Rue20 Español/Huelva
La entrega de diplomas a la primera promoción, junto a las jornadas de alto nivel con el ministro Sekkouri, sellan un modelo de cooperación que apuesta por el retorno productivo y el empoderamiento femenino
En el mismo escenario donde se cultivan los frutos rojos que cada temporada atraen a miles de trabajadoras temporeras, el Reino de Marruecos y el Reino de España han escenificado esta semana un cambio de paradigma en la gestión de la movilidad laboral.
No se trata ya solo de cubrir puestos de trabajo estacionales, sino de tejer un itinerario completo que comienza en el lugar de origen, se fortalece en la experiencia en el extranjero y culmina con la reintegración económica en el territorio nacional.
El broche de oro a esta filosofía lo puso la ceremonia de entrega de certificados a la primera promoción de beneficiarias del programa «Wafira II», un acto celebrado al término de dos jornadas de estudio dedicadas a la gobernanza de la migración circular y al papel del sector privado en la reinserción socioeconómica.
El ministro de Inclusión Económica, Pequeña Empresa, Empleo y Competencias, Younes Sekkouri, presidió el reconocimiento a estas mujeres, acompañado de autoridades marroquíes y españolas, en un gesto que subraya el compromiso conjunto con el empoderamiento femenino como eje transversal de la cooperación.
Durante su intervención, Sekkouri puso el acento en la visión del Reino, inspirada en las directrices de SM el Rey Mohamed VI, que coloca el capital humano en el centro de todas las políticas públicas. “La migración circular es una palanca estratégica para el desarrollo de competencias, el fortalecimiento del empoderamiento económico y la creación de oportunidades sostenibles”, afirmó el ministro, al tiempo que destacó la doble utilidad del modelo: responde a las necesidades de los mercados laborales de los países socios y, a la vez, prepara a los trabajadores marroquíes para un retorno con valor añadido.
Las jornadas, organizadas bajo el lema «Gobernanza de la migración circular y reintegración socioeconómica: ¿qué papel para el sector privado?», han servido para desgranar los mecanismos de acompañamiento que distinguen a Wafira II. Frente a los esquemas tradicionales de contratación temporal, este programa diseña un recorrido integral que no se agota en la estancia en España. Las participantes reciben formación previa, educación financiera durante su experiencia laboral y asesoramiento para el regreso, con el fin de facilitar su inserción en el tejido productivo marroquí, ya sea mediante el empleo por cuenta ajena o el emprendimiento.
Precisamente, la reintegración socioeconómica ha sido uno de los debates centrales en las mesas de trabajo. Los expertos coincidieron en que el éxito de la migración circular no puede medirse únicamente por el número de contratos firmados, sino por la capacidad de transformar el ahorro y la experiencia adquirida en proyectos que dinamicen los territorios de origen.
En este sentido, el ministro Sekkouri se mostró satisfecho por los resultados positivos ya constatados en Wafira II, que combina la adquisición de destrezas profesionales con el desarrollo de capacidades personales y la preparación para el retorno.
La cita onubense ha servido, además, para reafirmar el carácter ejemplar de la asociación entre Rabat y Madrid en materia de movilidad profesional. Un modelo que, según los participantes, aspira a convertirse en referente internacional por su enfoque equilibrado: beneficia a las personas trabajadoras, a sus comunidades de origen y a las economías de ambos países, todo ello sustentado en la confianza mutua, la responsabilidad compartida y el respeto a la dignidad de los migrantes.
Con la primera promoción ya certificada, Marruecos consolida su apuesta por una cooperación innovadora con sus socios europeos, donde la migración deja de ser vista como un fenómeno unidireccional para transformarse en un círculo virtuoso de formación, trabajo productivo y desarrollo local.
El programa Wafira II no solo ha demostrado su viabilidad, sino que ha abierto la puerta a nuevas fases que amplíen el número de beneficiarias y sectores implicados, siempre bajo la premisa de que el retorno planificado es el mejor garante de una movilidad regular, segura y ordenada.
