Rue20 Español/Madrid
La comunidad marroquí se consolida como la segunda nacionalidad más beneficiada por el sistema, con 63.336 permisos, y lidera categorías clave como la formación y la ‘segunda oportunidad’
El sistema de arraigo en España, esa vía legal que permite a quienes viven en situación irregular echar raíces firmes en el país, ha dibujado en sus últimos informes un mapa migratorio en el que la comunidad marroquí ocupa un lugar central.
Los datos del Observatorio Permanente de la Inmigración, dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, confirman que 63.336 ciudadanos de Marruecos han obtenido un permiso de residencia por esta vía hasta marzo de 2026, lo que sitúa al Reino de Marruecos como el segundo colectivo con más beneficiarios, únicamente por detrás de Colombia (115.401) y por delante de Perú (41.277).
Estas tres nacionalidades concentran más de la mitad de todas las autorizaciones concedidas, pero el caso marroquí presenta aristas que van más allá del volumen. Con un incremento del 3,6% en el último trimestre y del 12,3% interanual, la comunidad no solo crece, sino que lo hace en áreas específicas donde Marruecos se erige como el líder indiscutible.
Liderazgo en formación y en «segunda oportunidad»
Dos datos del informe rompen con la tendencia general y colocan a los marroquíes en el centro de la estrategia migratoria española. Por un lado, encabezan la lista de beneficiarios de permisos por arraigo para la formación, representando el 43% del total de esta categoría.
Por otro, también ocupan el primer puesto en el mecanismo conocido como «segunda oportunidad», destinado a aquellos inmigrantes que, habiendo perdido su situación legal, buscan regularizarse de nuevo.
Este doble liderazgo apunta a un perfil migratorio que combina la apuesta por la cualificación con la resiliencia en un mercado laboral y administrativo que no siempre ofrece caminos lineales.
La foto fija que ofrece el Observatorio sobre la inserción laboral de los marroquíes revela avances significativos, pero también deja ver asignaturas pendientes. Del total de beneficiarios, 35.347 están afiliados a la Seguridad Social española, lo que refleja un creciente grado de integración en el mercado de trabajo. La tasa de empleo entre los regularizados alcanza el 56%, una cifra que, sin embargo, esconde una brecha de género profunda: el 66% de los hombres afiliados frente a solo el 34% de las mujeres.
Esta desigualdad se acentúa al observar que las mujeres marroquíes representan apenas el 19% del total de afiliados de su nacionalidad. Un dato que sugiere que, más allá de la regularización, persisten barreras culturales, lingüísticas o de conciliación que dificultan el acceso femenino al empleo formal.
El arraigo familiar, la vía principal
El informe detalla que el arraigo familiar sigue siendo la puerta de entrada más utilizada, seguido por el vinculado a la integración laboral y social, y posteriormente por el social y el de formación.
Esta preeminencia del vínculo familiar como motor de la regularización explica, en parte, el perfil de los beneficiarios: una edad media de 38 años, con una presencia testimonial de menores de 16 años (apenas el 1%) y una representación femenina que, aunque minoritaria (31%), va ganando terreno.
Un sistema en expansión
El conjunto del sistema de arraigo ha experimentado un crecimiento explosivo. Hasta finales de marzo de 2026, el número total de personas con un permiso de residencia en vigor concedido por este motivo ascendía a 423.606, lo que representa un incremento anual del 28,8% y un aumento superior al 383% en comparación con 2022. Un crecimiento que, según fuentes del ministerio, responde a los cambios normativos impulsados para facilitar la inserción laboral y social de los migrantes.
Pese a estas cifras, los permisos por arraigo concedidos a marroquíes representan solo el 7% del total de ciudadanos de ese país residentes en España dentro del régimen general de extranjería, un porcentaje inferior al registrado entre colombianos, cubanos o peruanos. Un dato que invita a matizar el peso relativo de esta vía frente a otras fórmulas de residencia.
El sistema de arraigo se ha consolidado como uno de los principales mecanismos legales para la regularización de inmigrantes en España. Y en ese ecosistema, la comunidad marroquí no solo es un actor cuantitativamente relevante, sino que marca tendencia en áreas estratégicas como la formación y la reinserción administrativa.
Los datos dibujan un colectivo que, pese a los desafíos pendientes en materia de igualdad de género, está echando raíces profundas y diversificadas en el mercado laboral y social español.
