Rue20 Español/Madrid
Marruecos habría presentado esta semana en la capital española una versión más desarrollada de su plan de autonomía para el Sáhara, en un paso que refuerza la visión del Reino basada en experiencias internacionales exitosas.
El documento, de casi 40 páginas, fue dado a conocer durante las reuniones mantenidas los pasados 8 y 9 de febrero en las instalaciones de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, en el marco de las discusiones sobre el expediente del Sáhara marroquí.
Aunque Estados Unidos, que lidera los esfuerzos de mediación basados en esta propuesta, mantiene el contenido confidencial por el momento, se anticipa que nuevas rondas de negociaciones tendrán lugar en los próximos meses.
Según fuentes consultadas por el medio ibérico Atalayar, la versión avanzada presentada por Rabat todavía no constituye el texto final, sino una base ampliada sujeta a ajustes futuros.
El documento se estructura en diez apartados que abarcan desde los fundamentos jurídicos y la organización del ejecutivo regional hasta la gestión financiera, la reconciliación y el retorno de la población; así como los símbolos y la identidad regional, siempre enmarcados en las garantías de soberanía.
Entre los elementos más destacados figura la configuración del Parlamento regional, que combinará representantes electos por sufragio universal con miembros de las tribus saharauis reconocidas, incorporando cuotas de género y mecanismos de transparencia en las listas.
Este órgano dispondrá de plenos poderes legislativos en las competencias asignadas y los representantes regionales formarán parte del Parlamento nacional, asegurando la participación del territorio en las decisiones del Estado.
El ejecutivo regional, según la propuesta, estará encabezado por un jefe de gobierno designado por el Rey, garantizando un vínculo directo entre autonomía y unidad nacional.
El plan también contempla un referéndum nacional para que el electorado marroquí valide el estatus de autonomía, así como la promoción institucional de la identidad y la cultura hassanía mediante la creación de un instituto regional dedicado.
En el ámbito judicial, se prevé la instalación de tribunales de primera instancia y de apelación regionales, bajo control constitucional nacional, y un tribunal regional superior con competencia final sobre los litigios locales.
En materia de seguridad, las fuerzas regionales estarán limitadas a funciones administrativas y judiciales locales bajo coordinación nacional; mientras que la diplomacia paralela quedará excluida y la cooperación internacional se realizará en consulta con el Estado.
El plan también propone mecanismos para el retorno y la reintegración de los saharauis retenidos en los campamentos de Tinduf, con procedimientos de registro y trazabilidad documental.
Para quienes tengan antecedentes de participación en actividades separatistas armadas, se establece un proceso de desarme, desmovilización y reintegración acompañado de una amnistía regulada que excluye crímenes de derecho internacional.
Finalmente, el texto aborda el marco fiscal regional, contemplando recursos propios, mecanismos de solidaridad nacional y control conjunto de inversiones extranjeras para garantizar la soberanía y la seguridad estratégica.
Con esta presentación, Marruecos refuerza su apuesta por un modelo de autonomía que, según su visión, combina gobernanza local, identidad cultural y plena integración en el marco del Estado; mientras se avanza en un diálogo multilateral aún en desarrollo.
