Rue20 Español/Rabat
Las recientes ofensivas registradas en Malí por parte de grupos yihadistas y facciones separatistas han vuelto a situar en el centro del debate el papel de actores regionales e internacionales presuntamente vinculados al conflicto en el Sahel, en un contexto marcado por una creciente competencia geopolítica en la región.
Un informe publicado por la revista especializada Politics Today sostiene que Argelia figura entre los cuatro países señalados por supuestamente beneficiarse de la inestabilidad o facilitar indirectamente margen de maniobra a determinados grupos armados activos en el norte de Malí, junto con Francia, Ucrania y Mauritania.
Según el análisis, la inclusión de Argelia responde a su histórica influencia en el norte maliense, sus antiguas relaciones con movimientos tuareg y su interés en mantener un papel central en las dinámicas políticas y de seguridad del Sahel y el Sahara.
El informe subraya además que las tensiones entre Bamako y Argel se han intensificado en los últimos años, especialmente tras el acercamiento de Malí a Rusia y el fortalecimiento de la alianza entre Malí, Níger y Burkina Faso. En este contexto, algunos círculos políticos y financieros malienses han acusado a Argelia de mostrarse indulgente con los movimientos de grupos armados cerca de la frontera septentrional maliense.
La publicación también apunta a Francia, a la que algunos sectores acusan de intentar debilitar la nueva alianza saheliana surgida tras el retroceso de la influencia francesa en la región. Por su parte, Ucrania es señalada por supuestamente buscar abrir un frente indirecto contra Rusia en África, tras acusaciones rusas sobre presuntos entrenamientos relacionados con drones y tácticas de precisión dirigidos a grupos armados.
En cuanto a Mauritania, el informe menciona que ciertos análisis consideran que las complejas dinámicas tribales y de seguridad en las zonas fronterizas podrían favorecer indirectamente la movilidad de algunas facciones armadas, aunque no existen acusaciones oficiales directas contra Nuakchot.
La situación coincide con una intensificación de las operaciones de grupos vinculados a Al Qaeda y movimientos separatistas tuareg, lo que ha incrementado la complejidad del panorama de seguridad en el Sahel y convertido la región en escenario de rivalidades internacionales y regionales.
En paralelo, el diario francés Le Monde reveló recientemente que Argelia habría desempeñado un papel en la evacuación de combatientes rusos del norte de Malí tras los enfrentamientos registrados en la región de Kidal. Según el periódico, esta mediación se realizó mediante contactos directos con Moscú y aprovechando las relaciones de Argelia con actores locales, incluidos grupos tuareg influyentes en el norte maliense.
El rotativo francés considera que estos acontecimientos podrían favorecer el retorno de Argelia como actor clave en el Sahel, después del deterioro de sus relaciones con las autoridades de transición de Bamako desde finales de 2023.
Le Monde recordó asimismo que Malí decidió suspender la aplicación del acuerdo de paz de 2015, considerado durante años uno de los principales instrumentos de influencia diplomática argelina en el expediente maliense. Esta decisión agravó las tensiones bilaterales, acompañadas de acusaciones mutuas sobre injerencia y gestión de la seguridad fronteriza.
Según el diario francés, la actual evolución del conflicto podría ofrecer a Argelia la oportunidad de recuperar protagonismo como mediador regional, apoyándose en su experiencia previa en la gestión de crisis relacionadas con la rebelión tuareg en el Sahel.
