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La Copa Africana de Naciones (CAN) 2025, que se celebra en Marruecos, trasciende el ámbito deportivo para consolidarse como un potente motor económico y de proyección internacional para el Reino.
Según estimaciones recogidas por la revista semanal Challenge, el evento podría generar beneficios cercanos a los 12.000 millones de dírhams, impulsados por una afluencia masiva de visitantes y un notable incremento del consumo.
Entre 600.000 y un millón de aficionados, delegaciones deportivas y profesionales se desplazan a las ciudades anfitrionas durante la competición. Esta afluencia excepcional beneficia de forma directa a sectores clave como el alojamiento turístico, la restauración, el comercio de proximidad, la artesanía y las redes de transporte.
Las tasas de ocupación hotelera registran una progresión significativa y numerosos operadores reportan una actividad superior a sus previsiones iniciales.
La CAN 2025 actúa asimismo como acelerador de inversiones. Las infraestructuras deportivas modernizadas, las mejoras en las redes de transporte y la renovación de equipamientos urbanos y hoteleros, desarrolladas antes del torneo, han entrado en fase de explotación.
Estas inversiones se inscriben en una lógica de rentabilidad a largo plazo y buscan reforzar de manera duradera la competitividad de los territorios implicados, más allá del evento.
En este contexto, Royal Air Maroc desempeña un papel central. La aerolínea nacional asegura el transporte de al menos 500.000 aficionados durante la competición, un volumen que se traduce en un aumento significativo del tráfico de pasajeros y en ingresos adicionales estimados en unos 1.500 millones de dírhams.
El refuerzo del hub de Casablanca permite absorber la creciente demanda, con un incremento de las conexiones hacia países participantes como Senegal, Costa de Marfil, Egipto, Túnez, Malí, Nigeria o Camerún, así como hacia grandes metrópolis europeas con importantes diásporas africanas.
El impacto del torneo también se refleja en el empleo. La organización moviliza miles de puestos de trabajo directos e indirectos en ámbitos como la seguridad, la logística, los eventos, la recepción, los medios de comunicación y los servicios.
Para numerosos jóvenes, la CAN representa una oportunidad concreta de inserción profesional y de adquisición de competencias transferibles a otros sectores.
En el plano social, la competición se integra plenamente en el espacio público. Las fan zones instaladas en las ciudades anfitrionas atraen a un público amplio y contribuyen a la cohesión nacional, superando el marco estrictamente deportivo para incorporar dimensiones culturales e identitarias.
Desde una perspectiva estratégica, la CAN 2025 constituye un reto clave para la diplomacia deportiva marroquí. Al acoger a equipos, aficionados y delegaciones oficiales de todo el continente, Marruecos pone a prueba su capacidad organizativa, logística y de seguridad en un contexto de elevada exposición mediática, en línea con la preparación de la Copa del Mundo de 2030, que el Reino coorganizará con España y Portugal.
A escala africana e internacional, la competición refuerza la posición de Marruecos como socio de referencia para la organización de grandes eventos deportivos. El deporte se consolida así como un instrumento de soft power, favoreciendo el diálogo y la cooperación, y proyectando la imagen del Reino como plataforma regional y centro económico y turístico del continente.
