Rue20 Español/Monterrey
El seleccionador aborda la complejidad emocional de los jugadores con doble nacionalidad y asegura que, pese a los vínculos con Países Bajos, «llevan a Marruecos en el corazón».
La previa del duelo ante Países Bajos no solo ha dejado análisis tácticos y mensajes de motivación. Mohamed Ouahbi, seleccionador de los Leones del Atlas, abrió este domingo una ventana a la realidad más humana del vestuario al ser preguntado por la situación de aquellos jugadores que poseen la doble nacionalidad marroquí y neerlandesa. Una circunstancia que, en vísperas de medirse a la Naranja Mecánica, adquiere una dimensión especialmente delicada.
Lejos de eludir la cuestión, el técnico respondió con total naturalidad y recurrió a su propia biografía para explicar lo que, a su juicio, sienten futbolistas como Sofyan Amrabat o Noussair Mazraoui, nacidos o criados en Países Bajos pero que visten con orgullo la camiseta rojiverde.
«Yo soy de Bélgica, tengo la nacionalidad belga y también tengo doble nacionalidad. Las únicas veces que no animo a Bélgica es cuando juega contra Marruecos», confesó Ouahbi, arrancando una sonrisa cómplice entre los periodistas presentes.
Con esta declaración, el seleccionador quiso transmitir que comprende perfectamente el conflicto interno que pueden sentir sus jugadores, pero también dejar claro que, cuando el balón echa a rodar, no hay lugar para las dudas.
El técnico reconoció que enfrentarse a un país que ha marcado la vida de una persona —por su educación, sus vivencias o su formación como futbolista— genera inevitablemente una «sensación especial». Sin embargo, subrayó que esa carga emocional no es óbice para que el compromiso deportivo de los jugadores esté plenamente alineado con los intereses de Marruecos.
A pesar de la complejidad del asunto, Ouahbi reveló que no ha abordado este aspecto de forma explícita con los futbolistas afectados. Su confianza en la profesionalidad del grupo es tal que considera innecesario abrir un debate que, a estas alturas de la competición, podría resultar contraproducente.
«Sin duda, en su corazón está Marruecos en primer lugar. Representan a Marruecos, están mentalmente preparados y quieren ganar por Marruecos», sentenció el seleccionador, zanjando cualquier especulación sobre posibles distracciones o dilemas personales en el vestuario.
La cuestión de las dobles nacionalidades es un clásico en el fútbol moderno, especialmente en selecciones como la marroquí, que han sabido capitalizar el talento de jugadores formados en las canteras europeas.
En este Mundial, varios de los futbolistas que saltarán al césped de Monterrey conocen a la perfección el fútbol neerlandés y a muchos de sus integrantes, algunos de los cuales fueron incluso compañeros en categorías inferiores.
Pero para Ouahbi, esa familiaridad no es una debilidad, sino un activo. Sus jugadores saben mejor que nadie lo que se van a encontrar sobre el terreno de juego, y ese conocimiento, unido al orgullo de representar a Marruecos, puede convertirse en un arma poderosa. Como él mismo ha repetido en varias ocasiones a lo largo de esta concentración, el equipo ha construido una identidad sólida que trasciende los orígenes individuales.
El martes, cuando el balón empiece a rodar en Monterrey (02:00 GMT+1), los sentimientos encontrados quedarán aparcados. Ouahbi tiene claro que, durante los 90 minutos, solo existirá un objetivo: ganar por Marruecos. Como él mismo hizo toda su vida cuando Bélgica se cruzaba en el camino de los Leones del Atlas.
