Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
Marruecos se encuentra en un momento decisivo para definir su lugar en la economía digital del futuro. En ese contexto, este texto no pretende describir un plan oficial ya existente – pues reconoce los avances de iniciativas como «Digital Morocco 2020» – sino plantear una propuesta de opinión personal sobre lo que, en mi juicio, podría convertirse en una hoja de ruta nacional ambiciosa y útil: un Programa Nacional de Inteligencia Artificial para Marruecos, o IA-IM. Un país que aspire a reforzar su competitividad, su soberanía tecnológica y su capacidad de innovación no puede permanecer al margen de una tecnología que ya está transformando la educación, la administración pública, la sanidad, la agricultura y el empleo.
Una base sólida: la juventud marroquí ya brilla en el ámbito internacional de la IA
Antes de desarrollar esta propuesta, conviene reconocer un motivo de orgullo nacional: Marruecos cuenta con jóvenes talentos, universidades e instituciones de investigación que están cosechando reconocimientos internacionales en inteligencia artificial. Según informes del Ministerio de Educación Nacional y de la Universidad Mohammed VI Politécnica (UM6P), estudiantes marroquíes han obtenido medallas en la Olimpiada Internacional de Inteligencia Artificial (IAIO) y han ganado competiciones globales organizadas por la UNESCO y la Red Africana de Robótica. Asimismo, centros como la UM6P, la Universidad Al Akhawayn y el Instituto de Formación en Oficios de la Nueva Economía (IFONE) han demostrado que el país no solo aspira a ser un actor en IA, sino que ya produce talento de clase mundial. Estos logros, ampliamente cubiertos por la prensa nacional e internacional, reflejan el esfuerzo de estudiantes, profesores e investigadores. A ellos va dedicado este reconocimiento, con la convicción de que, con una estrategia nacional adecuada, Marruecos puede convertirse en un referente africano y global.
La inteligencia artificial no debe entenderse solo como una herramienta técnica, sino como una palanca estratégica de desarrollo. Por eso, Marruecos tiene ante sí la oportunidad de impulsar una visión propia, adaptada a sus necesidades, a su capital humano y a sus prioridades nacionales. Mi propuesta parte de una idea sencilla: si la IA va a influir en casi todos los sectores, entonces también debe existir una respuesta de Estado que organice, forme, proteja y acelere esa transformación.
Los 9 pilares de una posible estrategia IA-IM
1. Infraestructura tecnológica soberana
Para competir de verdad en inteligencia artificial, Marruecos necesitaría fortalecer su capacidad de cómputo y dotarse de una infraestructura tecnológica propia, estable y accesible. En mi opinión, el país debería avanzar hacia una red nacional de procesamiento dedicada a la investigación, al desarrollo y a la experimentación en IA, de modo que universidades, centros de innovación y empresas emergentes no dependan exclusivamente de recursos externos.
1. Apertura al desarrollo cuántico
Aunque la computación cuántica todavía pertenece a un horizonte avanzado, convendría que Marruecos no llegara tarde a ese campo. Por ello, una estrategia nacional de IA podría incluir una línea de investigación prospectiva en computación cuántica, conectada con universidades y alianzas científicas internacionales. No se trata de un objetivo inmediato, sino de una apuesta de futuro.
1. Alianzas internacionales estratégicas
Un programa nacional de esta magnitud no puede desarrollarse en aislamiento. Marruecos debería reforzar su cooperación con países, instituciones académicas, organismos multilaterales y empresas tecnológicas capaces de aportar conocimiento, transferencia de capacidades y oportunidades de innovación. Las alianzas bien diseñadas permitirían acelerar resultados sin renunciar a una visión propia.
1. Transformación del capital humano
Ninguna estrategia de IA será sólida si no se forma antes a las personas que deberán sostenerla. Por eso, considero esencial incorporar competencias digitales e inteligencia artificial en la educación básica, secundaria, universitaria y profesional, así como en la formación continua de adultos. El objetivo no es solo crear expertos, sino ampliar la cultura tecnológica del país.
1. Mecanismo nacional de adaptación laboral
La inteligencia artificial alterará el mercado de trabajo y obligará a muchos profesionales a reconvertirse. En ese escenario, Marruecos podría crear un mecanismo nacional de adaptación laboral que combine reentrenamiento, orientación profesional y apoyo a la transición hacia nuevos sectores. Un país que se prepara para el cambio protege mejor a sus trabajadores y reduce el riesgo de exclusión.
1. Instituto Nacional de Inteligencia Artificial y centros de innovación
Una estrategia eficaz necesita una estructura de coordinación. En mi opinión, sería muy útil crear un Instituto Nacional de Inteligencia Artificial que actúe como puente entre el Estado, la universidad y la empresa. Este organismo podría coordinar proyectos, fijar prioridades, evaluar impacto y promover centros de innovación especializados en resolver problemas concretos del país. Además, debería encargarse de elaborar un marco ético y regulatorio que garantice transparencia, equidad y protección de datos personales, en línea con la legislación marroquí existente (Ley 09-08) y estándares internacionales.
1. Prioridad en sectores clave
La IA no debería desplegarse de forma dispersa, sino concentrarse en sectores donde su impacto pueda ser más visible y útil. Marruecos podría priorizar áreas como la ciberseguridad, la salud pública, la agricultura, la gestión hídrica, la educación y la lucha contra la desinformación. Si la tecnología se orienta a resolver necesidades reales, su valor social y económico aumentará de forma notable.
1. Digitalización inteligente del servicio público
La administración pública es uno de los ámbitos donde la inteligencia artificial puede generar mejoras más rápidas y visibles. Automatizar trámites, reducir tiempos de espera, mejorar la atención al ciudadano y facilitar el acceso a la información son objetivos perfectamente compatibles con una estrategia nacional moderna. Una administración más eficiente también proyecta una imagen de Estado más ágil y cercano.
1. Financiación sostenible y medición de impacto
Para que estos pilares no queden en papel mojado, sería necesario diseñar un modelo de financiación mixto (público-privado, fondos de cooperación, incentivos fiscales a la I+D) y establecer indicadores claros de progreso: número de startups de IA, patentes registradas, empleos generados, reducción de la brecha digital o mejora en servicios públicos. Evaluar periódicamente los resultados permitiría corregir el rumbo a tiempo.
Hacia dónde podría avanzar Marruecos
A mi juicio, Marruecos no debería ver la inteligencia artificial como una moda, sino como una oportunidad histórica para reforzar su posición regional y modernizar su modelo de desarrollo. Un programa nacional de IA bien diseñado podría convertir al país en un referente africano en innovación, talento y gobernanza tecnológica.
Esta propuesta no parte de la crítica, sino de la convicción de que Marruecos dispone de margen para dar un salto cualitativo. Si el país consigue alinear formación, infraestructura, regulación, inversión y visión estratégica, la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta de progreso real y no solo en un discurso de modernización.
Por eso, más que preguntar si Marruecos debe entrar en la era de la IA, la cuestión es otra: ¿no sería el momento de hacerlo con una estrategia propia, ambiciosa y plenamente adaptada a sus intereses nacionales?
