21.1 C
Rabat
viernes, junio 5, 2026

Senegal, el falso campeón que desafía las reglas del juego

 

Rue20 Español/Rabat

Lo ocurrido en el Stade de France no fue un simple gesto simbólico. Fue, más bien, una puesta en escena cuidadosamente diseñada para desafiar una decisión oficial, sembrar confusión y, en última instancia, erosionar la credibilidad del fútbol africano.

- Anuncio -

Senegal, al exhibir el trofeo de la CAN 2025 como si nada hubiera pasado, no solo ignora la realidad jurídica del caso, sino que se sitúa peligrosamente al margen de las reglas que rigen el deporte.

La Confederación Africana de Fútbol fue clara: tras la recualificación de la final, el título corresponde a Marruecos. No se trata de una interpretación, ni de una opinión debatible. Es una decisión oficial basada en un reglamento que Senegal violó al abandonar el terreno de juego.

En cualquier competición seria, ese hecho basta para cerrar el caso. Sin embargo, la reacción senegalesa ha sido la contraria: negar la evidencia y actuar como si el veredicto no existiera.

Resulta especialmente llamativo que quienes insisten en que “los trofeos se ganan en el terreno” olviden convenientemente que fue precisamente su abandono del campo lo que motivó la sanción.

No hay mayor contradicción que apelar a la pureza deportiva mientras se desobedece una norma básica del juego. El argumento, repetido sin matices, no resiste el más mínimo análisis.

- Anuncio -

Más preocupante aún es el precedente que se intenta sentar. Si cada selección decide reconocer únicamente los resultados que le convienen, el sistema entero colapsa.

La legitimidad de las competiciones no depende solo de lo que ocurre durante 90 minutos, sino también del respeto a las instituciones que las organizan. Ignorar a la CAF hoy es abrir la puerta a un caos mañana.

El recurso ante el Tribunal Arbitral del Deporte es, sin duda, un derecho legítimo. Pero recurrir no equivale a tener razón, y mucho menos autoriza a actuar como campeón mientras el procedimiento sigue en curso.

La prudencia institucional exigiría exactamente lo contrario: esperar, respetar y acatar. Todo lo demás es una forma de presión impropia de un actor que aspira a credibilidad internacional.

En este contexto, la reacción del colectivo jurídico marroquí no solo es comprensible, sino necesaria. Permitir la exhibición pública de un trofeo cuyo titular ha sido oficialmente designado por la CAF no es una cuestión menor. Es alimentar una ambigüedad que perjudica tanto al ganador legítimo como a la propia integridad de la competición.

En el fondo, este episodio trasciende a Marruecos y Senegal. Es una cuestión de principios. El deporte no puede sostenerse sobre narrativas paralelas ni sobre verdades a medida. O se respetan las reglas, o el juego pierde todo su sentido.

Senegal aún está a tiempo de rectificar. Porque en el fútbol, como en el derecho, no basta con proclamarse campeón: hay que serlo conforme a las normas. Y hoy por hoy, guste o no, esas normas no están de su lado.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO