son marroquíes, que son españoles en todo, y juegan en la selección marroquí. Cuando juegan los equipos con estrellas marroquíes (incluso los nacidos en España o nacionalizados) la pasión se desborda. Estos deportistas de élite son eficacísimos puentes de entendimiento entre ambos países.

 

6- Usted ha sido declarada ‘persona non grata’ por la Asamblea de Melilla y Ceuta. Sus declaraciones en la Universidad de Tetuán sobre ambas ciudades desquiciaron a algunos sectores españoles.

 

Eso es una tontería, cosas de políticos que se pelean por obtener votos, y no tiene nada que ver con un derecho fundamental cual es la libertad de circulación. También declararon personas no gratas en su día a Manuel Fraga en Melilla y a Santiago Abascal. En esa división no juego. A mí me gusta el debate científico, la razón y no la ruindad.

 

7- ¿Es difícil expresarse libremente en un país democrático como España cuando se trata de temas de esta magnitud?

 

Es difícil expresarse con libertad no cuando se trata de asuntos importantes que afectan a ambos países, como el caso del Sahara o de Ceuta y Melilla, sino cuando una persona –como ha sido mi caso- se aparta del pensamiento oficial.

 

Mentiría si dijera que no esperaba una reacción así de la prensa española ante mis posiciones. A pesar de ser considerada como una de las democracias más avanzadas del mundo en España no existe amparo ante las injurias y calumnias contra aquellos que hemos desempeñado responsabilidades públicas. No se diferencia entre la vida privada y la vida pública, entre la academia y la calle. En España no existe libertad de expresión cuando te separas del pensamiento oficial único como decía antes.

 

Evidentemente, la libertad de expresión e información está más amparada en Marruecos que en España. Ya me gustaría que España tomara ejemplo de este país y no se desinformara y manipulara tanto.

 

8- ¿Ha llegado el momento de abrir el dossier de ambas ciudades entre Marruecos y España y de dialogar sobre el futuro de los dos enclaves?

 

Ha llegado el momento. Ya no se puede mirar más hacia otro lado. Marruecos ha reivindicado estos territorios en muchas ocasiones hasta el día de hoy: en todo tipo de foros, internacionales y nacionales, y por múltiples actores. Sin ir más lejos, concretamente el pasado jueves día 13 de octubre, la Carta de Marruecos al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la posterior aclaración sobre las fronteras terrestres/puntos de paso de esas ciudades ha vuelto a abrir el debate en España. El tema está sobre el tablero.

 

Este tema no es nuevo, no nos engañemos. Está acechándonos cada día que pasa. Con el despertar del nacionalismo marroquí se empezaron a reclamar todos los territorios que poseía España. No hay más que recordar la entrevista entre el Rey Hassan II y Franco, en 1963, conocida como el espíritu de Barajas, que congeló la reivindicación hasta 1974, año en que el Rey Hassan II volvió a reclamarlas. Pero los acontecimientos de 1975 precipitaron los acontecimientos y, años después, Marruecos pidió una «célula de reflexión» para llegar a un acuerdo pactado con España. A partir de 1994 se entró en una fase de cooperación pero nunca faltaron referencias a la liberación de las posesiones españolas hasta el día de hoy (desde el Discurso del Trono de 2002 hasta el año 2021 en que el anterior Primer Ministro marroquí declaró que Ceuta y Melilla son tan marroquíes como el Sáhara) y a asumir que el único camino para encontrar una solución es el campo político.

 

En España también han surgido voces, no tan escasas, que apoyan la devolución de estos territorios a Marruecos. Ya lo hicieron embajadores como Jaime de Piniés en 1975 o Máximo Cajal la última vez en 2003. «La marroquinidad de Ceuta y Melilla no debe ser puesta en cuestión por el bien de la salud colectiva de los españoles y para desactivar toda esa mezcla de temor, recelo y resentimiento histórico contra el moro… siendo una situación colonial que es una afrenta a Marruecos y un elemento de desasosiego y mala conciencia nacional para España, que se agita en cuanto se menciona el tema», decía el Máximo Cajal (embajador de España y asesor del PSOE) en su libro Ceuta, Melilla, Olivenza y Gibraltar ¿Dónde acaba España?.

 

En 1979, el historiador Charles Powell, en su libro Rey de la democracia, refiere un informe cifrado del que mucho se ha hablado pero nada verificado sobre este asunto. Tampoco han faltado autores españoles que han planteado una cosoberanía hispano-marroquí durante un período de 50 años. Incluso el Partido Comunista de España en 1987 aprobó la retrocesión de Ceuta y Melilla a Marruecos en un plazo determinado.

 

Los discursos oficiales hablan de multiculturalidad, tolerancia y entendimiento. Pero hay muchos autores que dicen que ambas ciudades representan todo lo que está mal en Europa. Son ciudades con muchos conflictos y paradojas y con muchas excepciones en muchos ámbitos (económico, jurídico, político y social).

 

Para concluir, aunque dicen que los juristas tenemos la cualidad de saber evocar las tesis de otros juristas de renombre para justificar opiniones y alegatos en casos propios -esto se puede trasladar a cualquier ámbito del saber- no se trata en mi caso concreto de decir por boca de otros lo que pienso, posición que tampoco debe empañarse por tener amigos marroquíes o por defender posiciones a favor de Marruecos cuando lo considero oportuno. Lo único que pretendo decir es que no soy pionera en la defensa de esta posición.

 

Creo que los casos de Ceuta y Melilla –y los peñones e islotes- suponen una afrenta a la integridad territorial de Marruecos. Son vestigios del pasado que interfieren en la independencia económica y política de Marruecos y en las buenas relaciones entre los dos países. El peso relativo de los argumentos históricos y jurídicos ceden ante el devenir de los hechos que reclaman una respuesta política, ética, razonable y aceptable para ambos países mediante un diálogo abierto y sincero. Ante los efectos nocivos de unas fronteras no sanas, la respuesta política es el diálogo y no mirar a otro lado y el silencio. La reivindicación marroquí está plenamente justificada, está inscrita en su ideario nacional y es irrenunciable.

 

Teniendo en cuenta esto y si España ha cambiado su posición tradicional sobre el Sáhara ¿Por qué no puede cambiar España su posición sobre Ceuta y Melilla y los Islotes y Peñones?

 

 

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