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El aceite de oliva marroquí vive un momento histórico en el mercado europeo. Tras años de sequía que limitaron su capacidad productiva, el Reino de Marruecos ha recuperado sus olivares y ha entrado en una fase de expansión que lo ha llevado, en apenas doce meses, del décimo al cuarto lugar entre los países que abastecen de este producto a España, según los datos más recientes de DataComex, la herramienta estadística del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
Una campaña de recuperación sin precedentes
La Federación Interprofesional Marroquí del Olivo (Interprolive) había anticipado ya en septiembre pasado una cosecha excepcional: cerca de 200.000 toneladas para la campaña 2025/2026, más del doble de las 90.000 toneladas registradas en 2024.
Esa previsión se ha ido confirmando mes a mes. Entre octubre de 2025 y marzo de 2026, Marruecos ya había producido unas 160.000 toneladas, situándose como séptimo productor mundial, por detrás de España, Túnez, Italia, Grecia, Turquía y Portugal.
Ese repunte de la producción se ha traducido directamente en un salto exportador. Según el informe de la Comisión Europea sobre la situación del mercado del aceite de oliva y las aceitunas, las compras comunitarias de aceite marroquí pasaron de 1.269 a 10.312 toneladas entre octubre de 2025 y marzo de 2026, un incremento del 712,6% en apenas medio año. España concentra más del 63% de todo ese volumen que Marruecos coloca en el conjunto de la Unión Europea, lo que confirma al mercado español como el principal destino del aceite marroquí en expansión.
España, epicentro del nuevo flujo comercial
Los datos de DataComex, actualizados a cierre de abril, sitúan en 11.814,7 toneladas el volumen de aceite de oliva marroquí importado por España a lo largo de la campaña olivarera (octubre de 2025 a abril de 2026). El ritmo se aceleró especialmente en marzo y abril, con 3.538,4 y 3.882,5 toneladas respectivamente, un periodo que coincide con las quejas de los olivareros españoles por la caída de los precios en origen. Solo entre enero y abril, las compras españolas a Marruecos crecieron un 421,98% respecto a la temporada anterior.
Si se toma como referencia el primer cuatrimestre natural del año, el contraste es aún más marcado: España importó 103 toneladas de aceite marroquí en ese periodo de 2025, frente a las 10.384,7 toneladas del mismo tramo de 2026, un incremento del 9.979%. En términos económicos, el valor de esas compras se disparó de 340.000 euros a 32,76 millones de euros, un crecimiento del 9.535%.
Pese a este salto, Marruecos no es el mayor proveedor extracomunitario de la Unión Europea: ese puesto sigue en manos de Túnez, que concentra el 81% de las importaciones comunitarias procedentes de terceros países y que incrementó sus ventas a la UE en 16.218 toneladas durante la misma campaña. Sin embargo, en términos porcentuales, ningún otro origen ha crecido con la intensidad que muestra Marruecos, que ha pasado de ser un actor marginal a consolidarse como un proveedor de referencia en menos de un año.
El fenómeno tiene también su cara opuesta. España, que en los primeros cuatro meses de 2025 vendía a Marruecos más aceite de oliva del que le compraba, ha visto cómo sus exportaciones al Reino se desploman un 75,2% en el mismo periodo de 2026, al pasar de 2.721 a 673,7 toneladas. En euros, el retroceso es del 78%, con una caída de 11,11 a 2,44 millones. El resultado es un giro completo en la balanza bilateral de este producto: España ha pasado de exportador neto a Marruecos a importador neto en apenas un ejercicio.
El otro factor que ayuda a entender el fenómeno está en la propia producción española. La campaña 2025/26 ha dejado hasta ahora 1.295.000 toneladas, frente a las 1.421.097 de la campaña anterior, y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación prevé un cierre un 9% inferior al de 2024/25. Con menos oferta nacional, el hueco lo ha ocupado en buena medida la producción marroquí, favorecida además por unos costes más competitivos.
