El problema de España con Marruecos

España no puede construir el edificio de las relaciones del siglo XXI con Marruecos sin construir las bases. Marruecos ha perdido la confianza en la Moncloa, una base pilar.

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RUE20 ESPAÑOL / RABAT

 

Toufiq Slimani

 

España ha reiterado últimamente que no se conforma con la cooperación en inmigración y seguridad con Marruecos. El Reino, en cambio, sigue manteniendo su cooperación policial y económica con España. Entonces el problema es aquí de carácter político y diplomático.

 

España cometió un error garrafal cuando acogió al jefe del separatismo en el Norte de África el 18 de abril de 2021. Desgraciadamente, después de ocho meses, la Moncloa no quiere admitir ni corregir su error.

 

El caso « Ghali » no sólo desnudó la verdadera postura española acerca de la cuestión del Sáhara. También ha demostrado que España no ha sabido leer bien el equilibro de las fuerzas en la región y los cambios geopolíticos en el sur del Mediterráneo después de la decisión histórica americana de reconocer la completa soberanía marroquí sobre El Sáhara el 10 de diciembre de 2020.

 

Argelia logró envenenar las relaciones hispano-marroquíes en beneficio de sus intereses  en la región.

 

El traslado de Ibrahim Ghali a España no se pudo realizar sin la autorización y la gestión argelina. Al fin y al cabo, el pobre “Ghali” es un « alma»  compartida entre Argel y Madrid.  Por eso, no se puede volver sobre el caso «  Ghali » sin hablar de Argelia.

 

Argelia logró matar dos pájaros de un tiro: primero, alejar a España de la nueva dinámica que conoce la cuestión del Sáhara marroquí. Segundo, confeccionar una maniobra dañina a las relaciones entre Rabat y Madrid bajo « cuestiones puramente humanitarias».

 

Argelia tenía la intención de envenenar las relaciones entre Marruecos y España. Argelia no veía con buenos ojos la cooperación estrecha entre los dos reinos en diversos campos, precisamente a nivel de seguridad y migración.

 

La década saliente ha sido un desastre para la diplomacia argelina que veía cómo Marruecos iba conquistando terrenos y posturas diplomáticos en todos los continentes, incluso en las tierras que se consideraban puros y duros « feudos » del Polisario.

 

Está claro que nuestro vecino oriental intentaría trabar y obstaculizar esta dinámica marroquí en esta década, incluso aspiraría a agravar las cuestiones  dependientes entre Rabat y Madrid.

 

Fuera de contexo

 

Las Autoridades argelinas han interpretado mal o de una manera intencionada la frase del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, en  su primer viaje oficial a Argelia, los días 7 y 8 de octubre pasado, cuando hijo: «debemos ir un paso más allá».

 

Efectivamente, Argelia ha dado el paso de alejar a Sánchez de Rabat y agravar más la tensión dominante desde meses entre ambos reinos.

 

Durante esa visita, Sánchez se reunió con el Presidente Abdelmadjid Tebboune, el Primer Ministro, Abdelaziz Djerad, y con un grupo de autoridades argelinas y empresarios de ambos países.

 

Sánchez ha señalado su deseo de «profundizar aún más los lazos institucionales, económicos y humanos» con Argelia y ha animado a colaborar en sectores como el tratamiento de residuos, las energías renovables, el ámbito sanitario y farmacéutico, la agroalimentación y la consultoría tecnológica y de comunicaciones, según el Gobierno español.

 

También ha subrayado (Sánchez) que Argelia es «un buen amigo de España y un socio estratégico con el que nos unen siglos de cooperación y reciprocidad», especialmente en el sector energético, ya que ese país es uno de los principales exportadores de gas natural licuado a España. España y Argelia, con cerca de 550 empresas mixtas, son grandes socios comerciales en áreas como la energía, afirmó el Gobierno español.

 

En cambio, no mencionó la cuestión del Sáhara en aquel viaje, pero se habló de ella indirectamente, al insistir en la necesidad de mantener la paz en la región. Entonces, el Gobierno español dijo: “Asimismo, Argelia es, por su posición estratégica, un actor destacado en conflictos regionales como el de Mali o Libia. Sánchez defiende que la paz en estas regiones no es solo un derecho legítimo y fundamental de los millones de personas que viven allí, sino un bien público global, ya que los efectos de estos conflictos se expanden a través de las fronteras y reverberan llegando a todas las orillas”.

 

Ese acercamiento argelino-español, se plasmó en la visita del ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, Sabri Boukadoum, a Madrid, el día 29 de marzo de 2021, donde mantuvo consultas políticas con su ex homóloga española, Arancha González Laya. «Durante su visita a España, el ministro Boukadoum ha sido también recibido por el rey Felipe VI, por el presidente del Gobierno, por la `presidenta del Congreso de los Diputados, y por la vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Además, ha intervenido en un encuentro público organizado por Casa Árabe », afirmó un comunicado del Gobierno español.

 

Las dos partes se esperan organizar la próxima Reunión de Alto Nivel que se celebrará en España cuando termine la pandemia.

 

También la Reunión de Alto Nivel entre Rabat y Madrid programada para el día 17 de diciembre de 2020, se aplazó sine díe. Hasta ahora, nadie sabe cuándo se celebrará ni hay señales de una cierta próxima celebración. Y podría tardar más de lo que se imaginaba, si España no sigue los pasos de Alemania. El nuevo Gobierno alemán ha expresado voluntad de pasar por alto la última crisis entre ambos países.

 

La apuesta perdida

 

España ha intervenido en el conflicto del Sáhara, hospitalizando a Ghali veladamente y con una identidad falsa, de la peor manera y en el peor momento tanto a nivel nacional  (español) como internacional. España optó por la apuesta perdida. También ha sido víctima de Argelia en el caso « Ghali ». Pero todavía a tiempo para volver al camino recto: el camino de Madrid, Rabat y Dakar. España deber saber que su futuro en África pasa por Marruecos y Senegal.

 

Lamentablemente, la España de Sánchez e Iglesias hace lo contrario de lo que dicen y escriben en su “III PLAN ÁFRICA” para África. Si lo volverían a leer  evitarían optar por el caso (Ghali) perdido.

 

No se puede construir el edificio de las relaciones del siglo XXI con Marruecos sin construir las bases. Marruecos ha perdido la confianza en la Moncloa, una base pilar.

 

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