Rue20 Español/Rabat
Marruecos continúa reforzando su posición como uno de los principales actores agroalimentarios del Mediterráneo y del mercado europeo. En 2025, las exportaciones de cítricos marroquíes hacia España, especialmente de mandarinas, han registrado un crecimiento sin precedentes, reflejo de la competitividad, la modernización del sector agrícola y la creciente demanda de producto marroquí en la Unión Europea.
Según datos oficiales del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa de España, entre enero y octubre de 2025 las importaciones españolas de naranjas y mandarinas procedentes de Marruecos pasaron de 7.342 a 27.325 toneladas, lo que supone un incremento superior al 270 % en apenas un año. En el caso concreto de la mandarina, el crecimiento ha sido aún más notable: las exportaciones marroquíes se multiplicaron por casi cinco, alcanzando 16.813 toneladas, frente a las 3.392 toneladas del mismo periodo del año anterior.
Este avance sitúa a Marruecos como el primer proveedor de mandarinas del mercado español, por delante de otros países exportadores como Sudáfrica, Perú o Egipto, y muy por encima de los proveedores comunitarios. Portugal, el principal socio europeo en este segmento, apenas supera las 950 toneladas, una cifra muy inferior a la del Reino.
El aumento de las exportaciones marroquíes coincide con una reducción de la producción citrícola española, que para la campaña 2025/2026 registra una caída estimada del 8,16 % en el caso de la mandarina, un cultivo que representa cerca de un tercio del total de cítricos en España. Este contexto explica el mayor recurso al producto importado para garantizar el abastecimiento del mercado.
El dinamismo del sector citrícola marroquí responde a años de inversión en modernización agrícola, mejora de la logística, profesionalización de las explotaciones y adaptación a los estándares exigidos por los mercados internacionales. Marruecos ha sabido posicionarse como un proveedor fiable, con capacidad de suministro constante y con una oferta competitiva en calidad y precio.
Las exportaciones agrícolas forman parte de una estrategia nacional orientada a reforzar el papel del Reino como polo agroalimentario regional, generando empleo, valor añadido y divisas, especialmente en zonas rurales. En este sentido, el crecimiento de las ventas de mandarinas y otros productos hortofrutícolas confirma la eficacia de las políticas públicas de apoyo al sector.
Con estos resultados, Marruecos consolida su imagen como socio agrícola estratégico de Europa y confirma que su sector citrícola, y en particular la mandarina, se ha convertido en uno de los pilares de su presencia en los mercados internacionales.
