Rue20 Español/Rabat
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, viajará a Rabat el próximo 16 de julio, según fuentes concordantes. El desplazamiento —que ninguna de las dos capitales ha confirmado todavía de forma oficial— se inscribe en los preparativos de la visita de Estado que el Rey Mohammed VI realizará próximamente a Francia, anunciada en mayo pasado por el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, junto a su homólogo francés, Jean-Noël Barrot.
Ese mismo miércoles, horas antes de conocerse la fecha de su desplazamiento, Lecornu compareció ante el Senado francés para responder a la sesión semanal de preguntas de actualidad dirigidas a su Gobierno.
Preguntado sobre el estado del entendimiento securitario entre ambos países, el jefe del Ejecutivo no escatimó elogios: «Celebro el excelente nivel de cooperación policial y judicial con Marruecos y la calidad de esta sólida relación con nuestros socios marroquíes», afirmó desde la tribuna.
La intervención no fue casual: coincidió con la presencia, en las gradas del hemiciclo, de una delegación de la Cámara de Consejeros marroquí invitada por el senador Christian Cambon, presidente del grupo de amistad Francia-Marruecos.
Al frente de la comitiva figuraba Mohamed Zidouh, su homólogo al mando del grupo de amistad Marruecos-Francia, quien un día antes había mantenido en Estrasburgo una ronda de encuentros con eurodiputados y con la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Šuica, dentro de la intensa agenda de diplomacia parlamentaria que vienen desplegando ambos países.
El respaldo del primer ministro francés no surge de la nada: el andamiaje judicial bilateral descansa sobre la convención de asistencia judicial en materia penal firmada en 2008, reforzada en 2015 mediante un protocolo adicional pensado para agilizar el intercambio de información entre los aparatos de justicia de los dos países.
Aquel marco atravesó una crisis en 2014 que llegó a suspender buena parte de la colaboración bilateral, un episodio hoy ampliamente superado y que dio paso, según reconocen fuentes parlamentarias francesas, a una relación reforzada.
El caso marroquí, además, trasciende el marco bilateral franco-marroquí: el Reino figura como punto de contacto de Eurojust, condición que agiliza la ejecución de comisiones rogatorias y la coordinación de investigaciones transfronterizas con varios socios europeos. En esa línea se enmarca también el acuerdo de cooperación judicial firmado en enero pasado entre los ministerios de Justicia de Marruecos y Bélgica, mientras que tanto Europol como Eurojust han situado a la región mediterránea —y a Marruecos en particular— entre las prioridades de sus estrategias para el periodo 2024-2027.
De confirmarse el viaje del 16 de julio, la agenda de Lecornu en Rabat abordaría los expedientes políticos, económicos y estratégicos que ambas capitales presentan como la nueva fase de un acercamiento iniciado hace casi dos años, incluido un tratado que aspira a dar un marco de largo plazo a la relación bilateral tras varios años de altibajos. La diplomacia parlamentaria desplegada esta semana en París y Estrasburgo se perfila así como el preludio de una etapa de mayor calado entre Rabat y París.
