Crisis hispano-marroquí: la diplomacia monárquica, en la pole por la reconciliación

La vía más viable para Madrid sería seguir los pasos de Washington, París y Berlín

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Rue20 Español/ Mohammadia

 

Toufiq Slimani

 

 

La institución monárquica es un actor muy importante en el mantenimiento del equilibrio delicado en las relaciones hispano-marroquíes.

 

 

Los monarcas han desempeñado siempre un rol decisivo en la resolución de enormes crisis de carácter diplomático y político.

 

Pero la debilitación de la Monarquía en España por el mismo gobierno de coalición español ha dejado un hueco grande al respecto desde hace dos años.

 

La Monarquía marroquí por sí sola no podrá restablecer la armonía perdida entre ambos reinos.  Tampoco ayudaban algunas inaceptables declaraciones de algunos miembros del Gobierno español liderado por Pedro Sánchez.

 

Ahora, el gobierno de Sánchez es consciente de su error, primero, al debilitar a la monarquía, segundo, al desatar una crisis innecesaria con Marruecos.

 

 

Por eso, pide la ayuda de las altas diplomacias para resolver esta grave crisis diplomática desatada por el mismo Sánchez al acoger al presunto líder del Polisario, Brahim Gali, clandestinamente y bajo una identidad falsa.

 

la Monarquía española se ha pronunciado, hoy lunes, acerca de la crisis diplomática inacabada con Marruecos desde el 18 de Abril de 2020. Es posible que el Gobierno de Coalición español haya llegado a la conclusión de que la mediación monárquica es una necesidad.

 

Después de que el rey de Marruecos, Mohammed VI, aseguró el verano pasado que estaba dispuesto a inaugurar una nueva etapa diplomática inédita con España, el Soberano español ha vuelto hoy a asegurar lo mismo. Ahora, solo falta que el Gobierno español materialice la llamada Real.

 

 

«Con Marruecos, nuestros respectivos gobiernos han acordado redefinir conjuntamente una relación para el siglo XXI, sobre pilares más fuertes y sólidos. Ahora, ambas naciones debemos caminar juntas para empezar a materializar ya esta nueva relación. Se trata de encontrar soluciones a los problemas que preocupan a nuestros pueblos».

 

Así lo ha dejado muy claro el rey de España en el discurso que pronunció hoy en el salón del Trono del Palacio Real en la tradicional recepción al cuerpo diplomático acreditado en España.

 

Estas palabras Reales fueron pronunciadas también ante el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, José Manuel Albares.

 

 

La alta diplomacia en la pole

 

El Gobierno español aseguró, el 1 de junio 2021, tras el Consejo de Ministros, que confía en que bajase la tensión entre los vecinos y que la «alta diplomacia juegue el papel que debe jugar» para que se restablezcan la «normalidad» y las buenas relaciones.

 

 

El gobierno español no precisó, en su momento, qué quiere decir con la “alta diplomacia”, pero lo hemos interpretado en este diario como una llamada a las monarquías a suavizar el clima y volver a la normalidad.

 

«España quiere y desea una buena relación con Marruecos, no solo por la vecindad, sino por relaciones comerciales», afirmó la Moncloa.

 

Por eso, ha hecho un «llamamiento a que la alta diplomacia juegue el papel que debe jugar en este conflicto y que sea definitiva la normalización de relaciones con Marruecos», según EFE citando a Moncloa.

 

El mensaje Real de reconciliación hacia Marruecos constituye una buena y alta señal para revertir la situación actual e inaugurar una nueva etapa diplomática entre ambos reinos.

 

El mensaje de Felipe VI viene en un contexto especial. Primero, España se encuentra aislada tras la reconciliación entre Rabat y Berlín.

Segundo, España está perdiendo tanto a Rabat como Washington por las incomprensibles posturas de la Moncloa.

Tercero, España está perdiendo su posición y peso en Marruecos.

Cuarto, España no tiene más remedio que acompañar la nueva dinámica regional y mundial para recuperar sus presencia a nivel regional e internacional.

Quinto, el Gobierno español se ha arrepentido de su garrafal error al acoger a Gali, y solo le falta reconocerlo públicamente. Por eso, aspira a volver a la normalidad con Marruecos sin hacer concesiones; pero, demuestra una cierta flexibilidad.

 

España y Marruecos necesitan hoy más que nunca el rol de la institución monárquica. Hay brotes verdes. El mensaje de Felipe VI debe ser materializado por Pedro Sánchez en una iniciativa o postura muy atrevida y clara acerca del conflicto del Sáhara.

 

La vía más viable para Madrid sería seguir los pasos de Washington, París y Berlín.

 

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