Rue20 Español/Rabat
Ante la persistencia de un estrés hídrico que se consolida como estructural, Marruecos ha decidido reforzar su estrategia de seguridad del agua mediante un nuevo programa de infraestructuras hidráulicas.
El Ministerio de Equipamiento y Agua ha puesto en marcha un plan que prevé la preparación de veinte nuevas presas en las regiones de Souss-Massa y Guelmim-Oued Noun, dos zonas especialmente expuestas a la aridez y a la variabilidad climática.
Este despliegue se enmarca en una visión de medio y largo plazo orientada a garantizar la disponibilidad de los recursos hídricos en un contexto cada vez más presionado por los efectos del cambio climático. Antes incluso del inicio de las obras, las autoridades han priorizado una fase técnica fundamental: los estudios de reconocimiento geotécnico.
Para esta etapa preliminar se ha movilizado una inversión de 17,6 millones de dírhams destinada a la realización de análisis detallados en los veinte emplazamientos identificados como prioritarios. El objetivo es asegurar la viabilidad técnica de las futuras infraestructuras y anticipar posibles limitaciones derivadas de la naturaleza de los suelos.
La distribución de los sitios refleja la concentración del esfuerzo en dos grandes áreas. Once de ellos se sitúan en la región de Souss-Massa, en particular en las provincias de Agadir-Ida Ou Tanane, Taroudant, Tiznit y Chtouka-Aït Baha. Los nueve restantes se encuentran en la región de Guelmim-Oued Noun, en las zonas de Guelmim y Tan-Tan.
Estas futuras presas están concebidas para responder a las especificidades de territorios marcados por la escasez de agua y una fuerte irregularidad de las precipitaciones. Su desarrollo forma parte de una estrategia de adaptación que busca dotar a estas regiones de infraestructuras capaces de amortiguar los efectos de los ciclos de sequía.
En un contexto hídrico todavía frágil, incluso tras recientes episodios de lluvias, las reservas continúan bajo presión. La cuenca de Souss-Massa registra un nivel de llenado cercano al 56 %, mientras que la de Drâa-Oued Noun apenas supera el 40 %. Estas cifras ilustran una mejora relativa, pero insuficiente para revertir una tendencia de fondo marcada por el déficit hídrico.
La respuesta pública se traduce así en una aceleración de las inversiones en capacidad de almacenamiento, consideradas esenciales para reforzar la resiliencia territorial. En estas regiones, donde los periodos de sequía tienden a prolongarse, la gestión del agua se ha convertido en un eje estratégico de primer orden.
La fase de estudios geotécnicos incluye perforaciones, sondeos con extracción de testigos y pruebas de permeabilidad. Estas técnicas permiten analizar con precisión la estructura del subsuelo, evaluar su capacidad de soporte y garantizar la estanqueidad de las futuras obras.
El rigor de esta etapa resulta determinante: una mala evaluación del terreno puede comprometer la eficacia de las presas e incluso generar riesgos estructurales. En cambio, un conocimiento detallado del subsuelo permite optimizar los costes, mejorar la durabilidad de las infraestructuras y asegurar su rendimiento a largo plazo.
El calendario previsto para estos estudios se extiende durante 24 meses. Su ejecución simultánea busca acelerar la maduración de los proyectos y permitir una rápida transición hacia la fase de construcción.
Más allá de su dimensión técnica, este programa se inscribe en una lógica de desarrollo territorial. Las futuras presas están llamadas a desempeñar un papel clave en el abastecimiento de agua potable, el apoyo a la agricultura —actividad central en estas regiones—, la protección frente a crecidas y la estabilización de la actividad económica local.
En territorios altamente dependientes del sector agrícola, la seguridad hídrica se perfila como un factor decisivo de resiliencia social y económica. La infraestructura hidráulica se convierte así en un instrumento estratégico para sostener el equilibrio territorial.
Este nuevo programa se integra en una dinámica nacional más amplia impulsada por el Programa Nacional de Abastecimiento de Agua Potable y Riego 2020-2027. En el marco de esta estrategia, ya se han iniciado estudios en más de 150 emplazamientos en todo el país, en su mayoría destinados a pequeñas presas.
La orientación general de la política hidráulica refleja un cambio de enfoque: multiplicar las infraestructuras, diversificar las soluciones y reforzar la capacidad de almacenamiento con el objetivo de anticipar los ciclos de sequía y garantizar la sostenibilidad de los recursos hídricos a largo plazo.
