Rue20 Español/Tánger
España y Marruecos han puesto en marcha una amplia revisión técnica de las infraestructuras de interconexión eléctrica submarina que unen ambos países a través del Estrecho de Gibraltar, en un momento marcado por la proximidad del primer aniversario del apagón generalizado registrado en la Península Ibérica el 24 de abril de 2025.
La iniciativa, de carácter técnico pero con implicaciones estratégicas, se produce en un contexto geopolítico especialmente sensible, en el que Europa intensifica la búsqueda de seguridad energética y diversificación de suministros, con una creciente atención hacia el norte de África como región clave para la producción de energía renovable.
Según un informe del medio español The Objective, la operadora española Red Eléctrica y la Oficina Nacional de Electricidad y Agua Potable de Marruecos han lanzado una licitación internacional destinada a realizar una inspección visual y estructural detallada de los cables submarinos que conectan ambos sistemas eléctricos. Estas infraestructuras alcanzan profundidades superiores a los 600 metros bajo el nivel del mar.
La operación, coordinada desde la ciudad de Tánger, tiene como objetivo reforzar la vigilancia, la seguridad y la fiabilidad de una infraestructura considerada estratégica para el suministro eléctrico entre los dos continentes.
Se trata, además, de la primera interconexión eléctrica continental de este tipo, activada a finales de la década de los noventa y convertida desde entonces en un elemento clave del vínculo energético euro-marroquí.
Aunque el proceso se presenta como una revisión puramente técnica, su contexto revela una dinámica de competencia energética en expansión. París y Rabat analizan la viabilidad del proyecto Qantara Med, un cable submarino directo que conectaría Marruecos con Francia sin pasar por territorio español.
Este eventual desarrollo introduce un nuevo elemento de tensión estratégica, al cuestionar el papel que España ha desempeñado durante décadas como principal puerta de entrada de la energía procedente del norte de África hacia Europa. En este escenario, la modernización y verificación de las líneas existentes a través del Estrecho adquiere también una dimensión de posicionamiento competitivo.
En paralelo, la empresa británica Xlinks impulsa un proyecto de gran escala para conectar la red eléctrica marroquí directamente con Europa continental. La iniciativa se enmarca en un cambio de estrategia tras la suspensión de un plan anterior que buscaba enlazar Marruecos con el Reino Unido mediante un cable submarino, finalmente paralizado por dificultades técnicas y financieras.
El nuevo esquema, conocido como Qantara Med, se apoya en alianzas con socios franceses y europeos, con el objetivo de acelerar su desarrollo y garantizar un suministro eléctrico estable a largo plazo.
El proyecto prevé la construcción de un cable submarino de más de 3.000 kilómetros, lo que lo situaría entre las infraestructuras de transmisión eléctrica más largas del mundo.
Su propósito es transportar energía renovable generada en Marruecos —especialmente de origen solar y eólico— hacia Francia, contribuyendo a la seguridad energética europea y a los objetivos de reducción de emisiones de carbono en el continente. Asimismo, busca reforzar la integración energética entre Marruecos y Europa en un contexto de transición hacia modelos más sostenibles.
En este tablero energético en transformación, la revisión de las interconexiones del Estrecho de Gibraltar no solo responde a necesidades de mantenimiento técnico, sino que refleja una competencia más amplia por el control de los flujos energéticos entre África y Europa, en la que infraestructuras, alianzas y proyectos a largo plazo redefinen progresivamente el equilibrio estratégico regional.
