Rue20 Español/Rabat
En un contexto marcado por la creciente confrontación entre Estados Unidos e Irán, el exenviado especial de la Casa Blanca para Oriente Medio durante la administración de Donald Trump, Jason Greenblatt, advirtió sobre lo que calificó como un “error estratégico” al subestimar la expansión de la influencia de Teherán más allá de Oriente Medio, particularmente en el norte de África a través del Frente Polisario.
En un artículo publicado en la plataforma Semafor, Greenblatt subrayó que la atención internacional se ha concentrado durante años en las denominadas redes de influencia iraníes en Oriente Medio, mientras que dinámicas similares en otras regiones han sido menos observadas.
A su juicio, esta falta de vigilancia podría generar consecuencias estratégicas relevantes, dado el patrón de actuación atribuido a Irán en el apoyo a actores no estatales armados.
El exfuncionario estadounidense describió un enfoque sostenido de Teherán consistente en acoger y respaldar movimientos separatistas o insurgentes en distintas geografías, los cuales evolucionan progresivamente desde estructuras políticas limitadas hacia organizaciones con capacidades militares, gracias —según indicó— a apoyos financieros, logísticos, militares y doctrinales.
En este sentido, evocó los casos de Hezbolá en Líbano y los Movimiento Houthi en Yemen como ejemplos de movimientos que, en su origen, fueron actores locales que posteriormente adquirieron una influencia significativa tanto en el plano militar como político, con impacto directo en la estabilidad de sus respectivos países.
Asimismo, recordó que el reconocimiento internacional de dicha entidad sigue siendo limitado, aunque ha experimentado cambios en los últimos años, con un número creciente de países que han revisado sus posiciones en favor de la postura marroquí. En este contexto, destacó la decisión adoptada por Estados Unidos en 2020 de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara, en el marco del fortalecimiento de sus relaciones bilaterales con Rabat.
En relación con los vínculos entre Irán y el Frente Polisario, el exenviado recordó que Teherán reconoció a la autodenominada “rasd” en 1980 y que, según sus afirmaciones, esta relación se ha consolidado con el tiempo. También reiteró acusaciones previamente formuladas por Marruecos, que sostienen que Irán y Hezbolá habrían proporcionado apoyo militar, formativo y logístico a miembros del Polisario.
De igual forma, señaló que el desarrollo de los Movimiento Houthi en Yemen refleja una trayectoria similar, al haber transitado desde un movimiento local hacia un actor capaz de afectar la seguridad regional y la navegación internacional.
En conclusión, Greenblatt sostuvo que el fortalecimiento de las relaciones entre Irán y el Polisario proporciona a Teherán un punto de apoyo estratégico en el norte de África, permitiéndole ejercer influencia indirecta sobre Marruecos, considerado por Estados Unidos como un socio clave en materia de seguridad y lucha contra el terrorismo.
