Rue20 Español/Rabat
Huelva se convierte en el escenario donde Marruecos y España escriben un nuevo capítulo de su relación migratoria, alejado del dramatismo y centrado en el retorno del talento y la dignidad humana.
En el corazón de la provincia de Huelva, donde los campos de frutos rojos tiñen de rojo el paisaje, no solo se cosechan fresas. También se cosechan acuerdos. El foro «Gobernanza migratoria y migración circular entre Marruecos y España» ha servido de marco para que Rabat y Madrid exhiban un modelo de cooperación que, según las palabras de la ministra española Elma Saiz, se ha convertido en una «referencia especialmente valiosa». Frente a las narrativas de crisis, ambos gobiernos han optado por defender la movilidad como un motor de desarrollo compartido, según recoge La Moncloa.
La visión humanista de Marruecos, bajo las directrices del Rey Mohammed VI, fue el eje del discurso del ministro Younes Sekkouri. El responsable marroquí de Inclusión Económica defendió un enfoque que sitúa al «capital humano en el centro de las políticas públicas», desterrando la visión asistencialista para abrazar una filosofía donde la migración circular —ese ir y venir de trabajadores que enriquecen ambos mercados— se erige como un pilar estratégico.
📜 @SaizElma ha entregado hoy en el Foro Iberoamericano de La Rábida los diplomas de la 2ª edición de #WAFIRA.
🤝 Un reconocimiento a 225 mujeres marroquíes que han participado en este programa de formación y emprendimiento vinculado a la migración circular. pic.twitter.com/fGCgvlrBG7
— Ministerio Inclusión Seguridad Social Migraciones (@inclusiongob) June 25, 2026
El programa Wafira emergió como el ejemplo práctico de esta filosofía. No se trata solo de cubrir puestos de trabajo en la campaña agrícola. La segunda fase del proyecto, Wafira II, que se desarrollará hasta 2028 y aspira a beneficiar a 3.000 trabajadores temporeros marroquíes en Europa, ha dado un paso más allá. Durante la campaña 2025-2026, 225 temporeras marroquíes en Huelva no solo recogieron frutos, sino que recibieron formación intensiva en competencias empresariales siguiendo la metodología GET Ahead de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El objetivo es que, al regresar a sus comunidades, esas mujeres no vuelvan con las manos vacías, sino con un plan de negocio bajo el brazo, transformando la experiencia migratoria en un trampolín hacia el emprendimiento.
La solidez de esta alianza no es casual. Sekkouri recordó que el marco institucional se ha ido tejiendo durante décadas, desde el Acuerdo bilateral de 2001 hasta la reciente Declaración de Intenciones de 2025, pasando por mecanismos de coordinación permanente como el Grupo Mixto sobre Migración. Esta arquitectura legal y técnica permite que la movilidad cualificada se adapte a las necesidades reales del mercado laboral, alineándose con la Estrategia Nacional de Empleo de Marruecos.
Para España, la apuesta es igualmente estratégica. Elma Saiz puso en valor no solo la cooperación institucional, sino también la colaboración público-privada, calificándolas de «fórmulas de éxito» para gestionar la movilidad. En un contexto europeo marcado por el envejecimiento poblacional y la necesidad de mano de obra, el modelo hispano-marroquí se presenta como una hoja de ruta pragmática: un intercambio donde el trabajador gana en formación y el país de origen gana en desarrollo, mientras el país de acogida cubre sus necesidades estacionales.
Al final de la jornada en Huelva, quedó clara una certeza: la migración circular, lejos de ser una simple transacción laboral, se ha consolidado como un espacio de cooperación avanzada donde la dignidad de las personas y el interés de los Estados encuentran un punto de encuentro. La apuesta por el talento que regresa es, quizás, la mayor inversión en el futuro compartido de ambas orillas del Mediterráneo.
