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jueves, mayo 30, 2024

Ahmed Oubali a Rue20: La literatura marroquí es fundadora del relato policial en español en el mundo árabo-magrebí

 

Rue20 Español/Larache

Entrevistado por El Abbas Tahri Joutey Hassani

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La literatura marroquí de expresión hispana ha experimentado un notable crecimiento en las últimas décadas; enriqueciendo el panorama cultural del país y forjando lazos más estrechos con el mundo hispanohablante; en este contexto, figuras como Ahmed Oubali*, escritor, crítico literario y traductor polifacético, siguen desempeñando un papel fundamental en la promoción y difusión de esta literatura más allá de las fronteras marroquíes.

En una entrevista recién concedida a Rue20 Español, Oubali comparte su perspectiva sobre el origen y evolución de la literatura marroquí en español; así como sus proyectos futuros.

Con un estilo directo y un lenguaje claro, el escritor ofrece una mirada profunda y enriquecedora sobre el panorama literario marroquí y su propia trayectoria como autor. Su obra abarca desde relatos de género negro, inaugurando esta vertiente en Marruecos, hasta ensayos sobre semiótica y traducción; además de haber traducido numerosas obras de poesía.

—¿Cómo empezó su carrera como catedrático, traductor-intérprete, crítico literario y autor de una cantidad asombrosa de relatos con factura de género negro que inaugura en Marruecos, y cómo ha evolucionado a lo largo de los años? 

Gracias por tu interés y aprecio; vayamos por partes. Mi afición por la traducción-interpretación nace como resultado y fruto de mi tesis doctoral dedicada al Quijote bajo el título de «Les avatars du sens dans les traductions du Quichotte»; tesis que defendí y leí en francés en la Universidad Rennes II Haute Bretagne [1990].

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Al volver a Marruecos, enseñé semiótica textual y didáctica de ELE [ENS de Tetuán], teoría y práctica de la traducción en la Escuela Superior Rey Fahd de Tánger y participé como intérprete de conferencias en varios encuentros y congresos, entre ellos, los del GATT.

Obtuve el título de traductor jurado [Casablanca, 1984]; pero opté por la docencia. Mi actividad de crítico literario y de escritor de relatos cortos está vinculada principalmente con la creación de la AEMLE [Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española] en Larache, fundada y presidida por nuestro querido e inolvidable Mohamed Sibari, que en paz descanse.

Tratábamos, al principio, todos los géneros literarios menos el negro; así que vi que tenía que colmar este vacío, centrándome en el thriller psicológico.

Por dedicarme exclusivamente a la docencia, la crítica literaria y la traducción, sólo logré publicar unos 40 relatos, primero en suplementos de periódicos y luego en Internet y Amazon.

Debido a estas diferentes actividades, no me considero escritor profesional ni pretendo vivir de la literatura.

Escribo por ocio y no por oficio; por eso no me interesa postular a premios ni batallar por tener fama: en mi vida la escritura no es una actividad vital ni primordial —como lo es la lectura—, sino un mero hobby, como lo son para mí el deporte, la música, los viajes, el jugar al ajedrez, etc.

En la vida, o escribes o vives…; y yo prefiero vivir. Mi primer libro de relatos fue editado dadivosamente por la diputación de cultura de Cádiz.

Luego presenté los demás en Sevilla, Algeciras y en San Roque, durante la celebración de la Primera Jornada de Novela Negra.

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—¿Qué lo llevó a consagrarse a la «novela negra» —‘roman noir’—?; creándola y/u observándola analíticamente.

Como ya dije, no es de sorprender si la crítica me considera como el primer autor fundador, en el mundo árabe, del relato policial corto en español. Porque en el Magreb, por razones históricas, todos los autores de este género escriben en árabe o francés.

Por otra parte, su narrativa es totalmente diferente a la mía, por tratar exclusivamente de asuntos políticos; como la causa palestina, las huelgas, los yihadistas y el terrorismo islámico y la corrupción en altas esferas.

Yo creo que enfocar estos temas desde la ficción es simplemente irrelevante; son temas que hay que tratar en la prensa, en partidos políticos y al amparo de la ley contra los malhechores.

Respecto a mi elección del noir —en su vertiente de thriller psicológico—, diré que, contrariamente a la novela policíaca tradicional, cuyo tema es solo resolver un enigma, el noir describe con más contundencia el mundo del crimen, destacando el carácter oscuro, violento y perverso del hombre, en los ambientes en que transcurre la intriga.

Su objetivo principal no es aclarar sólo un misterio, sino enfocar las acciones violentas y siniestras perpetradas por seres humanos, unos derrotados por el destino, otros, siendo puros malvados.

De todos estos temas, yo trato 4 de ellos, tanto en ficción como en estudios académicos: el crimen violento, el miedo absoluto, el sexo perverso y el dinero sucio.

Son temas que muestran sin rodeos que el mal está en nosotros, que al asesino lo llevamos dentro, con posibilidad latente de manifestarse o no. La lectura de estos temas nos sirves de catarsis.

—Dentro de sus investigaciones y estudios semióticos, ¿cuáles son las conclusiones más notables que ha sacado a la hora de ultimar «La danza de los signos en la literatura marroquí en lengua española»?

En este libro recopilo algunos de mis ensayos semióticos en los que analizo las obras de los siguientes autores: Mohamed Sibari; M. Momata; M. Chakor; Ahmed Daoudi; Moufid Atimou; M. Bouissef Rekab; M. Lahchiri; Hassan El Ahmar; Ahmed Oubali.

En cuanto a mi libro Iniciación al análisis semiótico de textos [Ed. Indep. published, 2023, 548 p.], trato las obras de los siguientes autores: E. A. Poe, J. L. Borges, B. Spinoza, A. Christie, A. Tarancón Jiménez, L. Carroll, F. Schubert, N. G. Filiberto, J. Cortázar. J. Goytisolo, J. C. Onetti, A. Machado, Á. Vázquez.

En ambos libros ofrezco el método de análisis semiótico aplicado a las obras literarias; porque he notado que brilla por su ausencia en nuestra investigación universitaria, orientada, por no decir anquilosada; a tratar aquellas obras de forma tradicional, sacrificando su forma estilística y su genio estético.

—Desde su experiencia, ¿cuál cree que es el rol de los intelectuales y los escritores en la sociedad marroquí actual?

Yo distingo dos roles totalmente opuestos, según escribimos ficciones o redactamos ensayos o artículos.

1.— Yo soy visceralmente renuente a todo compromiso político mediante la literatura, porque ésta es pura ficción y con la ficción no se construyen modelos reales de sociedad.

La literatura no cambia el mundo. Un libro de ficción no es un manifiesto ni un partido político. Sería estrafalario creer que un poeta o un cuentista pudiesen hacerlo.

Los que lo creen, o son hipócritas y cínicos; o resentidos y oportunistas. Muchos autores buscan solo fama y promoción, a cambio de su supuesta crítica social. En una novela solo hay papel y tinta, y el objetivo de la lectura es divertirse y pasarlo en grande.

En literatura todo es mentira, salvo las emociones que la lectura crea en nosotros; ésta es la auténtica y única función de la literatura.

2.— En cambio, el compromiso social sí es real y no ficticio, responsable y viable cuando se ejerce y realiza en revistas especializadas, en periódicos y libros, mediante los partidos políticos, las ONG y los medios de comunicación conocidos y acreditados.

A los intelectuales y escritores les incumbe entonces sacar las castañas del fuego con la mano del gato; pero no la literatura, que es pura fantasía.

Al respecto, saludo y felicito a todos aquellos que aportan su grano de arena, contribuyendo al fulgurante progreso democrático que experimenta hoy mi país a todos los niveles.

Mucho se ha hecho a favor de los derechos del niño, de la mujer y de la paridad social.

Felicito a los intelectuales que militan por más derechos y luchan en pro de una sociedad multicultural y cosmopolita en la cual prevalece el respeto del ciudadano a las instituciones del Estado de Derecho.

En cuanto a mí, yo escribo para el lector que quiere divertirse y sentir múltiples emociones; aprender giros lingüísticos, descubrir cultura y paisajes insólitos; admirar bellos cuerpos, observar espeluznantes escenas y jugosos diálogos; todo ello envuelto en un ambiente siniestro de extremo suspense cuyo objetivo final es realizar la catarsis de nuestro propio ser, su purificación, como ya he dicho.

Esta redención y restauración sólo se consigue con escribir o leer.

La vida tiene un lado oscuro, sórdido y sucio; para evitar verlo tenemos que mentirnos a nosotros mismos, evadiéndonos leyendo: un bello cuerpo, una buena gastronomía, una entrañable sinfonía, una exquisita copa de Rioja, un relato paranoico, unas rimbombantes escenas eróticas con acciones escalofriantes es lo que describo, porque sé que es lo que busca el lector para evadirse y regenerarse gracias a la ficción.

La literatura nos solaza. El arte nos humaniza. La cultura nos separa de la bestialidad.

—Volviendo a la literatura marroquí escrita en español, ¿cuál es su perspectiva sobre el origen, el estado actual y las tendencias de la misma?

Mucho se ha escrito sobre el particular, desde la cesada AEMLE.

El que mejor conoce el tema es mi colega el catedrático y escritor Mohamed Abrigach, cuya incondicional aportación es digna de admirar.

—¿Qué sentimiento le produce ver ahora realizado su sueño de escritor notorio —con 11 libros entre ficción, crítica literaria y traducción—?

Ver mi obra publicada me produce mucha satisfacción, por supuesto.

Pero, como no soy escritor profesional, esto constituye solo un extra «dietario»; un «postre» a mi verdadera satisfacción que es la docencia.

—¿Cuáles son sus próximos proyectos literarios y académicos?; ¿en qué se enfocará, en los años venideros?

Seguir con la ficción, la traducción y el análisis semiótico de textos; además de mis otras satisfacciones que me llenan también de alegría: leer libros importantes, hacer deporte, jugar al ajedrez, escuchar música, llevar una dieta saludable; y envidiar sanamente a los pájaros que vuelan alto, lejos de toda toxicidad.

*Ahmed Oubali, excatedrático de Semiótica de Textos en la Universidad de Tetuán y exprofesor de Teorías Contemporáneas de la Traducción en la Escuela Superior Rey Fahd de Tánger, ha logrado conjugar su labor docente con una prolífica carrera literaria.

Crítico literario, traductor y escritor prolífico; sus libros de ficción detectivesca, sus ensayos de práctica semiótica y sus trabajos de traducción, lo catapultaron a la notoriedad internacional. Tiene 5 libros de ficción, 2 de estudios semióticos y 8 de traducción.

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