Revista estadounidense apunta al Gran Estadio Hassan II como firme candidato a la final del Mundial 2030

 

Rue20 Español/ Fez

Meryem Ghoua

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La revista estadounidense dedica un extenso análisis al coloso de 115.000 espectadores que se alza en El Mansouria, destacando su diseño inspirado en la tradición y su ambición de convertirse en un icono mundial.

A cuatro años de que Marruecos, España y Portugal acojan de manera conjunta la Copa del Mundo de 2030, la carrera por albergar la gran final del torneo centenario se ha convertido en uno de los debates más apasionantes del panorama futbolístico. En el centro de esta pugna, el Gran Estadio Hassan II, que se levanta en la provincia de Benslimán, ha recibido un espaldarazo internacional de primer nivel.

La revista estadounidense Architectural Digest (AD) ha dedicado un análisis en profundidad a este proyecto faraónico, calificándolo como «mucho más que un simple proyecto prestigioso» y asegurando que «simboliza la ambición de Marruecos de unirse al panteón de los estadios deportivos legendarios».

Diseñado por el estudio global Populous en colaboración con el dúo Oualalou+Choi —integrado por el arquitecto marroquí Tarik Oualalou y la arquitecta surcoreana Lina Choi—, el estadio, con una capacidad prevista para 115.000 espectadores, no solo aspira a ser el más grande del mundo dedicado al fútbol, sino que se presenta como el principal rival del Santiago Bernabéu para acoger la final del Mundial 2030.

La cubierta del estadio, descrita por AD como «el elemento más llamativo», es una majestuosa estructura con forma de tienda de campaña que bebe directamente de la tradición marroquí. «Se inspira en figuras antiguas y primordiales: el moussem, la tienda y el jardín, así como en la topografía y los paisajes de Marruecos. Es un espacio generoso, abierto al mundo y respetuoso con la naturaleza que alberga», explica el arquitecto Tarik Oualalou en declaraciones recogidas por la revista. Este diseño, que guarda un cierto parecido formal con el icónico Parque Olímpico de Múnich de 1972, no es solo un alarde estético. La publicación estadounidense subraya que la cubierta desempeñará «un papel crucial al mitigar el calor y proporcionar sombra, al tiempo que permitirá una ventilación natural en todo el estadio», una solución de sabiduría ancestral para las condiciones climáticas de la región.

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El compromiso con la sostenibilidad y la integración paisajística es otro de los pilares que Architectural Digest pone en valor. El coloso se erige sobre un vasto terreno de 100 hectáreas en El Mansouria, rodeado de espacios boscosos que actúan como una barrera natural frente a la expansión urbana de Casablanca. Además, una serie de jardines botánicos ofrecerán un espacio fresco y sombreado para los espectadores, una apuesta medioambiental clave. Según AD, estos jardines «desempeñan un papel esencial en la concepción ambiental del conjunto, contribuyendo a reducir el efecto de isla de calor urbana, habitualmente asociado a los grandes proyectos urbanísticos».

En el interior, el diseño de los asientos es definido por la revista como «audaz y funcional». La distribución incluye tres gradas estrechas y de gran pendiente en cada extremo, con capacidad para 29.500 espectadores en localidades generales. A los lados del terreno de juego, cinco niveles de zonas VIP ofrecerán 12.000 plazas, entre ellas «un palco real que subraya la importancia de este recinto para la identidad nacional marroquí». Un detalle que refuerza la idea del estadio como un símbolo de la «apertura y la hospitalidad del país».

Más allá del evento mundialista, el Gran Estadio Hassan II está concebido para tener una vida larga y activa. AD anticipa que se convertirá en «un dinámico centro comunitario, que acogerá a dos clubes de fútbol locales [Raja Casablanca y Wydad Casablanca] y garantizará así un impacto duradero». Con un coste oficial de 5.100 millones de dírhams (aproximadamente 500 millones de dólares) y una apertura prevista para finales de 2028, el gigante de Benslimán ya no es solo un proyecto sobre el papel. Es una declaración de intenciones de un Marruecos que aspira a escribir su nombre entre las grandes potencias del deporte mundial, y que, según la prestigiosa mirada de Architectural Digest, cuenta con todos los argumentos para soñar con la final de 2030.

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