Rue20 Español/Rabat
El enviado personal del Secretario General de las Naciones Unidas para el Sáhara, Staffan de Mistura, ha señalado la existencia de un “verdadero impulso” y de una “oportunidad sin precedentes” para avanzar hacia una solución política definitiva del conflicto antes del próximo mes de octubre.
Estas declaraciones fueron realizadas durante su más reciente sesión informativa ante el Consejo de Seguridad de la ONU, celebrada en abril de 2026, en la que instó a la comunidad internacional a asumir sus responsabilidades para aprovechar el actual contexto y romper el estancamiento que ha marcado el proceso durante años.
En su intervención, De Mistura elogió la propuesta de autonomía presentada por Marruecos, calificándola como una “base realista y práctica para la solución” y subrayando su potencial para servir como marco de referencia en la construcción de un acuerdo político global que ponga fin al conflicto.
Según observadores diplomáticos, esta valoración positiva del enviado de la ONU refleja un creciente reconocimiento internacional del carácter realista de la iniciativa marroquí, considerada por varios actores como una de las opciones más viables y con mayor respaldo en el plano internacional.
De Mistura también detalló sus esfuerzos para reunir a las partes implicadas —Marruecos, Argelia y el Frente Polisario— en un mecanismo de negociación coordinado antes de octubre, con el objetivo de elaborar “directrices” que permitan encaminar un acuerdo político sostenible y garantizar la estabilidad regional.
Esta dinámica diplomática se enmarca en un contexto de intensa actividad internacional, evidenciada por recientes movimientos políticos y diplomáticos, como la visita del ministro de Asuntos Exteriores marroquí a Washington y las señales procedentes de Francia respecto al expediente, elementos que el enviado de la ONU considera un “impulso esencial” para favorecer el regreso de las partes a la mesa de diálogo en un clima de realismo y compromiso.
No obstante, junto a este optimismo político, De Mistura advirtió sobre el deterioro de la situación humanitaria en los campamentos de Tinduf. El enviado alertó sobre la grave falta de financiación, que podría comprometer la continuidad de la ayuda alimentaria, y subrayó que el clima de “ansiedad y desesperación” que afecta a la población constituye un factor de riesgo con implicaciones para la estabilidad regional.
El responsable de Naciones Unidas calificó la situación actual como una “encrucijada” decisiva, en la que la comunidad internacional debe optar entre aprovechar el impulso actual para alcanzar una solución política bajo los auspicios de la ONU o perpetuar un ciclo de estancamiento que prolonga el conflicto.
De cara a los próximos meses, la atención se centra en la sesión del Consejo de Seguridad prevista para octubre, considerada clave para transformar el concepto de “acuerdo marco” en una realidad política concreta, en un contexto marcado por un creciente respaldo internacional a la opción de autonomía como base de una solución final.
