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Meryem Ghoua
El colegiado estadounidense de origen marroquí se postró en el césped de Atlanta para agradecer el apoyo recibido de Su Majestad el Rey Mohamed VI y de la Federación Real Marroquí de Fútbol, que le permitieron regresar a la élite tras una grave lesión.
La imagen ya es historia del deporte rey. Nada más señalar el final de la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, el árbitro Ismail Elfath se postró en señal de agradecimiento sobre el césped del estadio de Atlanta. No era una celebración más. Era el gesto de un hombre que había superado una lesión que pudo haberlo alejado para siempre de los terrenos de juego, y que encontró en Marruecos el apoyo indispensable para regresar a la élite arbitral.
En sus primeras declaraciones en exclusiva para el canal marroquí 2M, Elfath, de 44 años, nacido en Casablanca, no dudó en dedicar su éxito a las dos instituciones que considera pilares de su carrera: Su Majestad el Rey Mohammed VI y la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) que preside Fouzi Lekjaa.
«La Real Federación Marroquí de Fútbol me brindó un apoyo inolvidable cuando sufrí una lesión en la rodilla y tuve que someterme a una intervención quirúrgica muy difícil. Nunca imaginé que estaría presente en la fase final de la Copa del Mundo de no haber sido por la ayuda que recibí en Marruecos. Quiero agradecer a Su Majestad el Rey Mohammed VI, que Dios le asista, al señor Fouzi Lekjaa. Nuestra fuerza proviene de nuestra identidad marroquí y de nuestro amor por Marruecos».
Elfath se refería a la grave lesión de rodilla que sufrió durante la Copa América 2024, que requirió dos operaciones y lo mantuvo alejado de los campos más de un año. Un percance que puso en riesgo una carrera de dos décadas, forjada desde que en 2005, siendo aún estudiante de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Texas, aceptara el reto de arbitrar un partido infantil y descubriera su verdadera vocación.
El apoyo de la FRMF no fue un gesto aislado. En 2025, la Federación lo nombró para colaborar en el fortalecimiento del programa de desarrollo arbitral de Marruecos, un encargo que refleja el compromiso del Reino con la excelencia en todas las áreas del fútbol, bajo el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey.
El partido del miércoles no era uno cualquiera. Argentina e Inglaterra, dos potencias mundiales, se jugaban un puesto en la final. Sobre Elfath pesaba, además, la etiqueta de ser el «árbitro amuleto» de Lionel Messi, con un pleno de victorias en los cinco partidos que había pitado al astro argentino. El colegiado, sin embargo, zanjó el asunto con la serenidad que le caracteriza: «El arbitraje exige a los jueces no dejarse influir por lo que circula en los medios de comunicación y en las redes sociales».
Y su actuación, en general, fue impecable. El partido, que acabó con remontada argentina por 2-1, transcurrió sin grandes incidentes arbitrales, lo que habla de la solvencia de un colegiado que ya ha dirigido tres encuentros en este Mundial y que fue cuarto árbitro en la final de Qatar 2022.
La emotiva postración de Elfath en Atlanta no fue solo un acto de fe, sino también el reconocimiento público a un país, Marruecos, que nunca olvidó a uno de los suyos. Un gesto que resonó con especial fuerza en un momento en el que la nación alauí se prepara para un hito histórico: la coorganización del Mundial 2030 junto a España y Portugal.
El propio Elfath, preguntado por el futuro de la selección marroquí, no dudó en lanzar un mensaje de esperanza: el combinado nacional demostró al mundo su enorme nivel competitivo y, con la ilusión de todo un país, expresó su deseo de que Marruecos conquiste el título mundial en 2030. Un sueño que, con el apoyo de Su Majestad el Rey y el trabajo incansable de la FRMF, cada vez parece más cerca de hacerse realidad.
