Rue 20 español/Rabat
Jamal Bourfissi
Una vez más, el régimen militar de Argelia está perturbado por los importantes acuerdos que Marruecos firmó con Israel con motivo de la reciente visita del ministro de Relaciones Exteriores israelí a Marruecos.
Es curioso que el régimen militar considere que estos acuerdos, o al menos algunos de ellos, están dirigidos contra Argelia.
El diario argelino Achourouk, próximo al régimen, confirmó que el objetivo del acercamiento marroquí-israelí es establecer una «línea militar marroquí-sionista dirigida contra Argelia».
El diario sigue envenenando la visita del jefe de la diplomacia israelí a Marruecos y la firma de importantes acuerdos en diversos campos por parte de los dos países.
Estos importantes acuerdos preocupan a los funcionarios del vecino del este, dado que el acercamiento de Marruecos con Israel abrirá perspectivas prometedoras para que Marruecos desarrolle varios de sus sectores, ya sea en los sectores de la industria, comercio, turismo, agricultura y tecnología.
Por tanto, el régimen militar y sus medios sólo pueden demonizar a Marruecos y criticar su acercamiento con Israel.
El diario pro-militar no ocultó su preocupación por las declaraciones del ministro israelí de Asuntos exteriores, quien expresó desde la ciudad de Casablanca su preocupación por el acercamiento argelino-iraní, y la posición de Argelia detrás de la campaña dirigida a impedir que Israel obtenga el puesto de observador en la Unión africana.
Lo que odian los militares en este respecto es la revelación de Marruecos del escándalo del entrenamiento y el apoyo de Irán a la organización terrorista Polisario que lucha contra Marruecos.
Marruecos ha demostrado con evidencia, que fue confirmada por informes de medios extranjeros, cómo Irán está entrenando a las bandas del Polisario en armas para luchar contra Marruecos.
La presencia de Irán en la región y su flagrante injerencia a través de Argelia en el conflicto artificial sobre el Sáhara marroquí plantea una amenaza seria para la seguridad de la región.
Irán representa la mayor amenaza para la paz en la región porque su continuo apoyo a la banda Polisario perpetuaría este conflicto e impediría los esfuerzos internacionales para resolver el conflicto artificial en el Sahara marroquí.
