Rue20 Español/Madrid
La península ibérica vive uno de los episodios térmicos más devastadores de su historia reciente. El sistema de vigilancia de mortalidad del Instituto de Salud Carlos III ha estimado que, entre el mes de junio y los primeros días de julio, el exceso de temperaturas ha provocado al menos 1.090 decesos en territorio español. La cifra, que podría incrementarse en los próximos días a medida que se consoliden los registros civiles, ha encendido las alarmas en todo el Mediterráneo occidental.
Según los últimos datos publicados por el programa MoMo —que monitoriza diariamente la mortalidad por todas las causas y permite atribuir indirectamente los fallecimientos a episodios de temperaturas extremas—, el pasado mes de junio dejó 937 muertes vinculadas al calor. Únicamente durante los primeros compases de julio se han sumado 153 víctimas más. El dispositivo, gestionado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, advierte que estas estimaciones son provisionales y sufren revisiones continuas hasta que se reciba la totalidad de las actas de defunción.
La geografía del desastre dibuja un mapa desigual. El País Vasco y Cataluña concentraron el mayor número de fallecimientos durante junio, con 153 y 127 decesos respectivamente. Madrid (93), Castilla y León (90) y Galicia (88) completan las regiones más castigadas. Tan solo las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, junto con las comunidades insulares de Canarias y Baleares, no registraron víctimas mortales atribuibles a este fenómeno en el período analizado.
La situación no da tregua. Este sábado ha comenzado oficialmente la segunda ola de calor del verano, un episodio que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) prevé que se extienda al menos hasta el próximo martes. Los termómetros podrían superar los 42 grados en amplias zonas del interior peninsular. La localidad de Badajoz ya registró 43,5 grados el pasado viernes, mientras que en Cardeña (Córdoba) la temperatura alcanzó los 35,3 grados a las 9:40 de la mañana, antes incluso de que el sol alcanzara su cenit.
Ante este escenario, catorce comunidades autónomas han activado avisos por riesgo de altas temperaturas. Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia y Madrid se encuentran en alerta naranja, el segundo nivel de peligro. El mapa de riesgo para la salud elaborado por el Ministerio de Sanidad español aparece teñido de rojo en gran parte del noroeste, el norte y el noreste peninsulares, así como en zonas del interior levantino y el extremo suroeste.
La tragedia vecina ha reavivado la preocupación en Marruecos, donde las temperaturas estivales también aprietan con fuerza. El Ministerio de Salud y Protección Social lanzó este jueves un llamamiento urgente a la población para que extremen las medidas de prevención ante el episodio de calor extremo que afecta a varias regiones del país. El departamento ha anunciado la plena activación de su dispositivo sanitario nacional, con refuerzo de los equipos sobre el terreno para garantizar la capacidad de respuesta de los servicios de urgencias.
Las autoridades sanitarias marroquíes han insistido especialmente en la protección de los colectivos más vulnerables: menores de edad, personas de edad avanzada, mujeres embarazadas y enfermos crónicos. Entre las recomendaciones difundidas figuran la hidratación constante aun sin sensación de sed, la limitación de actividades al aire libre entre el mediodía y las cuatro de la tarde, y el uso de ropa ligera y holgada. El Ministerio ha pedido también a las familias que muestren especial atención con sus mayores y que acudan a los centros de salud ante síntomas de golpe de calor o deshidratación.
Aunque el clima marroquí está acostumbrado a veranos intensos —especialmente en el interior y el sur, donde el termómetro supera con frecuencia los 40 grados—, la experiencia española sirve como recordatorio de que la exposición prolongada al calor puede desencadenar un agravamiento de patologías cardiovasculares, respiratorias y renales. El sistema MoMo español no contabiliza únicamente los fallecimientos por golpe de calor directo, sino todas aquellas muertes en las que el exceso térmico actúa como factor desencadenante de enfermedades preexistentes.
El Ministerio de Sanidad español, por su parte, ha reiterado la importancia de mantenerse en espacios frescos, beber agua con regularidad y evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día. La institución subraya que no todas las personas poseen la misma susceptibilidad ante el calor, y que los trabajadores al aire libre constituyen otro de los grupos que demandan una vigilancia particular en estos días.
Mientras los meteorólogos prevén que el calor no remitirá en la península hasta pasado el martes, las autoridades de ambos lados del Estrecho trabajan para evitar que la ola de calor siga cobrándose un tributo mortal. En España, las cifras ya han superado con creces las registradas en el mismo período del año anterior. En Marruecos, la prevención se erige como la mejor barrera contra un fenómeno que, cada verano, demuestra ser más peligroso de lo que los termómetros sugieren a simple vista.
