Rue20 Español/Ciudad de México
Moïses Amselem Elbaz*
La Copa Africana de Naciones 2025 concluyó con una final que ha generado más debates por las actuaciones fuera del campo que por el fútbol dentro de él. La derrota marroquí ante Senegal en la prórroga (1-0) dejó una sensación agridulce, no solo por el resultado, sino por los episodios que cuestionaron la aplicación del reglamento y la conducta deportiva, protagonizados por figuras clave cuyos nombres y nacionalidades centran ahora la polémica.
La Dignidad en la Derrota
El Mensaje de Walid Regragui
Tras el partido, el seleccionador marroquí Walid Regragui se dirigió a la prensa con una mezcla de dolor y determinación. “Es muy, muy duro. No voy a mentirles. El fútbol es a menudo cruel”, comenzó diciendo, reconociendo la profunda decepción de un pueblo que, tras la final de 2004, volvió a quedarse a un paso de levantar la Copa.
Pero su mensaje clave fue de autocrítica: “Hemos perdido este partido y luego hemos perdido a Igamane. […] Hemos perdido la oportunidad para algunos y para mí”. Con estas palabras, el técnico marroquí asumió la responsabilidad última que recae sobre el entrenador, negándose a señalar a sus jugadores. Al referirse al penalti fallado por Brahim Díaz, simplemente recordó: “Eso es parte del fútbol”.
Esta actitud, centrada en proteger a su grupo y en mirar hacia el futuro –“Este grupo volverá más fuerte”–, ofreció un contrapunto de dignidad frente a las escenas que se vivieron en el banquillo contrario.
La Actitud Impresentable de Pape Thiaw
Un Caso de Incitación al Caos
El comportamiento del seleccionador senegalés, Pape Thiaw, durante los momentos críticos de la final, transcenderá por desgracia el resultado deportivo. Su reacción ante una decisión arbitral no fue la de un profesional que ejerce el control desde el banquillo, sino la de una figura que perdió por completo el dominio de la situación, sembrando un conflicto de agresividad innecesaria.
Thiaw no se limitó a protestar; su actitud fue de clara sublevación. Al instar activamente a sus jugadores a abandonar el terreno de juego, no solo desobedeció el reglamento, sino que envió un mensaje peligroso a su plantilla y a los miles de aficionados senegaleses presentes en el estadio. Este acto de desafío público convirtió un momento de tensión futbolística en un espectáculo de indisciplina colectiva, creando un ambiente envenenado que contraviene todos los principios del juego limpio y el respeto.
El fútbol, en su esencia, es una herramienta para unir países y continentes. Lo que Pape Thiaw perpetró es justo lo contrario: una acción divisiva y admitible en todos los sentidos. Es imperativo que las autoridades futbolísticas de Senegal analicen y sancionen con severidad esta conducta. Permitir que acciones de este calibre queden impunes sentaría un precedente catastrófico para el futuro técnico y disciplinario del fútbol africano, normalizando la insubordinación como táctica aceptable.
La Infracción No Sancionada
El Arbitraje de Jean Jacques Ngambo Ndala
El momento más polémico, precipitado por la actitud de Thiaw, encontró a su juez principal en una posición de inexplicable pasividad. El árbitro central de la final, el congoleño Jean Jacques Ngambo Ndala, tenía ante sí una infracción reglamentaria clara y grave. Según las Reglas de Juego establecidas por la IFAB, la retirada voluntaria de un equipo exige una sanción inmediata.
1. Retirada injustificada: Un equipo que abandona el campo sin autorización arbitral comete una violación seria del reglamento.
2. Procedimiento arbitral: El árbitro debe sancionar esta acción inmediatamente, con la autoridad para dar por finalizado el encuentro.
3. Resultado: El partido puede otorgarse al equipo contrario que permaneció en el campo.
Sin embargo, Ndala no aplicó estas disposiciones. Su inacción ante el desafío de Thiaw y la posible retirada del equipo senegalés ha sido ampliamente criticada. La opinión técnica es contundente: el partido debería haberse declarado finalizado con victoria marroquí. Las reglas existen para ser cumplidas, especialmente en una final continental; la indecisión o el temor a una decisión difícil no tienen cabida cuando está en juego la integridad de la competición.
COROLARIO
Un Título con los Nombres de la Controversia
Senegal levanta la Copa Africana de Naciones 2025, pero su triunfo estará siempre asociado a los nombres de una polémica que opacó el mérito deportivo:
La ejemplar autocrítica del técnico marroquí Walid Regragui, que en la derrota dio una lección de deportividad y responsabilidad.
La conducta impresentable y subversiva del técnico senegalés Pape Thiaw, cuya falta de control y actitud agresiva creó un conflicto que debe ser investigado y sancionado por su propia federación.
La pasividad arbitral del colegiado congoleño Jean Jacques Ngambo Ndala que, al no aplicar el reglamento con la contundencia requerida, falló en su deber fundamental y validó tácitamente una acción antideportiva.
El fútbol se nutre de la pasión, pero esta debe contenerse dentro de los límites del respeto y las normas. Esta final demostró que, a veces, los momentos decisivos se ganan o se pierden en la serenidad de los técnicos y en la firmeza de los árbitros. La CAF y la Federación Senegalesa tienen ahora la responsabilidad de revisar estos episodios para asegurar que la ley del juego y los valores de unidad prevalezcan sobre los arrebatos de indisciplina.
*Colaborador.
