Rue20 Español/Rabat
La situación hídrica nacional muestra una mejora significativa tras las últimas lluvias y nevadas registradas en distintas regiones del país, especialmente en zonas de montaña. El nivel de llenado de las presas se sitúa actualmente en torno al 75%, lo que representa aproximadamente 13.000 millones de metros cúbicos de reservas almacenadas.
El ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, presentó estos datos este lunes ante la Cámara de Representantes durante una sesión plenaria dedicada a las preguntas orales, subrayando la evolución positiva del balance hídrico nacional después de varios años de presión sobre los recursos disponibles.
Según explicó el responsable gubernamental, este incremento en las reservas garantiza en la actualidad el abastecimiento de agua potable a nivel nacional en condiciones consideradas estables. En función de la distribución entre cuencas hidráulicas y de la capacidad de almacenamiento existente, el suministro estaría asegurado durante un periodo estimado de entre dos y cinco años, reduciendo así el riesgo de restricciones o cortes que habían afectado a algunas zonas en campañas anteriores.
El sector agrícola se perfila como uno de los principales beneficiarios de esta mejora. El ministro destacó que, para la campaña actual, la totalidad de las solicitudes de agua de riego presentadas por el departamento de Agricultura han podido ser atendidas, en coordinación con las agencias de cuenca. Este nivel de cobertura contrasta con ejercicios anteriores, en los que la satisfacción de la demanda no superaba el 55% debido a la escasez.
En su intervención, Baraka vinculó esta evolución favorable con los objetivos estratégicos del país en materia de seguridad alimentaria, señalando que una mejor disponibilidad de agua contribuye a reforzar la producción local y a reducir la dependencia de las importaciones.
No obstante, el Gobierno mantiene su apuesta por una gestión sostenible del recurso hídrico, impulsando proyectos estructurales como la desalación de agua de mar y la reutilización de aguas residuales, en el marco de una estrategia destinada a reforzar la resiliencia del sistema hídrico frente a la variabilidad climática.
