Revisitando un patrimonio compartido: EL TETUÁN ESPAÑOL (1860-1956)

Las historiografías tanto española como marroquí están en deuda con un conjunto de arquitectos españoles que han ejercido en Tetuán y han dejado un patrimonio

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Rue20 Español/FEZ

 

Mustafá Akalay Nasser

 

In Memóriam

El proyecto de la Universidad Politécnica Mohammed VI es único. Por su tamaño. Por su clima. Por sus ambiciones. Por su metodología. Y por la gama de habilidades que tuvo que reunir. En Benguerir Inventé una arquitectura que enfatiza la geometría de la plaza, trabaja a través de todas las variaciones del patio, y que trae de vuelta a las grandes figuras de la cultura marroquí, como el moucharabie o el arabesco árabe-andaluz. La historia urbana se está escribiendo ahora más que nunca, pero en un tiempo que está impregnado de siglos de cultura. (A Ricardo Bofill, que los dioses te sean propicios)

 

La Universidad Politécnica Mohammed VI

 

El periodo estudiado o analizado por nuestra investigación: EL TETUÁN ESPAÑOL (1860-1956): Síntesis de su historia urbana y arquitectónica. Documentos escritos, testimonios inéditos, cubre más de 95  años de presencia española en Tetuán donde surgieron ideas urbanísticas vanguardistas[1]  y se operaron realizaciones arquitectónicas audaces.

 

Los ingenieros militares y arquitectos españoles desplazados al Norte de Marruecos que como urbanistas trazan nuevos barrios y ensanches, en el caso de Tetuán optan por una ciudad abierta con calles medianamente anchas y manzanas que siguen un trazado geométrico y en el que prima la línea recta y edificaciones de poca altura.

 

Dibujos del artista pintor Simo El Morabet

 

La arquitectura española realizada en este ensanche ha seguido rumbos muy distintos, debido, por una parte, a la variedad de técnicos que en ella han intervenido y, por otra parte, a las influencias que han ejercido las diferentes opciones formales en otros países.  La arquitectura Tetuaní se caracteriza por su extrema versatilidad, se suman lo civil y lo militar, la tradición y la modernidad. En Tetuán contemplamos tanto formas andalusíes y neoárabizantes, como la combinación de estilos europeos: eclecticismo, historicismo, modernismo, art déco, racionalismo, neoherreriano, moderno.

 

La principal característica de la arquitectura española en la capital Tetuán vuelve a ser su diversidad, puesto que no podemos decir que exista un modelo formal único u oficial, caso del estilo de estado conocido como le Néo -mauresque, inventado e implantado por Francia en su zona de influencia marroquí y cuyo origen es la Granada Nazarí.

 

 

Durante todo el periodo colonial que abarca casi un siglo, las experiencias arquitectónicas y constructivas fueron tan cambiantes y dispares en cuanto a pretensiones y logros que realmente no puede hablarse de una arquitectura colonial, sino de la exportación de diversas realizaciones arquitectónicas de morfología variada realizadas durante un periodo del protectorado.

 

Algunas veces estas propuestas o actuaciones parecían tener en cuenta el país de destino, pero otras no.

 

 

El caso de España para su protectorado, no es el mismo que el de los demás países para sus territorios de influencia, con los que su arquitectura metropolitana no tiene la menor relación. La arquitectura de nuestra nación se ha cruzado con la musulmana durante muchos siglos, llegando a crear formas concretas y definitivas y un arte que si bien tiene injertos musulmanes, es esencialmente español, y el cual a su vez ha vuelto a influir en la arquitectura del país berebere; así vemos cómo en España el arte mudéjar da al renacimiento procedente de Italia un carácter que no tiene en ninguna otra parte, ocurre lo mismo con el Barroco, el cual en muchos casos se entrelaza con formas procedentes  de la arquitectura morisca que influyen no sólo en los detalles sino en su proporción de composición , habiendo logrado siempre resultados de perfecta armonía”[2].   

 

Se trata de una arquitectura desplazada o mejor dicho formulada lejos de su territorio de origen y que representa «el único resto real, tangible”, de la cultura española en Tetuán  y nos sorprende mucho hasta hoy que los estudios sobre la arquitectura colonial que cuentan con una larga tradición en distintos países, antiguas potencias colonizadoras, pero en cambio  sean escasas en el contexto español y ausentes de las dos historiografías tal como lo subraya con justeza el erudito melillense Antonio Bravo Nieto a continuación:

 

El norte de Marruecos con sus ciudades , que representa una dimensión geográfica destacable de unos 20.000 kilómetros cuadrados, sigue siendo un absoluto ausente en todas las historias y manuales de arquitectura que se han publicado y siguen publicándose en la bibliografía hispana, ignorándose por tanto un capitulo fundamental para entender la producción española de su tiempo. Por la parte marroquí la situación no es demasiado más halagüeña, y aquí podemos decir lo mismo en lo que respecta la situación universitaria, pero agravado por el hecho que cuando se produce la independencia en 1956, las elites del país naciente estaban formadas en Francia y eran de cultura francófona. El norte de Marruecos, de habla española, pasaba a diluirse en un conjunto mucho mayor donde no había cabida para nada de lo relacionado con la cultura hispana, y donde los valores y situaciones generadas a lo largo de todo el protectorado y que tanto habían caracterizado a ciudades como Tetuán, pasaban a convertirse en lastres negativos. La ex capital jalifiana de Tetuán, pasaba a convertirse en una mera capital de provincia y el idioma español ser considerado como una lengua de un país de segunda fila y políticamente aislado por entonces.” [3]

 

 

Tal como podemos constatar las historiografías tanto española como marroquí están en deuda con un conjunto de arquitectos españoles que han ejercido en Tetuán y han dejado un patrimonio. Este patrimonio compartido[4] está relacionado con una civilización común y  suele aplicarse a los edificios o inmuebles de finales del siglo XIX y de principios del siglo XX, testigos de un mestizaje cultural que marcan un vínculo entre el sur y el norte del Mediterráneo.

 

El estado de dicho legado arquitectónico acusa un cierto grado de deterioro físico por deficiencias de mantenimiento y dificultades para la rehabilitación a causa de una ley de arrendamientos urbanos antigua y caduca. Propietarios, inquilinos y autoridades municipales se acusan mutuamente del deterioro del parque inmobiliario. Los primeros se quejan de la ley de arrendamientos, que se remonta a los años del protectorado y mantiene congelados alquileres irrisorios que no permiten afrontar obras de rehabilitación.

 

 

Los contratos de alquiler firmados desde 1980 son libres y el nuevo régimen de arrendamiento de 2007 permite aumentar los alquileres si la casa está en condiciones de habitabilidad, pero no se han tocado las rentas antiguas.

 

Los edificios del ensanche oeste sufren diferentes problemas que derivan en una pérdida de su fuerza estructural, lo que se refleja en daños, erosiones y fisuras. Algunas de las causas son: la humedad, la lluvia, y el paso del tiempo. Entre las patologías que se detectan en diferentes edificios podemos encontrar: desprendimiento de los aplacados, patologías de suelo, deslizamiento del cimiento, hormigón dañado, lesiones en los pilares.

 

 

El deterioro del patrimonio arquitectónico del ensanche oeste y la identificación que la comunidad posee de él, son interrogantes que difícilmente se abordan en dicha sociedad. Si bien, desde hace tiempo, existe un intenso debate en círculos universitarios y asociativos, éste aún no ha sido asumido por la sociedad tetuaní en su conjunto.

 

Los procesos de cambio ponen en contraposición la conservación de estos edificios frente a los nuevos usos que la ciudad genera. A ello se suma, además, la falta de conciencia e interés existente entre los habitantes y la falta de medios económicos en las diferentes administraciones para su rehabilitación. Es necesaria una mayor participación ciudadana en la defensa del patrimonio; un cuerpo normativo claro y de cumplimiento obligatorio; un modelo de gestión coordinada y participativa a cargo de profesionales idóneos y con integración de las organizaciones sociales que trabajan en el tema. Y, por último, la definitiva y completa catalogación de todos los bienes patrimoniales del ensanche español y la redacción de un plan especial de protección.  La regeneración de un área urbana como esta, en lento declive, pero a la vez estratégicamente situada y con un gran potencial físico, social, económico y cultural, supondría su revitalización con la consiguiente mejora de la calidad de vida del tetuaní que la habita. La conservación y re-utilización de este legado arquitectónico requiere recursos proyectuales y tecnológicos especiales, que deben ser desarrollados de una manera respetuosa pero también creativa.  Indudablemente es un deber apremiante para las fuerzas vivas de los dos países revalorizar dicho patrimonio compartido, poniéndolo al día y al alcance de los habitantes y de los amantes de la arquitectura. Una labor tan ingente no podría ser obra y fruto de esfuerzos personales, por mucha y buena voluntad que se ponga en la tarea. De aquí proviene la misión de España y Marruecos al servicio de este legado arquitectónico.

 

Mustafá Akalay Nasser es Director de la Escuela Superior de Oficios de la Arquitectura y Construcción (Esmab) en la Universidad Privada de Fez (UPF).

 

 

Notas:

[1]“España ha llevado a las ciudades de su zona de protectorado marroquí las ideas más modernas sobre urbanismo”. En Vicente Martorell: “El urbanismo en Marruecos”, Mundo 1949.

[2] “Arquitectura ejecutada por los europeos en la zona de protectorado español”. Alta Comisaría de España en Marruecos. La obra material, talleres del instituto geográfico y catastral, Tetuan-Madrid 1948.P.726-734.

[3]Quién consulte y repase la producción historiográfica española más reciente sobre aquel episodio de nuestra historia contemporánea, podrá advertir que la atención que en ella se presta al patrimonio urbanístico y arquitectónico dejado en el Norte de Marruecos es muy escasa. Véase Antonio bravo Nieto: “arquitectura y ciudad en el norte de marruecos un reto de futuro” en informe de las I y II jornadas transfronterizas sobre experiencias en centros históricos, servicio de programas del ayuntamiento de Málaga 2010.pp47-55.

[4] la noción de patrimonio mediterráneo compartido (o incluso de patrimonio cosmopolita, o ecléctico), sustituye cada vez más a la noción de patrimonio occidental, exógeno o colonial.

 

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