Rue20 Español/Rabat
Una audiencia celebrada este martes en el Senado estadounidense sobre la lucha antiterrorista en el norte de África puso el foco en los vínculos probados entre el grupo separatista del “polisario” y movimientos terroristas y extremistas que operan en la región y en el Sahel, en particular aquellos afiliados a Irán y al “cuerpo de la guardia revolucionaria islámica” (CGRI), designado por Washington como organización terrorista extranjera.
Durante la sesión, organizada por la Subcomisión del Senado para Oriente Próximo y la lucha contra el terrorismo, el senador estadounidense Ted Cruz advirtió de que «las actividades terroristas en el Sahel son obra del polisario», calificando esta situación como «una importante laguna» en la estrategia antiterrorista de Estados Unidos. La audiencia contó con la presencia de varios senadores de alto rango y responsables del Departamento de Estado.
Cruz alertó asimismo de que Irán intenta «transformar al polisario en una especie de hutíes de África Occidental», concebidos como una fuerza proxy capaz de librar una guerra que amenace la estabilidad regional y ejerza presión sobre los socios de Estados Unidos. Según el senador, el grupo separatista colabora de forma recurrente con organizaciones terroristas iraníes, dispone de drones procedentes del CGRI y participa en el transporte de armas y recursos por toda la región, especialmente hacia grupos yihadistas.
El legislador afirmó además que ha preparado un proyecto de ley para designar al polisario como grupo terrorista si no modifica su comportamiento, recordando que algunos de sus elementos han recibido entrenamiento militar por parte de Irán y armamento de Hezbolá.
En respuesta a las preguntas de los miembros de la Subcomisión, el coordinador adjunto de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo del Departamento de Estado, Joel Borkert, señaló que la administración estadounidense continúa trabajando con los países de la región para «contrarrestar la amenaza que representan Irán y sus proxies» en el norte de África y el Sahel. Subrayó que la administración Trump considera la lucha contra el terrorismo una prioridad absoluta para garantizar la seguridad nacional, y reafirmó el compromiso de Washington de cooperar de manera decidida con socios que comparten este objetivo.
Borkert destacó igualmente el nivel de cooperación con Marruecos en este ámbito, señalando que el Reino se ha convertido en un exportador de estabilidad y seguridad mediante la cooperación y el intercambio de capacidades y experiencias con los países del Sahel.
En el mismo sentido, Robert Palladino, alto responsable de la Oficina de Asuntos de Oriente Próximo del Departamento de Estado, recordó que Marruecos es un aliado principal de Estados Unidos fuera de la OTAN y un socio estratégico clave, especialmente en la lucha antiterrorista y la cooperación en materia de inteligencia. Palladino subrayó también la voluntad del presidente Donald Trump de alcanzar una solución definitiva al diferendo regional sobre el Sáhara marroquí, reiterando el compromiso estadounidense con la paz y la seguridad regionales y con la prevención de nuevas actividades terroristas en la zona.
