Rue20 Español/Tetuán
En un contexto internacional sacudido por la sucesión de choques y la persistencia de la incertidumbre, la economía marroquí ha demostrado una vez más su solidez y capacidad de resiliencia. Así lo refleja el informe anual de Bank Al-Maghrib correspondiente al ejercicio 2025, cuyo contenido fue expuesto este lunes ante Su Majestad el Rey Mohammed VI por el Wali de la institución, Abdellatif Jouahri, durante una audiencia celebrada en el Palacio Real de Tetuán, a la que también asistió Su Alteza Real el Príncipe Heredero Moulay El Hassan.
Según los datos presentados por el Wali, la economía nacional ha mantenido su trayectoria ascendente, cerrando el ejercicio 2025 con un crecimiento del 4,9%, un ritmo que supera las previsiones iniciales y que refleja el dinamismo de los distintos sectores productivos. Este impulso, que contrasta con la ralentización observada en muchas economías vecinas, ha estado sostenido por un considerable esfuerzo inversor, tanto público como privado, que sigue siendo el principal motor de la actividad.
El dato más llamativo es, sin duda, el comportamiento de los precios. A pesar de la aceleración del crecimiento, la inflación se ha mantenido excepcionalmente moderada, con una media que no superó el 0,8%. Este control del coste de la vida, en un momento en que muchas naciones luchan contra espirales inflacionistas, constituye un logro significativo que protege el poder adquisitivo de los ciudadanos y consolida la estabilidad macroeconómica del Reino.
En el terreno monetario, Bank Al-Maghrib ha mantenido una orientación claramente acomodaticia, reduciendo el tipo de interés de referencia al 2,25%. Una decisión que, junto a la satisfacción íntegra de las demandas de liquidez del sistema bancario, ha contribuido a mantener el crédito fluyendo hacia la economía real. Especialmente relevante es la intensificación de los esfuerzos para facilitar el acceso a la financiación de las microempresas, un segmento clave para el tejido productivo y el empleo en Marruecos.
Sin embargo, el Wali no ha ocultado el principal talón de Aquiles de la recuperación: el mercado laboral. Aunque el fortalecimiento del crecimiento ha permitido un aumento de la creación de puestos de trabajo, este ha resultado insuficiente para reducir de forma palpable la tasa de desempleo, que se ha estabilizado en el 13%. Un dato que pone de manifiesto la necesidad de que el vigor económico se traduzca en más y mejores oportunidades para todos los marroquíes.
En el capítulo de las finanzas públicas, las noticias son alentadoras. El déficit presupuestario ha continuado su senda de reducción, situándose en el 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB). Un descenso que se ha visto favorecido por el buen comportamiento de los ingresos fiscales y por las importantes recaudaciones procedentes de mecanismos de financiación innovadores. Un saneamiento de las cuentas públicas que otorga mayor margen de maniobra al Estado para afrontar futuros desafíos.
El balance de las cuentas exteriores arroja igualmente un panorama positivo. El déficit por cuenta corriente se ha mantenido contenido, apuntalado por tres pilares fundamentales para la economía marroquí: las históricas cifras del turismo, las sólidas remesas de los marroquíes residentes en el extranjero (MRE), y el buen desempeño de sectores exportadores clave como el de fosfatos y derivados, así como el aeronáutico.
El resultado más brillante de esta solidez exterior es el nivel alcanzado por las reservas oficiales de divisas de Bank Al-Maghrib, que se han reforzado hasta los 443.000 millones de dírhams. Una cifra récord que representa el equivalente a casi cinco meses y medio de importaciones, un colchón de seguridad que blinda al Reino frente a las turbulencias financieras internacionales y que, según datos de Bank Al-Maghrib, supone un incremento del 18% respecto al año anterior.
Más allá de los fríos datos macroeconómicos, Abdellatif Jouahri ha querido poner el foco en una cuestión de calado: el desfase existente entre los resultados económicos objetivamente medidos y la percepción que de ellos tienen los ciudadanos. Un fenómeno de alcance global que, en el caso de Marruecos, encuentra sus raíces principalmente en la insuficiente mejora del empleo y en el persistente nivel de desigualdades sociales.
En este punto, el Wali de Bank Al-Maghrib ha recordado la advertencia lanzada por Su Majestad el Rey en su discurso del Trono de 2025, cuando el Soberano fue tajante al afirmar que “no hay lugar, ni hoy ni mañana, para un Marruecos a dos velocidades”. Un mensaje que resuena con fuerza y que exige redoblar los esfuerzos para que los frutos del crecimiento lleguen a todos los rincones del país y a todos los estratos de la población. En este sentido, Jouahri ha abogado por una focalización más precisa de los recursos del apoyo social hacia los segmentos más vulnerables, así como por una racionalización del gasto y la aceleración de la reforma de la ley orgánica de finanzas.
La audiencia también ha servido para abordar los grandes desafíos estratégicos del Reino. El Wali ha subrayado la necesidad de implementar las Altas Instrucciones Reales de 2021 para crear una reserva estratégica de productos de primera necesidad, un paso fundamental para pasar de un enfoque correctivo a otro preventivo ante las recurrentes perturbaciones en las cadenas de suministro mundiales. Asimismo, ha insistido en la importancia de acelerar la transición energética para reducir la dependencia exterior y preparar a los exportadores marroquíes para las nuevas normas climáticas de sus socios comerciales’
En el plano institucional, Jouahri ha destacado el impulso notable que ha experimentado el proyecto de regionalización avanzada desde el discurso real de 2024. Un proceso que, según ha señalado, requiere movilizar las competencias necesarias para acelerar su culminación, favoreciendo así el surgimiento de polos económicos regionales y la reducción de las desigualdades territoriales.
Como es tradición, el Wali de Bank Al-Maghrib ha hecho entrega al Soberano del informe anual, así como de una moneda conmemorativa de oro macizo emitida por el Banco Central para celebrar el primer aniversario de «Aid Al Wahda». Un gesto simbólico que engrosa el legado de una institución que, bajo la dirección de la institución monárquica —descrita por Jouahri como el principal activo del Reino en materia de impulso e iniciativa—, sigue siendo un pilar fundamental para la estabilidad y el progreso de Marruecos.
