Rue20 Español/Rabat
Un estudio reciente pone de relieve el importante potencial de los sistemas de energía solar fotovoltaica flotante como solución emergente para reforzar la seguridad hídrica y energética de Marruecos, en un contexto marcado por el cambio climático y la persistencia de la sequía.
Según los datos científicos recogidos en una investigación que abarcó 58 presas del país, estas infraestructuras hidráulicas cuentan con una superficie total de agua de aproximadamente 433 kilómetros cuadrados, lo que supone una pérdida anual estimada de 909 millones de metros cúbicos de agua debido a la evaporación, especialmente durante los periodos de mayor calor en verano.
El estudio señala que la utilización de apenas el 1% de estas superficies acuáticas para la instalación de paneles solares flotantes sería suficiente para contribuir de manera relevante a la creciente demanda energética nacional, con una viabilidad económica que permitiría recuperar la inversión en un plazo relativamente corto.
A nivel teórico, la investigación también indica que si se cubriera hasta el 40% de las superficies de estas presas con paneles solares, la producción energética podría alcanzar un nivel equivalente a la demanda nacional de electricidad registrada en 2023, estimada en 42,38 teravatios-hora.
Más allá del impacto energético, la tecnología ofrece beneficios adicionales en materia de gestión del agua, ya que los paneles flotantes reducen la exposición directa de las superficies hídricas a la radiación solar, lo que puede disminuir la evaporación entre un 25% y un 60%, según las condiciones climáticas locales.
Asimismo, el entorno acuático contribuye a la refrigeración natural de los paneles, lo que incrementa su eficiencia energética en torno a un 2% en comparación con las instalaciones terrestres. Esta solución también permite preservar terrenos agrícolas y urbanos, al reducir la necesidad de ocupación de suelo.
En el plano operativo, Marruecos ya ha comenzado a explorar esta tecnología mediante proyectos piloto, entre ellos la estación de Sidi Slimane y la instalación en la presa de Wadi Al-Raml, en el marco de su estrategia de diversificación del mix energético y de integración entre recursos hídricos y energías limpias.
Esta orientación se inscribe en los esfuerzos del Reino por avanzar hacia modelos energéticos sostenibles, en consonancia con sus compromisos ambientales y objetivos estratégicos nacionales.
