El discurso de Pedro Sánchez desde una mirada marroquí

Marruecos siempre ha sido claro con sus amigos, socios, e incluso con sus rivales.

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Rue20 Español / Tánger 

 

Naoufal Bouamri 

 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció recientemente ante el Parlamento español en el marco de una sesión de debate sobre la decisión que tomó en nombre del Estado de España, en la que Madrid anunció su apoyo a la iniciativa de autonomía como solución política para poner fin al conflicto artificial sobre el Sáhara. 

 

Se trata de una posición considerada por varios círculos como un cambio cualitativo en la serie de posiciones relacionadas directamente con el expediente del Sáhara.

 

Se puede considerar, tal vez, como la segunda decisión y posición internacional más importante tras la de Estados Unidos, que refleja la resolución del expediente a favor de la iniciativa marroquí, que hoy en día goza de un consenso internacional y de la ONU, sobre todo porque el presidente del Gobierno español, en su discurso, adecuó la nueva posición de su país a las posiciones europeas ya que va “en línea con la posición de los socios europeos y de otros países”, según dijo, así como va en consonancia con los cambios en las diversas posiciones internacionales y de la ONU respecto al expediente, diciendo: “Francia, Alemania, la Unión Europea, los Estados Unidos y todas las resoluciones de las Naciones Unidas apoyan los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos”.

 

Pedro Sánchez, en su discurso, situó la posición española en el centro de las transformaciones internacionales que presencia el expediente, tomando en consideración, con gran realismo, estos cambios que ocurren, ya sea dentro o fuera de Europa, especialmente por parte de los Estados Unidos de América, sobre todo porque este último reiteró su posición de apoyo al Sáhara marroquí, así como por parte de Naciones Unidas y ahora el presidente del Gobierno español que anunció su apoyo a los esfuerzos de Staffan de Mistura, que se basan en las resoluciones del Consejo de Seguridad, la última de las cuales fue la Resolución 2602.

 

Así, Sánchez respondió a uno de los puntos que Marruecos llevaba mucho tiempo planteando a España, y que constituía un factor de tensión en el pasado, relacionado con una exigencia marroquí de claridad en el discurso y en las posiciones anunciadas por España hacia Marruecos en general y hacia su primera cuestión en particular (el Sáhara), cosa que hizo el presidente del Gobierno de España en un valiente discurso, dejando claro que España había comprendido la naturaleza de la solución ofrecida por Marruecos desde 2006, y que consideraba a Marruecos su socio fuerte y fiable en la región, dan respuesta así a la serie de pasos que el régimen argelino intentó dar con la vecina del norte para chantajearla con el gas.

 

Sánchez fue claro ante el Parlamento español, a pesar del jaleo que armaron los parlamentarios de Podemos y de la extrema derecha afín, ideológicamente, al franquismo, justo antes de la celebración de la sesión para presionarlo con el fin de suavizar, al menos, su discurso, ya que sabían que Sánchez seguiría adelante con su paso conciliador hacia Marruecos con un discurso claro y valiente; pero no consiguieron nada de eso porque se han encontrado ante un responsable político que comprendía bien la naturaleza de las observaciones que Marruecos había hecho previamente a España, y sabían también que Sánchez no se arriesgaría a todo el diálogo que se produjo entre los dirigentes de los dos países en aras de un puñado de políticos que constituyen una minoría dentro de la sociedad española, que ya es superada partiendo de la lógica de la historia.

 

La página de los conflictos se ha superado gracias al diálogo transparente, claro y ambicioso que el Rey Mohamed VI mantuvo con el Presidente del Gobierno español, y este diálogo que fue la columna vertebral del discurso del Rey con motivo de la Revolución del Rey y el Pueblo, en el que se mencionó a España por su nombre, anunciando el diálogo, bajo su patrocinio, con España para superar las tensiones que dañaban la relación entre ambos países. Es una página a la que no se volverá mientras el presidente del Gobierno español haya anunciado claramente las nuevas posiciones de su país y haya expresado unas voluntades reales de avanzar hacia la construcción de una asociación conjunta, dado que el momento actual, según Sánchez, es “una buena oportunidad para que España solucione todos los problemas que tiene con Marruecos”.

 

El valiente discurso de Pedro Sánchez fue una ocasión para que el Rey Mohammed VI le respondiera con un «saludo» diplomático, que quedó reflejado en el comunicado emitido en el que determina los grandes cambios que están viviendo los dos países, invitando oficialmente al Presidente del Gobierno español a visitar Marruecos, llamando también a los ministros de los dos países a hacer todo lo que la situación requiera para recuperar la calidez en las relaciones bilaterales y lanzar nuevamente una serie de proyectos económicos, culturales y políticos que deben unir a los dos países y reflejar sus grandes ambiciones para el regreso de la calidez entre los dos países mediante la realización de “actividades concretas en el marco de una hoja de ruta ambiciosa, que abarca todos los sectores de la asociación, y que incluye todos los temas de interés común”, según un comunicado del Gabinete Real.

 

Pedro Sánchez dio el paso justo que se le requería, que todo el mundo lo esperaba, para resolver la polémica en el seno de las instituciones españolas y ante la opinión pública española y su clase política en sus distintos colores.

 

Es un paso que garantizará un futuro próspero para los dos países, abriendo una nueva etapa con más fuerza y ​​claridad. 

 

Este momento será un momento propicio para revivir la región mediterránea, que se vio afectada por la ruptura que existía entre los dos países. Ambos son importantes para esta región: Marruecos como pionero para África, y España como puerta de entrada a la región mediterránea del norte. Esta ruptura se solucionó con el espíritu que prevaleció en el discurso de Pedro Sánchez.

 

Marruecos siempre ha sido claro con sus amigos, socios, e incluso con sus rivales. Gracias a esta claridad, Marruecos pudo mantenerse firme frente a todas las tormentas que quisieron dañarlo, y de ellas salió fuerte y victorioso por la voluntad de su pueblo y bajo el liderazgo de su Rey, y logrando todos sus objetivos estratégicos, especialmente los relacionados con la cuestión nacional que vive un nuevo capítulo de los capítulos de su resolución política.

 

Traducción: Mohamed Charbi 

 

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