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Marruecos consolida su papel como motor del turismo en España mientras el Reino bate récords y se prepara para 2030.
La fiebre viajera entre las dos orillas del Estrecho no da tregua. En 2025, más de 900.000 turistas marroquíes eligieron España para sus vacaciones, dejando un gasto récord de 1.084 millones de euros. Al otro lado del mapa, el mercado español se mantiene como el segundo emisor hacia Marruecos, con cerca de 4,1 millones de viajeros que contribuyeron a que el Reino alcanzara un hito sin precedentes: 19,8 millones de turistas internacionales en un solo año. El turismo se ha convertido en el mejor embajador de una relación que trasciende la geografía y apunta al futuro con la mirada puesta en 2030.
El perfil del turista marroquí en España ha experimentado una transformación notable en los últimos años. Lejos del viajero ocasional, el visitante del Reino es hoy un consumidor exigente y fiel. Según datos de Turespaña, el 54% de los turistas marroquíes ha visitado España en más de diez ocasiones, una fidelidad que sorprende a los operadores turísticos españoles y que refleja la profunda conexión cultural y la cercanía geográfica entre ambos países.
El gasto medio por viaje alcanzó los 1.193 euros, con un desembolso diario de 193 euros y una estancia media de 6,2 días, lo que sitúa a este mercado en un segmento de alto poder adquisitivo. El 77,1% de estos viajeros posee estudios superiores y se dedica mayoritariamente al mundo empresarial. Su motivación trasciende el tradicional «sol y playa» para abrazar un turismo más sofisticado: compras en grandes centros comerciales y firmas de lujo, experiencias urbanas, eventos culturales, partidos de fútbol y visitas familiares.
La comunidad autónoma de Andalucía concentró el 47,7% de las visitas de turistas marroquíes en 2025, consolidando un vínculo histórico que la convierte en la puerta natural del viajero del Reino. La presencia de segundas residencias de familias marroquíes en la Costa del Sol, en localidades como Marbella, Estepona o Torremolinos, refuerza esta preferencia y convierte el flujo turístico en un movimiento casi familiar.
Madrid y Cataluña completan el podio de destinos, con una eficiente conectividad aérea que une Casablanca con la capital española en menos de dos horas. La oferta cultural, los grandes eventos y el atractivo comercial de Barcelona y Madrid explican su creciente peso en el mercado marroquí.
El tráfico aéreo entre ambos países no ha dejado de crecer. En el primer semestre de 2025, el volumen total de viajeros en las rutas España-Marruecos alcanzó los 2,15 millones, lo que supuso un incremento del 22,2% y 391.000 pasajeros adicionales en comparación con el mismo período del año anterior.
Royal Air Maroc, la compañía de bandera del Reino, ha respondido a esta demanda con una apuesta firme: más de 80 vuelos semanales hacia nueve aeropuertos españoles desde cinco ciudades marroquíes, con cerca de 480.000 pasajeros transportados en 2025. Una conectividad que acerca aún más las dos orillas y convierte el Estrecho —esa franja de apenas 14 kilómetros— en un puente de oportunidades.
Mientras los turistas marroquíes desembarcan en las costas españolas, el Reino vive su propia edad de oro turística. Los 19,8 millones de visitantes de 2025 representan un incremento del 14% respecto a 2024 y sitúan a Marruecos como el 22º destino turístico mundial, escalando tres posiciones en el ranking global.
Los ingresos por turismo internacional alcanzaron los 124.000 millones de dírhams (11.553 millones de euros) al cierre de noviembre de 2025, un 19% más que el año anterior. La ministra de Turismo, Fatima-Zahra Ammor, destacó que estos resultados reflejan la «transformación profunda» del turismo marroquí, impulsada por una oferta más competitiva, sostenible y generadora de valor local.
Los primeros cinco meses de 2026 mantienen la inercia positiva, con 7,7 millones de turistas, un 7% más que en el mismo período de 2025. Entre enero y febrero, el mercado español aportó 547.000 viajeros, consolidando a España como el segundo país emisor hacia Marruecos, solo por detrás de Francia.
El horizonte de 2030 se dibuja como el gran catalizador de la relación bilateral. La organización conjunta del Mundial de Fútbol por Marruecos, España y Portugal no es solo un evento deportivo, sino una oportunidad histórica para transformar infraestructuras, potenciar el turismo y estrechar lazos.
Marruecos ha puesto en marcha un ambicioso plan para ampliar su capacidad hotelera en un 20% de cara al torneo, con una inversión estimada entre 5.000 y 6.000 millones de dólares que contempla la modernización de estadios, centros de entrenamiento y redes de transporte. El objetivo es alcanzar los 26 millones de visitantes anuales para 2030, una meta que el Reino, con su trayectoria actual, parece perfectamente capacitado para lograr.
España, por su parte, prevé una inversión de 1.430 millones de euros y unos ingresos superiores a 10.000 millones. La colaboración entre ambos países, junto a Portugal, simboliza algo más que un evento deportivo: es la materialización de un espacio de cohesión social y cultural que trasciende fronteras.
Los primeros cinco meses de 2026 han sido espectaculares para el turismo en España, con 36,8 millones de turistas internacionales y un gasto conjunto de más de 50.200 millones de euros. Los datos oficiales desglosados por país de residencia para el primer semestre de 2026 aún no se han publicado, pero todo apunta a que el mercado marroquí seguirá siendo uno de los motores del crecimiento turístico en la península ibérica.
El intercambio turístico entre Marruecos y España es mucho más que una estadística. Es el reflejo de una relación madura, diversificada y estratégica que beneficia a ambas economías. Mientras los turistas marroquíes eligen España para sus compras, su ocio y su cultura, los viajeros españoles descubren un Marruecos en constante renovación, con una oferta que combina tradición y modernidad, desierto y océano, historia y vanguardia.
La fiebre viajera entre las dos orillas del Estrecho no tiene visos de remitir. Con el impulso del Mundial 2030 y una conectividad cada vez mayor, Marruecos y España escriben juntos una nueva página de su historia compartida. Y el turismo, como siempre, es el mejor de sus narradores.
