Rue20 Español/Rabat
El Abbas Tahri Joutey Hassani
El sector citrícola marroquí atraviesa un momento de inflexión en Alemania. Lo que hasta hace poco era una presencia testimonial se ha transformado, en apenas una campaña, en una amenaza real para los proveedores tradicionales del mayor mercado de cítricos de Europa central.
Entre noviembre de 2025 y abril de 2026, Alemania compró 8.800 toneladas de naranjas marroquíes, por un valor que superó los 11,4 millones de euros, según el portal especializado EastFruit. La cifra no solo bate récords: multiplica por 2,5 el total exportado durante toda la campaña 2024/2025 y por más de cuatro los volúmenes del mismo tramo de la temporada anterior.
Este dato cobra especial relevancia porque Alemania no es un mercado cualquiera. Además de ser uno de los mayores consumidores de naranja fresca del continente, funciona como nudo logístico: buena parte de lo que importa se reexporta después a otros socios comunitarios, lo que amplifica el alcance real de cada tonelada marroquí que entra por sus puertos.
El reparto de fuerzas en el mercado alemán ha sido, durante años, casi inamovible: España concentra en torno a tres cuartas partes del suministro, Sudáfrica cubre la contraestación y un grupo formado por Italia, Grecia y Egipto se reparte el resto. Marruecos apenas figuraba en esa foto.
Ese esquema empieza a resquebrajarse. A mitad de campaña, los envíos marroquíes ya habían adelantado a los egipcios, pese a que Egipto también incrementó sus exportaciones en el mismo periodo. Si la tendencia se sostiene hasta el cierre de la temporada, el Reino podría lograr algo inédito: colarse entre los cinco principales proveedores de naranja de Alemania.
El repunte de la naranja se inscribe en una racha más amplia del campo marroquí. En paralelo, y también según EastFruit, las exportaciones de pepino marroquí a Alemania han marcado un nuevo récord estacional, con 3.900 toneladas entre julio de 2025 y marzo de 2026 —un 10% más que la campaña anterior— pese a que Marruecos apenas roza el 0,8% de cuota en ese producto, todavía dominado por España y Países Bajos.
El mandarino ha corrido una suerte parecida: en la campaña 2024/2025, Marruecos ya se había situado como cuarto proveedor de mandarinas y clementinas en Alemania, con 8.200 toneladas por 12,1 millones de dólares, un 60% por encima del anterior récord.
Y en pimiento dulce, el país llegó a superar por primera vez las 50.000 toneladas en un solo mercado alemán, consolidándose como tercer proveedor tras España y Francia.
El impulso no responde a una sola causa. A la calidad reconocida de la producción nacional y a la mejora del rendimiento logístico se suma un respaldo institucional concreto: en mayo, el Gobierno marroquí aprobó un nuevo mecanismo de apoyo a la exportación de cítricos frescos, vigente durante cinco campañas agrícolas, de 2024 a 2028.
Más allá de si Marruecos logra finalmente entrar en el top 5 alemán al cierre de la campaña, el dato de fondo ya es significativo: el país ha dejado de depender casi en exclusiva de mercados tradicionales como Canadá y Estados Unidos —que en 2024/2025 concentraban el 22% y el 21,5% de las exportaciones de naranja, respectivamente— para empezar a ganar terreno en plazas europeas donde antes apenas tenía presencia. Es, en el fondo, la historia de una diversificación que empieza a dar frutos.
