Marruecos-UE: urge una política migratoria común

También se necesita un Pacto Migratorio entre África y la Unión Europa

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Rue20 Español/ Mouhammedia

 

“La cuestión migratoria no es, y no debería convertirse en un problema de seguridad. Con la represión, jamás hay disuasión, ya que por un efecto perverso, desvía las dinámicas migratorias, pero no las para. La cuestión securitaria no puede obviar los derechos de los migrantes, desde luego inalienables”, afirmó con tanta sabiduría el Rey Mohammed VI el 10 de diciembre de 2018 en su discurso en la Conferencia Intergubernamental encargada de aprobar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular en Marrakech.

 

Fue un aviso a la Comunidad Internacional y una lectura futurista de lo que iba a venir. Las migraciones y las movilidades van en aumento. No se puede parar a las personas sino a las verdaderas causas de los desplazamientos. Eso es el enorme desafío.  Nadie desea salir o huir de la casa familiar o de sus hijos. Pero a veces las circunstancias y la realidad son más duras que el apego a los suyos. 

 

La muerte de 18 inmigrantes irregulares, que formaban parte del grupo de subsaharianos que intentaron ayer viernes saltar la valla de la ciudad ocupada de Melilla en busca del dorado europeo deja muy claro que las medidas securitarias no pueden por sí solas resolver ni acabar con el desafío migratorio.

 

“Un migrante no es más humano o menos humano, en función de su ubicación a un lado o a otro de una frontera”, dijo el Rey marroquí en una reflexión profunda que llamó a los participantes a abordar las verdaderas causas del fenómeno migratorio. 

 

“La cuestión de la seguridad no puede seguir pasando por alto las políticas de desarrollo socioeconómico, orientadas hacia la absorción de las causas profundas de las migraciones precarias”, aseguró el Rey, explicando que “la cuestión de la seguridad no puede negar la movilidad, más bien la puede convertir en una palanca para el desarrollo sostenible, especialmente en un momento en que la comunidad internacional se emplea en implementar la Agenda 2030”.

 

Lo que pasó ayer en las fronteras de Melilla duele. Los inmigrantes son, al fin y al cabo, víctimas de las verdaderas causas de su huida de sus países de origen y de las redes de tráfico de personas. Los traficantes son máquinas de matar, desalmadas y frías. Las redes de tráfico que facilitan la salida de los inmigrantes de sus países en viajes largos y duros a cambio de millones de euros saben pescar en los ríos revueltos. 

 

La pandemia y sus efectos económicos, sociales y psicológicos; la guerra en Ucrania entre Occidente y Rusia; la subida de precios; la expansión del terrorismo y las redes de tráfico de armas y drogas en el Sahel; los golpes de Estado; el cambio climático;…. son factores que empujan a los africanos a salir del Sur hacia el Norte, en realidad, hacia nada. Nada está seguro en el camino. 

 

Ante esta realidad, Marruecos hizo y está haciendo todo lo posible para conseguir una Migración Segura, Ordenada y Regular. 

 

Desde 2013 Marruecos arregló la situación administrativa de más de 50.000 inmigrantes subsaharianos. Miles de subsaharianos trabajan también en Marruecos, sí sin documentos, con normalidad. La mayoría de ellos se sienten como si estuvieran en su casa. Pero todos sabemos que una parte de ellos sigue aferrada al sueño de trasladarse a Europa. Muchos han decidido quedarse en Marruecos.  

 

Lo que pasó en la frontera de Melilla nos invita a todos a reflexionar y pensar profundamente en este fenómeno, especialmente, a los países africanos y a los europeos. Se necesita un Pacto Migratorio entre África y la Unión Europea. También se necesita un Pacto entre Marruecos y la UE para elaborar una política migratoria común.

 

La hoja de ruta lanzada por el Rey Mohamed VI en su discurso con motivo de la VI Cumbre Unión Europea (UE) – Unión Africana (UA), en Bruselas el pasado 18 de febrero de 2022, es parte de la solución. Se debe tomar en consideración. 

 

“Garantizar la educación, acelerar la formación y empleabilidad de nuestra juventud, promover la cultura, ordenar la migración y la movilidad, son los retos de la Cooperación entre la Unión Africana y la Unión Europea. Con estos objetivos portadores de futuro, debe alinearse nuestro enfoque de cooperación. Efectivamente, ni África ni Europa pueden lograrlos actuando aisladamente. Nuestra responsabilidad es común, y nuestro interés no lo es menos”, concluyó el Rey. 

 

Lo que pasó en Melilla se habría evitado si la Comunidad Internacional, la UE y la UA hubieran pasado de los hechos a la acción. Marruecos por sí solo no puede solucionar los problemas de África ni proteger las largas fronteras terrestres y marítimas ante un contexto regional y mundial turbulento.

 

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